A medida que desciendo en la lista, desciende también mi conocimiento por el producto y, supongo, mi interés por él. En el apartado de combustibles sólidos me refiero a estos bloques de material combustible a los que basta dar fuego para que ardan. La presentación habitual, en los usados para aire libre, es en pastillas. Hay un nombre comercial bastante hegemónico, las pastillas Esbit, aunque no son las únicas.

No sé mucho del tipo de combustible del que están hechas ni de los elementos que usan para ponerlo en forma de pastilla. Tampoco sé si hay otras marcas de la misma cosa y no tengo en cuenta otros productos similares cuyas prestaciones no conozco y que nunca he visto utilizados para el uso del que aquí trato (sí para encender barbacoas y cosas así) ni cosas más mundanas como la cera.

Hornillos y contenedores de combustible

Más simple no puede ser. El combustible es autocontenido, una pastilla, la puedes llevar en el bolsillo. El “hornillo” lo entrecomillo porque es demasiado simple, también, para nombre tan pomposo: basta una simple pieza metálica (para que no se funda con el calor) sobre la que quemar la pastilla e, idealmente, con unos soportes para mantener el cazo unos centímetros por encima de aquella. A pesar de tanta simpleza, existen modelos comerciales y son casi de risa (pero son muy serios), se pliegan de forma que ocupan casi menos que una tarjeta de crédito.

Uso

Parece ser que, antiguamente, este tipo de combustible tenía una combustión sucia y maloliente y dejaba restos sólidos en la base del cazo pero ya no es así… o eso he leído porque nunca los he usado. La combustión, por tanto, es limpia, silenciosa y segura. Al márgen de que tenemos un fuego encendido, con todo lo que ello conlleva (y que sucede con cualquier hornillo y combustible, claro), ninguna precaución especial. No explota. Se va quemando hasta que se consume y, si sobra, se puede apagar y guardar para más tarde.

Problemas

Dado que no conozco este combustible de primera mano ni es muy popular (y, por tanto, no hay mucho flujo de información sobre él), no soy muy consciente de sus problemas potenciales pero, si no es popular, alguno habrá. Intuyo que no es un combustible muy eficiente en relación energía/peso aunque esto puede ser compensado por el casi nulo peso del resto de elementos (el “depósito” puede ser la caja de cartón en la que vienen envasadas de fábrica o, simplemente, una bolsa de plástico; y el hornillo es casi testimonial).

Supongo que el viento, nuevamente, será el enemigo a batir pero el apantallamiento es inmediato y sin contraindicaciones, no hay problemas potenciales de sobrecalentamiento.

La disponibilidad de combustible puede ser un tema importante; no sé muy bien en qué tipo de establecimientos se venden estas cosas (los he visto en alguna tienda de montaña) pero intuyo que no serán fáciles de encontrar a lo largo de una ruta
Consideraciones

Poco tengo que decir aquí; quizá que, si no se usa mucho, será por algo… pero a lo mejor estoy cayendo en esa misma inercia que tanto suelo denunciar según la cual se obvian, olvidan o incluso rechazan opciones muy válidas (y, a veces, mejores que las que dicta la ortodoxia) sólo porque “si nadie lo hace…”.

Hay un aspecto positivo bien claro: más simple, no puede ser y eso, en la naturaleza, suele ser buena cosa. Cuanto más simple, más difícil es que falle. No hay nada que romper, ningún mecanismo que estropear.