Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Etiqueta: Sylan

Norge Midt

LugarNoruega Centro-Norte
ÉpocaJulio/Agosto
Distancia825 km
Duración29 días

Saltfjellet

La idea fundacional de este viaje era atar cabos. Había caminado por el norte de Noruega en el pasado y había vuelto al país para recorrer algunos de los nombres más icónicos de su mitad sur. Era inmediato que me llamara la atención el espacio que quedaba enmedio y del que no sabía nada. Es esa estrecha franja de terreno entre la divisoria escandinava y el Mar del Norte donde las montañas llegan hasta la costa.

En el verano de 2023, caminé durante un mes para llenar ese largo hueco en mi historia y, al tiempo, reafirmar mi pasión por recorrer el territorio por mis propios medios.

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Norge Midt sección 4: Holden a As i Tydal

Entre julio y agosto de 2023, caminé durante 4 semanas y 825 km en Noruega entre Sulitjelma, región Nordland, y As i Tydal, región Trondelag. Sobre el terreno, dividí la ruta en cuatro secciones. Ésta es la historia de mi cuarta y última semana en el sendero, en la que recorrí la distancia entre la granja Holden y la localidad de As i Tydal.

Cuarta semana

La estancia en Holden fue reparadora en todos los sentidos posibles. Tomarse un descanso siempre lo es pero este caso estaba lleno de significado adicional: el terreno más difícil quedaba atrás y estaba a poco más de un día de camino de volver a la red de senderos y refugios para no abandonarla en lo que restaba de viaje. Era una sensación de trabajo bien hecho.

El festín gastronómico, esa parte imprescindible del proceso reparador, estuvo limitada a la parca oferta de la despensa del refugio pero tengo suficiente con los cocidos en lata, tamaño doble, que es lo que tomé para desayunar a las 6 de la mañana. A continuación, vuelvo al trabajo.

Saliendo de Holden

Tras la inestabilidad de los últimos días, la atmósfera se ha quedado tranquila y no hay señal clara de lluvia en el pronóstico a corto plazo así que afronto el inicio de la sección con confianza. El tramo inicial aún es campo a través, unos 8 km para cambiar de valle a través de un corto tramo por zonas altas y muchos fangales. ¡Mucho cuidado con los charcos profundos! A la vista, no se diferencian mucho de uno normal y suele ser difícil prever cuándo puedes meter la pierna entera y algo más.

No pisar aquí

Gaundalen es otro valle que vierte al este, hacia Suecia. La ruta cruza por el terreno de la granja del mismo nombre que, a pesar de estar en el lado noruego, tiene el acceso por tierra a lo largo de una pista que viene de la parte sueca.

Granja Gaundalen

Yo sigo por Noruega, valle arriba en dirección noroeste por un camino bien señalizado que alterna fangales con tramos de bosque denso de coníferas.

Bosques en Gaundalen

En ascensión suave y poco después de dejar atrás los árboles, mi ruta abandona el sendero para girar al suroeste e iniciar el que será mi último tramo campo a través de este viaje, 18 km al refugio Setertjonnhytta y la conexión con una red de senderos que ya no abandonaré. Es un área de altitud elevada, con piso firme y vegetación corta. Sin lluvia ni viento fuerte, será uno de los mejores ratos de camino que habré tenido en bastante tiempo. Muchos lagos, pequeños y grandes, en un valle flanqueado por paredes rocosas.

Lago grande de las montañas

Las nubes se diluyen y rompen para otro episodio vespertino de luz mágica según desciendo lo suficiente para volver al territorio de fangales generalizados e islas arboladas.

Fangales y árboles

Mayormente fangales

Podría haber hecho un esfuerzo extra por llegar al refugio pero para qué cuando las condiciones son perfectas para acampar. A sólo 4 km de aquel, busco la típica y mínima elevación en el fangal, fácilmente identificable por el tipo de vegetación, y encuentro una con espacio para un pino solitario y mi tienda. Será un campamento precioso.

Maravillosa escena

Campamento Pino Solitario

Uso todos los anclajes por si se levanta viento y dado lo expuesto de la localización pero no hubiera hecho falta, fue una noche tranquila.

Locus Gear Khufu

Este tramo se ha quedado fuera de los límites del Parque Nacional o, mejor dicho, los límites han sido trazados a su alrededor, supongo que debido a que el lago próximo está represado y la zona se emplea para ganado de pasto, usos probablemente incompatibles con el estatus.

Buenos días de parte de la fauna local

Tras un vadeo sencillo, llego por fin a Setertjonnhytta y el final de mis días de campo a través. Lo celebro con una pausa para comer una lata de cocido en el refugio, aunque sea casi hora de desayuno. En estas, se pone a llover otra vez, cosa que ya no me sorprende, pero no me voy a enojar por ello. No estoy para enojarme por casi nada.

Setertjonnhytta

Salgo del refugio bajo lluvia intermitente y veo claro cómo la escena ha cambiado drásticamente: señales abundantes en los cruces y tablones de madera sobre los fangales, en fuerte contraste con la que ha sido mi realidad durante las dos semanas previas.

De vuelta en zona senderista

Infraestructura del sendero

Y un simpático hito del que no era consciente hasta que llegué allí pero que está bien señalizado y conmemorado por una placa, el centro geográfico de Noruega:

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Paso por un par de cruces y otro refugio en un corto tramo, lo que enfatiza el contraste con la que ha sido mi rutina durante las semanas previas. Vuelvo a entrar en el Parque Nacional según la ruta discurre a lo largo de Skjaekerdalen a través de bosque y bajo luz espléndida.

Skjaekerdalen

Skjaekerdalen

Abandono Skjaekerdalen por un flanco para volver a subir a las tierras altas bajo un mix maravilloso de cielo azul y nubes de diferentes tamaños, tonos y formas. Cuando la vida en el sendero mola.

Región sur del Parque Nacional Blafjell-Skjaekerfjell

Hacia el final del día y en la más típica tradición noruega, las nubes se hacen fuertes de nuevo y me cae algún chaparrón pero es básicamente para que pueda ver otro arco iris. Una meseta elevada en condiciones de calma es el escenario perfecto para acampar.

Pino, brezo, arco iris y Khufu

La puesta de sol es muy hermosa desde mi plataforma.

Puesta de sol colorida

Una nube baja marca el perfil del lago Veresvatnet a primera hora. Las montañas del fondo están al otro lado de la frontera con Suecia. Mi lugar de acampada resultó, por casualidad, en la misma línea fronteriza de Blafjell-Skjaekerfjell. Según comienzo a caminar, dejo el parque atrás definitivamente.

Nube sobre lago

Abajo, en Veresvatnet, me encuentro con el tramo final de una carretera que da acceso a una animada zona agrícola. La mayoría, si no todas, de las granjas por las que había pasado hasta entonces parecían dedicadas sólo a ganado, es interesante ver también cultivos.

Cultivos noruegos

Tengo acceso a datos móviles en la zona y aprovecho para consultar el pronóstico meteo que anuncia que la tregua se acaba: lluvia prevista por la tarde y a lo largo del día siguiente. Me preparo para el tiempo lluvioso consultando la situación de los refugios que tengo por delante para ver que no encaja bien con mis horarios. Pasaré por uno a mediodía pero ya ninguno más hasta el día siguiente salvo que haga una jornada escandalosamente larga.

No tengo claro si merece la pena ir por ello o no. Inicialmente, avanzo rápido, aprovechando un inusual tramo de sendero provisto de interminables hileras de tablones sobre la ciénaga, pero el plan, si es que alguna vez hubo uno, se va al carajo cuando la ruta se desvía hacia un sendero mucho menos desarrollado, tan poco que no hay apenas traza en el suelo y las señales son tan escasas que lo acabo perdiendo completamente. En una mala decisión inducida por la prisa, y para evitar un rodeo, cruzo por el medio de un fangal que tenía mala pinta pero quizá no tan mala como resultó: un paso donde no debía y me encuentro atascado, con las dos piernas metidas en la ciénaga hasta la ingle, sin nada sólido en lo que apoyarme para salir.

Si hubo un momento de este viaje en el que me encontré en problemas, fue este. No sabía si me iba a seguir hundiendo o, incluso si no, si podría salir yo solo. Me moví con cuidado, intentando cargar peso en una pierna para sacar la otra y posarla en terreno más estable, literalmente un paso atrás. Por suerte, funcionó.

A toda leche por la ciénaga antes de quedarme atascado

Empieza a llover minutos antes de llegar al refugio Bellingstua. Pausa a cubierto para comer y valorar mis opciones. Es mediodía, el siguiente refugio está a 28 km y tengo claro que no me apetece un carallo la paliza que supondría llegar hasta allí para pernoctar así que me tomo mi tiempo en Bellingstua y, dos horas y media más tarde y bajo lluvia intermitente, salgo de allí con destino a un campamento bajo la lluvia.

Selfie fantasma con ropa de lluvia

Cubro 16 de los 28 km en condiciones de mucha humedad aunque la precipitación sea escasa pero el ambiente está muy saturado. Encuentro un hueco casi milagroso de hierba firme en una ladera de sotavento. La previsión era de lluvia muy fuerte durante la noche pero tal cosa nunca sucedió.

Buen campamento, después de todo

Por la mañana, tiene pinta de llover en cualquier momento. Me levanto muy pronto y acierto del todo porque llego al refugio Ferslia mientras caen las primeras gotas.

Estupendo porche para las cosas mojadas

Ferslia está cerca de una carreteruca y unas granjas y llega la cobertura de datos, con lo que puedo hacer planes con buena base. La previsión es de lluvia fuerte y continua durante las próximas horas, amainando por la tarde. Con sólo 13 km hasta el siguiente refugio, decido esperar a que pase lo peor para poder salir en mejores condiciones y a tiempo de llegar a pasar la noche bajo techo.

Efectivamente, llueve con fuerza y como si no fuera a parar nunca pero, pasado mediodía, baja la intensidad y, aunque el ambiente sigue sombrío, la precipitación es ligera y decido salir. Tengo por delante una subida a zonas altas, un largo flanqueo y un collado secundario antes de bajar por el otro lado.

Muy gris

Visto el panorama en el valle, era de esperar que arriba hubiera niebla y subo con la esperanza de que la señalización sea buena porque la traza se suele desvanecer en las zonas altas. Me concentro en no perder la ruta en medio de una llovizna horizontal.

Niebla espesa

Según avanzo, voy preguntándome si esto es una buena idea y si no habría sido mejor dar la jornada por amortizada y haberme quedado en Ferslia. Habría sido lo más cómodo y seguro pero, aparte del impacto de un día tan corto en el global del viaje, pensaba que me apetecía más llegar a Angeltjonnhytta, un refugio más remoto que, probablemente, tendría más encanto. Mientras le doy vueltas a esto, sigo avanzando, convenciéndome de que es lo que quiero hacer mientras no suceda nada catastrófico. Tras 5 km, me encuentro esto:

Río crecido

Era un torrente de montaña cuya cabecera estaba a sólo unos pocos km, dudoso candidato para dar problemas, pero estaba seriamente crecido tras la lluvia.

Me preparé para cruzar, protegiendo toda la electrónica y el papel, y me metí en el agua. Ya desde fuera estaba claro que iba a ser difícil e inmediatamente vi que también iba a ser peligroso. Cubría hasta la ingle nada más entrar y ya daba respeto, incluso con la limitada fuerza de la corriente en la zona de la orilla. En el centro, era un torrente furioso y, sin duda, más profundo. No había forma de cruzar.

Busqué un vado mejor, no encontré nada que lo pareciera en las proximidades y decidí que tampoco merecería la pena viajar aguas arriba para buscarlo, monte a través, con la vegetación empapada y sin tener ni idea de hasta cuándo mientras seguía lloviendo. Apocalíptico todo.

Ni hablar de buscar un sitio para acampar en aquel ambiente. Con la seguridad de un refugio conocido a sólo 5 km, tuve claro que prefería volver a Ferslia y probar de nuevo a la mañana siguiente.

De vuelta en el refugio, encendí la chimenea y puse todo a secar. Ya sólo me quedaba relajarme y esperar mejores condiciones al día siguiente.

Secando cosas mojadas en refugio

Salí a las 7 h. Aún había niebla pero no tanta como la tarde anterior y ya no llovía. No estaba solo:

Renos

Llegué al torrente y la diferencia era notable:

De vuelta a la normalidad

Fue un vadeo sencillo, no demasiado profundo y con una corriente que no causaba ningún riesgo. Es bien sabido cuánto pueden cambiar las condiciones, en un sentido o en otro, en cuestión de horas pero no deja de ser interesante verlo en directo. También está bien comprobar cómo, por mucho que el senderismo/montañismo caminen hacia convertirse en un producto donde la actividad se banaliza, Noruega es un sitio bravo que puede fácilmente devolverte a donde perteneces en la gran escala de las cosas.

La niebla se levantó del suelo lo suficiente para una travesía sin contratiempos, seguida por un descenso hasta la orilla del lago Fjergen, donde pasé por el refugio al que quería haber llegado la noche anterior.

Luces y sombras, otra vez

Fjergen

Angeltjonnhytta era, como esperaba, un sitio encantador en el que me hubiera gustado pernoctar. Me encontré allí con una pareja de montañeros aún recuperándose de la paliza que les supuso llegar allí el día anterior. Pausa para comer para mí y de vuelta al camino.

Angeltjonnhytta

El sendero asciende hacia una larga travesía donde, literalmente, bordea Suecia durante varios kilómetros. Me cruzo con más renos. Las nubes se abren, da el sol y hace incluso calor.

Senderista bajo las nubes

Senderista bajo el sol

Por fin, bajo a Teveldalen, un valle troncal de orientación este-oeste con una carretera y una línea de tren que cruzan hacia Suecia. Este punto era, en condiciones normales, el objetivo menos ambicioso de entre mis posibles puntos finales de viaje, con una estación a no muchos km de distancia donde podría coger un tren a Trondheim. Me queda día y medio aún así que sigo adelante.

También hay un encantador hotel de montaña en la zona pero el ambiente tranquilo y soleado es para no desperdiciarlo bajo techo así que prosigo hacia la siguiente montaña con idea de acampar. Por supuesto, era una buena decisión.

Campamento sobre Teveldalen

La puesta de sol fue espectacular desde mi balcón, unida a ese caramelo que es un cielo despejado en Noruega.

Atardecer

Atardecer

El amanecer tampoco estuvo mal:

Amanecer

Amanecer

Mi último día completo en el sendero es un auténtico regalo, después de todas las batallas, en condiciones prácticamente perfectas: despejado, en calma, con temperatura agradable y, lo más raro de todo, increíblemente firme y seco al paso, hasta el punto de que no me parecería que estoy en Noruega si no fuera por el ángulo bajo del sol.

Y un buen sendero

Un tramo por debajo de los 600 m con bosques de abedul y volver a subir para una sección final de tierras altas que a veces parecen un jardín de diseño con los abedules pequeños y el brezo colorido.

Abedules de ribera

Abedul y brezo

Abedul, brezo y caminante

Mis últimos panoramas tienen el fondo de las montañas Sylan, al otro lado de la frontera con Suecia.

Montañas Sylan

A última hora, llego al refugio Storerikvollen, un pequeño complejo accesible por pista de grava a las orillas del represado Esandsjoen.

Storerikvollen y Esandsjoen

El lugar es encantador pero tengo claro que prefiero acampar así que me quedo con un término medio y planto la tienda en la zona de acampada del refugio, que no es más que un trozo de hierba firme.

Storerikvollen

Última acampada

El atardecer fue muy bonito, una vez más:

Últimas luces

Sólo quedan 21 km, la mayor parte por una pista de grava, para bajar a la municipalidad de Tydal, donde llegaré a la altura de una zona habitada y una carretera por donde pasa un autobús al día que necesito coger a las 14 h. Viento frío en zonas expuestas; por lo demás, condiciones perfectas para caminar.

As i Tydal

Pista de grava

Al final, lo hice un poco más largo al continuar por la pista y evitar un tramo postrero por sendero donde, probablemente, me habría mojado los pies otra vez. Una cosa es la vida en el sendero, donde, en Noruega, al menos, los pies mojados son parte de la normalidad, pero en llegando al mundo urbano, ya no me mola. Camino por la pista, donde se me van secando. Llego al pueblo a mediodía.

De grava a asfalto, As i Tydal

La única comida que me queda es un puñado de frutos secos y medio paquete de galletas. Esta vez, había sido fácil calcular porque iba cargando de las despensas de los refugios según me iba haciendo falta. Nada de esto importaba ya porque era momento de comer otras cosas mientras esperaba al autobús.

Restos

Pizza & café

El bus me llevaría en un par de horas a Trondheim, donde ya haría celebraciones como es debido, esto es, caminar por ahí sin mochila y comer mucho. Celebrar un gran viaje.

Norge Midt: cifras varias

Al final de cada jornada, hago algunas anotaciones. Como mínimo, me sirven para saber en qué día estoy si la electrónica me deja tirado. Los datos que acompañan a la fecha son muy básicos pero, cuando los pongo todos juntos, salen algunas cifras interesantes.

Notas de campo

Primero, la ruta final; después, la estadística.

Ruta final

Seguí el itinerario E1 casi al pie de la letra, con variaciones en los tramos campo a través demasiado pequeñas como para que merezca la pena intentar dibujarlas. El punto de partida, como estaba previsto, en Sulitjelma, región Nordland. El punto final resultó As i Tydal, región Trondelag

Distancia: 825 km

Ésta fue la distancia efectiva de viaje si me fío de las mediciones de las aplicaciones de cartografía. La distancia caminada es de 10 km más a causa de quedarme bloqueado ante un río crecido, peligroso de cruzar, en medio de una tormenta, el día 26 de viaje. Tuve que retroceder hasta el refugio más cercano y repetir al día siguiente, ya sin problemas.

Días: 29

Días efectivos de viaje a pie. Caminé todos los días salvo los de llegada y salida del país.

Media: 28.5 km/día

Calculada en base a la distancia efectiva de viaje. Me quedé algo por detrás de mi intención de promediar 30 km/día. Si saco de la cuenta el día 1, en el que empecé a caminar a última hora de la tarde, la media llega a 29 km/día.

Distancia más larga: 38 km

Acontecida el día 5 de viaje. Hubo también varias jornadas de 37 km.

Días completos: 21

En los que no hice nada más que caminar.

Días cortos: 8

Incluyo aquí aquellas jornadas en las que caminé menos distancia de lo habitual, caminé durante menos horas o ambas cosas, desglosados así: los días inicial y final, los dos días que incluyeron una parada para reaprovisionar y cuatro en los que di la tarea por terminada pronto debido a la meteorología. Algunos de estos últimos fueron más difíciles que muchos días normales.

Días con lluvia: 19

Estos incluyen cualquier tipo y cantidad de lluvia. Dicho de otra manera, hubo sólo 10 días en los que no llovió nada. De los 19 en los que sí, la lluvia fue intensa o de larga duración en 11.

Noruega es un sitio húmedo por todos los flancos.

Lluvioso y oscuro

Acampadas: 18

Acampar era, como de costumbre, mi por-defecto y en este viaje ha sido la opción en casi 2/3 de las noches, el ratio más alto de todos mis viajes en Noruega hasta ahora. Por lo que sea.

Saltfjellet-Svartisen

Pernoctas en refugio: 7

Siempre que sentía que me hacía falta una noche en refugio, me la concedía, sin hacerme muchas preguntas. Siempre solía ser por razones meteorológicas pero a veces también porque me apetecía el confort de un refugio o me parecía que necesitaba un descanso de la exposición que supone estar ahí fuera durante mucho tiempo seguido en un sitio que no siempre lo pone fácil. Alivio instantáneo para el cansancio por acumulación.

Refugio Holden

Noches en alojamientos: 3

Dos de éstas fueron planeadas, coincidiendo con un día corto que incluía reaprovisionamiento y descanso. La otra surgió sobre la marcha al final de una jornada lluviosa.

Limingen Gjestegard, Royrvik

Reaprovisionamientos: 2

El primero, un envío por correo a Umbukta, un hotel de montaña, en el día 8. El segundo, una compra en supermercado de buen tamaño en la localidad de nombre Royrvik, día 16. Ambas localizaciones directamente en ruta.

Supermercado en Royrvik

Las provisiones para la última semana de viaje fueron saliendo de la despensa de algunos de los refugios por los que pasé, a falta de una opción mejor y habida cuenta que, en Trondelag, muchos de los refugios contaban con despensa.

Días en los que no me encontré con nadie: 1

Esto sucedió en el día 19, al norte del Parque Nacional Skjaekerfjella. Paradójicamente, ese día comencé camino desde un refugio tipo albergue, localizado en una pequeña población, pero madrugué mucho y no había nadie por allí. Nadie en los senderos ni fuera de ellos en todo el día.

Días en los que me arrepentí de estar haciendo esto

Esto no viene de mis notas, esto es un recuerdo y uno muy claro: ninguno. Que no se me olvide.

Norge Midt: Aspectos Destacados

Durante el verano de 2023, recorrí la franja fronteriza entre Noruega y Suecia allí donde la vertiente noruega es más estrecha, a veces sólo unas pocas docenas de kilómetros entre divisoria y mar. He dejado reposar los recuerdos y ahora los desentierro. El resultado es esta selección.

Norge Midt

Una línea continua de pasos

Hay una especial sinergia en el hecho de seguir una línea ininterrumpida por un tiempo relativamente largo, empezando en un sitio y terminando en otro diferente con la sensación de que éste está a medio mundo de distancia de aquel.

Además, hay algo único en esto. En su aspecto más básico, se trata de que caminar no sea sólo ir de acá para allá por sitios bonitos, que está muy bien, sino que signifique algo más, el propósito del viaje. Profundizando más, me topo con esta idea, que me gusta, de afrontar lo que el terreno y sus condiciones propongan: transitar por el medio ambiente en sus propios términos.

Nada de esto es exclusivo de este viaje, aplica en cualquier sitio, pero sí hay un matiz interesante: en Noruega, puede no ser fácil. Esto le da un valor especial.

Escenario

Iba a usar como título el más obvio «Paisajes» pero, según desarrollaba lo que quería expresar, acabé poniendo este otro, un cambio sutil pero lleno de significado. La gracia de este viaje ha estado no tanto en el espectáculo de una región inherentemente espectacular como en el discurrir por el territorio normal, un escenario en que el viaje sucede.

Mesetas de Borgefjell, donde el viaje sucede

Esto no es algo que me resulte nuevo pero quizá sí en un viaje por Noruega, cuyo estereotipo es de lugar de postal permanente y así había sido en mis anteriores visitas. En esta ocasión, parte de la idea era intentar ir más allá del tópico y ver qué pasaba, lo que me hace pensar más en escenario que en paisajes y me lleva al siguiente punto.

La Noruega menos obvia

Resulta que no se trataba sólo de valles glaciales, lagos y paredes de roca, caminar por Noruega también puede ser rutinario y lo mejor es que, incluso entonces, resulta muy atractivo e interesante.

Éste era mi tercer viaje en esta parte del mundo. En los anteriores, la mayor parte de los recorridos habían sido por altas latitudes, zonas elevadas o ambas cosas a la vez. En las cifras más bajas había un mundo diferente con elementos como bosques de coníferas o de abedules, granjas, páramos infinitos y mucha más agua de la que el terreno puede asumir. Caminar por allí ha sido, de media, menos espectacular y más dificultoso que en zonas de viajes anteriores pero me ha parecido que tenía el valor añadido de lo auténtico y me he alegrado mucho de haber visitado esta otra cara del país.

Región Sylan

Fuera de los senderos

Esto está aquí sobre todo porque tiene un significado importante, ya apuntado en el comentario sobre la línea ininterrumpida de pasos: el significado de caminar por el territorio en sus propias condiciones, las que se presenten. En lo que afecta a la ausencia de senderos, no es sólo por lo obvio, que no haya traza física o señales, sino también, y casi más aún, por la disponibilidad limitada de refugio a cubierto por periodos bastante largos. En un sitio como Noruega, esto lo cambia todo.

Caminar campo a través es algo que, probablemente, no habría elegido, de haber tenido opción, pero también me intrigaba ver qué tal se daba. El hecho de que se tratara de secciones de una ruta establecida ayudaba a saber que, como mínimo, sería caminable, sin obstáculos insalvables, que es lo único realmente importante para quienes, viniendo de fuera, no tenemos conocimiento profundo del territorio como para poder saber qué esperar. El resto no es más que el incentivo adicional.

Por aquí

Me pasé la parte central del viaje, aproximadamente un tercio del total, caminando mayormente campo a través. La vuelta a la red de senderos se convirtió en mi faro, ese objetivo por el que seguir adelante cuando la cosa se ponía fea.

Todo sea dicho, el monte a través en Noruega puede no ser muy diferente de las rutas marcadas pero sí es un aspecto más, y uno de mucho peso, que añadir a la lista de dificultades potenciales. Si todos los demás factores estaban de cara (meteo estable, terreno seco, vegetación baja, sin obstáculos orográficos importantes), caminar campo a través podía ser sencillo y agradable pero esa alineación de planetas, si se da, no suele durar mucho en Noruega. Cuando la cosa se ponía complicada, si había que añadir a la lista habitual de dificultades la falta de senderos, marcas y refugios, se hacía duro. Para mí, fue difícil, a veces.

En retrospectiva, me ha parecido importante haberlo caminado todo, incluso lo difícil. Ha sido una parte integral del viaje sin la éste habría sido algo muy distinto.

Acampar

Es un aspecto clave, siempre lo es pero, en este caso, amplificado por lo bonito del entorno y por la sensación acogedora de que acampar al final de cada día es lo natural. Hacer hogar en las montañas y descansar tras de una jornada de mucho trabajo.

Un giro interesante que aplica especialmente a la acampada es el de hacerte con el lugar y, en Noruega, tiene más truco del que pueda parecer a primera vista. Para alguien nativo de regiones donde la tierra firme es algo que das por garantizado, no deja de ser un impacto inicial, aunque no sea la primera vez, caminar y acampar en un lugar donde todo parece un infinito y gigantesco fangal. A veces parece que ¡no hay tierra firme! Pero siempre hay algo y ahí viene esa pequeña parte de aprendizaje progresivo para leer el terreno, identificar los sitios buenos desde la distancia e incluso saber qué esperar a vista de mapa. Más allá de lo meramente técnico, esto es también una maravillosa forma de conectar con el lugar por el que caminas.

Buscar tierra firme

Refugiar

Sé que aquí me voy a repetir con respecto a textos similares de viajes anteriores pero dejadme enfatizar (otra vez) lo importante que es la infraestructura de refugios en un sitio como Noruega. Añadiría que «para mí» porque sé que esto va mucho con el carácter de cada cual pero me he cruzado con suficientes compas de sendero con quienes he compartido la misma sensación como para no sentirme solo en esto.

En verano, las condiciones son, en general, buenas para el viaje a pie, la acampada es maravillosa y todo lo que queráis pero es que, simplemente, había momentos en los que sentía que necesitaba estar a cubierto, fuera por algún episodio meteorológico traumático o fuera por acumulación. En tales momentos, contaba con la red de refugios de Noruega y el simple hecho de saber que estaba ahí hacía la vida en el sendero mucho más llevadera.

Pasé algunos de mis mejores momentos del viaje tomando un café caliente junto a la chimenea. Eso es mucho decir para una experiencia cuyo objetivo principal era estar ahí fuera.

Lo que sea junto a la chimenea

Diversión de Tipo 2

Viajar a pie por Noruega es duro, nada que no supiera ya, pero sigo volviendo a por más. Parece claro que me gusta el lugar. Con sus cosas.

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