Subir a las tierras altas desde la costa, esas tierras altas cuya desnudez y presencia intimidante se debe más a la latitud y tortuoso clima que a la altitud propiamente dicha, con lo que la maniobra de ascenso es más una introducción a los paisajes extremos que una ascensión en el sentido clásico.
La mañana del sábado amanece gris y lluviosa en Glasgow. Por tercera vez, la mayor urbe escocesa será punto de partida pero será la primera ocasión en la que la noche haya pasado en este bonito albergue de Youth Hostelling International, el que más me ha gustado de todos los que he visitado en esta ciudad. Cuesta salir afuera. Empiezo a probar el poncho antes de empezar la ruta propiamente dicha.

Youth Hostelling International Glasgow
Esto sí que es ya familiar: la estación de autobuses de Buchanan Street y los coloridos coches de Scottish Citylink, rumbo al norte por las estrechas carreteras del oeste. Sigue lloviendo y el ambiente es muy desapacible pero nada de eso importa, por el momento.

Buchanan St. station
Taynuilt es un pequeño pueblecito cercano a Oban y a orillas de Loch Etive. Sigue lloviendo y el tejadillo de la oficina postal me servirá para terminar de organizar mis cosas. Para cuando salgo, el tiempo escocés da fe de su variabilidad: ha dejado de llover.

Taynuilt
Loch Etive es uno de los grandes fiordos de la costa oeste. Está a cota cero y su agua es marina pero se introduce muchos kms. tierra adentro. La ruta recorre su orilla meridional aprovechando la pista que da acceso a algunas granjas. La civilización (la carretera de Oban) aún está cerca pero este lugar ya tiene ese aura aislada y evocadora tan típica de estas tierras. La imagen está tomada hacia la parte interior del loch, cuando éste toma orientación norte y justo antes de que mi ruta lo abandone hacia el este para empezar a ascender a lo largo de Glen Kinglass.

Glen Etive
Glen Kinglass es el valle que utilizaré para abandonar Loch Etive y adentrarme en las tierras altas. Típicamente escocés, Glen Kinglass es un valle glacial con fondo plano y empinadas paredes. Ahora deshabitado, aún conserva una pista en sus primeros kms. como acceso a una granja en la que ya no vive nadie.

Glen Kinglass
Narrachan bothy 1. El señor de la foto, también de ruta por la zona, me contó que aquí había habido un pequeño poblado y este edificio, el único que queda de pie, era la escuela. La escasa altura de las paredes (escasos 1.70 m) se explica por la dificultad de colocar piedras más arriba sin más herramientas que las manos; la vida era dura en estos sitios en las épocas antiguas. Las paredes son originales; el tejado, obviamente, no.

Narrachan bothy
El bothy es de lo más austero, no tiene nada dentro y el suelo es de tierra, pero la chimenea está encendida y con gusto me quedaba aquí… pero aún me quedan un par de horas de caminar y el tiempo está algo así como bueno; no puedo justificar «acobardarme» bajo techo nada más empezar un viaje en el que acampar es una parte central. Sigo adelante…
Glen Kinglass es el paisaje típico de las tierras altas, aunque aquí el fondo del valle apenas llega aún a los 100 m. de altitud: suelo húmedo, casi enfangado; cubierta continua de vegetación herbosa de color pardo; algunas manchas de bosque plantado, como esa del fondo a la izquierda, de un aspecto tan artificial como su origen.

Mirando atrás en Glen Kinglass; Beinn a Chochuill, nevado, al fondo
Acampar en este terreno no es tan inmediato como pueda parecer: a pesar de ese color pardo y bajo esa apariencia de hierba seca hay un montón de humedad, cuando no directamente agua. Aprovecho la propia irregularidad del terreno, lleno de huecos, para que los resaltes me hagan de colchón que me separe de lo mojado. Hace algo de aire pero casi ganan los claros a las nubes y no amenaza lluvia.

Campamento en Glen Kinglass
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