Durante el verano de 2023, recorrí la franja fronteriza entre Noruega y Suecia allí donde la vertiente noruega es más estrecha, a veces sólo unas pocas docenas de kilómetros entre divisoria y mar. He dejado reposar los recuerdos y ahora los desentierro. El resultado es esta selección.

Norge Midt
Una línea continua de pasos
Hay una especial sinergia en el hecho de seguir una línea ininterrumpida por un tiempo relativamente largo, empezando en un sitio y terminando en otro diferente con la sensación de que éste está a medio mundo de distancia de aquel.
Además, hay algo único en esto. En su aspecto más básico, se trata de que caminar no sea sólo ir de acá para allá por sitios bonitos, que está muy bien, sino que signifique algo más, el propósito del viaje. Profundizando más, me topo con esta idea, que me gusta, de afrontar lo que el terreno y sus condiciones propongan: transitar por el medio ambiente en sus propios términos.
Nada de esto es exclusivo de este viaje, aplica en cualquier sitio, pero sí hay un matiz interesante: en Noruega, puede no ser fácil. Esto le da un valor especial.
Escenario
Iba a usar como título el más obvio «Paisajes» pero, según desarrollaba lo que quería expresar, acabé poniendo este otro, un cambio sutil pero lleno de significado. La gracia de este viaje ha estado no tanto en el espectáculo de una región inherentemente espectacular como en el discurrir por el territorio normal, un escenario en que el viaje sucede.

Mesetas de Borgefjell, donde el viaje sucede
Esto no es algo que me resulte nuevo pero quizá sí en un viaje por Noruega, cuyo estereotipo es de lugar de postal permanente y así había sido en mis anteriores visitas. En esta ocasión, parte de la idea era intentar ir más allá del tópico y ver qué pasaba, lo que me hace pensar más en escenario que en paisajes y me lleva al siguiente punto.
La Noruega menos obvia
Resulta que no se trataba sólo de valles glaciales, lagos y paredes de roca, caminar por Noruega también puede ser rutinario y lo mejor es que, incluso entonces, resulta muy atractivo e interesante.
Éste era mi tercer viaje en esta parte del mundo. En los anteriores, la mayor parte de los recorridos habían sido por altas latitudes, zonas elevadas o ambas cosas a la vez. En las cifras más bajas había un mundo diferente con elementos como bosques de coníferas o de abedules, granjas, páramos infinitos y mucha más agua de la que el terreno puede asumir. Caminar por allí ha sido, de media, menos espectacular y más dificultoso que en zonas de viajes anteriores pero me ha parecido que tenía el valor añadido de lo auténtico y me he alegrado mucho de haber visitado esta otra cara del país.

Región Sylan
Fuera de los senderos
Esto está aquí sobre todo porque tiene un significado importante, ya apuntado en el comentario sobre la línea ininterrumpida de pasos: el significado de caminar por el territorio en sus propias condiciones, las que se presenten. En lo que afecta a la ausencia de senderos, no es sólo por lo obvio, que no haya traza física o señales, sino también, y casi más aún, por la disponibilidad limitada de refugio a cubierto por periodos bastante largos. En un sitio como Noruega, esto lo cambia todo.
Caminar campo a través es algo que, probablemente, no habría elegido, de haber tenido opción, pero también me intrigaba ver qué tal se daba. El hecho de que se tratara de secciones de una ruta establecida ayudaba a saber que, como mínimo, sería caminable, sin obstáculos insalvables, que es lo único realmente importante para quienes, viniendo de fuera, no tenemos conocimiento profundo del territorio como para poder saber qué esperar. El resto no es más que el incentivo adicional.

Por aquí
Me pasé la parte central del viaje, aproximadamente un tercio del total, caminando mayormente campo a través. La vuelta a la red de senderos se convirtió en mi faro, ese objetivo por el que seguir adelante cuando la cosa se ponía fea.
Todo sea dicho, el monte a través en Noruega puede no ser muy diferente de las rutas marcadas pero sí es un aspecto más, y uno de mucho peso, que añadir a la lista de dificultades potenciales. Si todos los demás factores estaban de cara (meteo estable, terreno seco, vegetación baja, sin obstáculos orográficos importantes), caminar campo a través podía ser sencillo y agradable pero esa alineación de planetas, si se da, no suele durar mucho en Noruega. Cuando la cosa se ponía complicada, si había que añadir a la lista habitual de dificultades la falta de senderos, marcas y refugios, se hacía duro. Para mí, fue difícil, a veces.
En retrospectiva, me ha parecido importante haberlo caminado todo, incluso lo difícil. Ha sido una parte integral del viaje sin la éste habría sido algo muy distinto.
Acampar
Es un aspecto clave, siempre lo es pero, en este caso, amplificado por lo bonito del entorno y por la sensación acogedora de que acampar al final de cada día es lo natural. Hacer hogar en las montañas y descansar tras de una jornada de mucho trabajo.
Un giro interesante que aplica especialmente a la acampada es el de hacerte con el lugar y, en Noruega, tiene más truco del que pueda parecer a primera vista. Para alguien nativo de regiones donde la tierra firme es algo que das por garantizado, no deja de ser un impacto inicial, aunque no sea la primera vez, caminar y acampar en un lugar donde todo parece un infinito y gigantesco fangal. A veces parece que ¡no hay tierra firme! Pero siempre hay algo y ahí viene esa pequeña parte de aprendizaje progresivo para leer el terreno, identificar los sitios buenos desde la distancia e incluso saber qué esperar a vista de mapa. Más allá de lo meramente técnico, esto es también una maravillosa forma de conectar con el lugar por el que caminas.

Buscar tierra firme
Refugiar
Sé que aquí me voy a repetir con respecto a textos similares de viajes anteriores pero dejadme enfatizar (otra vez) lo importante que es la infraestructura de refugios en un sitio como Noruega. Añadiría que «para mí» porque sé que esto va mucho con el carácter de cada cual pero me he cruzado con suficientes compas de sendero con quienes he compartido la misma sensación como para no sentirme solo en esto.
En verano, las condiciones son, en general, buenas para el viaje a pie, la acampada es maravillosa y todo lo que queráis pero es que, simplemente, había momentos en los que sentía que necesitaba estar a cubierto, fuera por algún episodio meteorológico traumático o fuera por acumulación. En tales momentos, contaba con la red de refugios de Noruega y el simple hecho de saber que estaba ahí hacía la vida en el sendero mucho más llevadera.
Pasé algunos de mis mejores momentos del viaje tomando un café caliente junto a la chimenea. Eso es mucho decir para una experiencia cuyo objetivo principal era estar ahí fuera.

Lo que sea junto a la chimenea
Diversión de Tipo 2
Viajar a pie por Noruega es duro, nada que no supiera ya, pero sigo volviendo a por más. Parece claro que me gusta el lugar. Con sus cosas.
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Detective Matemático
Que gran viaje! Noruega tiene una naturaleza increíble, yo lo he recorrido en coche y todo el rato iba pensando, «como me gustaría recorrer estos paisajes andando».
Muchas gracias por compartir los detalles de tu viaje, cada vez que leo alguno de tus posts me animo a intentar hacer algo parecido. Luego se queda en nada, pero bueno, quizá algún dia…
Viajarapie
Noruega, en general, es un sitio duro para viajes largos pero, como dices, es muy bonito y tiene un valor añadido importante para quienes no somos de allí. Es cuestión de proponérselo, espero que algún día lo puedas hacer.