La madera es el combustible natural por excelencia. Prácticamente olvidado en Europa a causa de los pocos bosques que quedan y de la gran sensibilización social contra el fuego en el bosque, con cierta razón. En América, por ejemplo (y, sin duda, muchos otros sitios del mundo), donde la situación es diferente, a ese respecto, no es descabellado e incluso puede ser habitual y normal utilizar madera como combustible, sea para montar un fuego de campamento en el que reunirse y charlar, sea para calentarse o incluso secar material mojado en situaciones menos lúdicas y más serias. Normalmente, cuando el entorno natural admite sin problemas estas prácticas, también, en cierto modo, las requiere, ya que, ante una situación complicada (frío, humedad, material mojado), la civilización puede no estar cerca.
En este tipo de ambiente, mucha gente utiliza madera para hacer fuegos pero no mucha los usa para cocinar. Existen elementos que sistematizan y facilitan esta tarea, hornillos específicos para su uso con madera. Comento lo poco que sé de todo esto en los párrafos que siguen.
Hornillos
Nunca he visto en persona un hornillo para madera pero sí en foto. Por lo que sé, se asemejan a una gran lata abierta por arriba. Se coloca la leña dentro, se prende, y el cazo encima. Necesitan orificios para ventilación y aporte de oxígeno.
Uso
No hay mucho que decir aquí, es bastante obvio e intuitivo. Prender madera puede ser desde muy fácil a muy difícil, dependiendo del tipo de madera y de lo húmeda que esté. El diseño del hornillo ayuda y conviene contar con alguna cantidad limitada de algún combustible fácil de encender para, al menos, poder iniciar la combustión.
Problemas
Disponibilidad de combustible
Para usar un hornillo de madera, necesitamos, obviamente, madera. No la vamos a llevar encima, eso sería muy ineficaz, la madera pesa mucho para la energía que tiene y, si esa es la idea, vamos listos… mejor elegir cualquier otra opción de combustible. Conclusión: sólo es práctico si vamos a transitar por zonas donde hay madera.
Humedad
La madera está tirada por el suelo y, si llueve, se moja; y la madera mojada no arde bien y es difícil de prender. Hay técnicas para conseguir encender un fuego durante tiempo lluvioso y los que tienen práctica lo hacen sin despeinarse. En Europa, normalmente, no la tenemos. Yo no contaría con conseguir encender un fuego en tiempo lluvioso (ya me cuesta en tiempo seco). Es importante tener esto en cuenta si se va a contar con el hornillo de madera como opción única para cocinar.
Residuos
La madera produce abundantes residuos sólidos en su combustión y dejará todo (hornillo y cazo) ennegrecido. Supongo que esto no es un gran problema, a no ser que tengas mucho aprecio por tu cazo. No sé si la mugre afecta a la capacidad de difusión del calor del cazo pero, eso sí, nos pringará todo lo que toque (nuestra manos, por ejemplo). Tampoco debiera ser esto gran problema, en la naturaleza.
Consideraciones
La madera es un combustible natural y renovable. Allá donde abunda (y no abunda la gente que la consume), puede tener todo el sentido del mundo utilizar las minúsculas cantidades que se necesitan para cocinar como nuestro único combustible. Sé que, en España, o en Europa, por extensión, esto es bastante poco concevible pero no así en otras partes del mundo donde la situación física es diferente.
Huelga decir que sería temerario depender exclusivamente de madera si no estamos seguros de poder encontrarla y no tenemos la experiencia para ser capaces de montar un fuego en condiciones adversas (especialmente, lluvia).
Fundamental: se usa sólo y exclusivamente madera muerta. No se arranca madera viva: quema peor y daña a seres vivos. En los bosques hay, habitualmente, abundancia de madera muerta.
Conviene tener en cuenta que el fuego necesario para cocinar es uno muy pequeño, que utiliza muy poca madera, produce muy poco humo y, si se usa hornillo, no deja huellas en el terreno. Los que defienden esta forma de cocinar argumentan (con, probablemente, su parte de razón) que es más ecológico que cualquier otro combustible, a pesar de la imagen negativa. Supongo que tiene su razón de ser en según qué lugares y situaciones pero es bueno considerarlo de forma abierta y racional.
Como consideración subjetiva, el fuego y el calor producidos por la madera tienen un atractivo especial para los humanos, son más agradables que cualquier otro descrito en este artículo y usar madera como combustible contribuye a acercarnos un poco más al entorno que recorremos, a conectarnos a esa naturaleza que visitamos. Insisto, esto puede tener o no su razón de ser, dependiendo del lugar.
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