Subir a las tierras altas desde la costa, esas tierras altas cuya desnudez y presencia intimidante se debe más a la latitud y tortuoso clima que a la altitud propiamente dicha, con lo que la maniobra de ascenso es más una introducción a los paisajes extremos que una ascensión en el sentido clásico.
Serie: Taynault-Inverness
Diario de la ruta entre Taynault e Inverness
Resumen rápido del día: completar el suave ascenso del glen para desembocar en una parte conocida de las tierras altas y reencontrar antiguos compañeros de ruta (trails, bens and lochs). Disfrutar de las maravillas del viaje a pie escocés: tiempo luminoso e infranqueables (es un decir) fangales para llegar a una inusualmente extensa plantación de coníferas.
No es mal tiempo: es tiempo lluvioso; ¡no es lo mismo! Y es una de las características que hacen el viaje por Escocia tan evocador y, debo reconocer, intimidante. Hace falta ser de una pasta especial para disfrutar de esto; una pasta, al menos, impermeable y la mía, me temo, cala bastante. Aún así, es imposible no entusiasmarse ante la vista de los páramos neblinosos; pisarlos ya es otra cosa…
Ayer, las condiciones meteoro(i)lógicas fueron serias pero la ruta discurrió por cotas relativamente bajas y con referencias inequívocas. Hoy, hay que empezar por subirse a las alturas y eso, en Escocia, es cualquier cosa menos broma. Después, eso sí, es todo cuesta abajo hacia un plácido reencuentro con la habitualmente desolada civilización highlander y el ecuador de la ruta. Al menos, la parte complicada es al principio, cuando aún hay margen de error…
Ese nombre críptico (Meall Fuar-bla,bla,bla…) es una de las colinas que flanquean el Great Glen, esto es, el «gran valle», ese que contiene el rectilíneo, profundo y oscuro Loch Ness.
Lo de hoy será un cómodo paseo por las laderas oeste del Great Glen. «Cómodo» porque ya no hay incertidumbres: el camino es obvio, pasaré por un pueblo a media tarde, me sobra tiempo y me lo podré tomar con calma. Lo único que podía ponerme alguna dificultad (que, en estas circunstancias, tampoco significaría nada serio) sería el tiempo y ni eso… hoy, va a hacer bueno. Un «bueno» con nubes y fresco pero sin lluvia.
El domingo es para volver a Edumburgo y a casa. El viaje en bus por Escocia no es ningún trámite: los paisajes merecen la pena hasta desde detrás de las ventanillas y, aún en el bus, sigo viajando con el mapa en la mano: estaré atento a valles que habré cruzado y recorrido desde extremos diferentes.
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