Al menos, acerté con el amanecer y pude ver salir el sol y dar color a las nubes. Mereció la pena.

Amanecer en Taylor Lake
La luz es súper bonita. En momentos como este, todo cobra sentido.

Luces de amanecer
Nada más retomar camino, el panel me lo deja claro: no queda nada. Una jornada normal, tirando a corta:

Ya casi está
Kennebec Pass es el último collado en la ruta. Desde ahí, todo cuesta abajo. Este es el valle:

Todo cuesta abajo hasta Durango
El valle es estrecho, intrincado y boscoso. La temperatura sube mucho, ¡ya casi no me acordaba del calor que se puede llegar a pasar en Colorado! El ambiente es un poco opresivo y el día se me hace largo. Me he relajado demasiado.

Bosque denso para terminar
En el punto en el que el sendero desemboca en una pista, doy el Colorado Trail por terminado. Allí me encuentro al comité de bienvenida:

Destacamento de la Colorado Trail Foundation
El rústico puesto informativo corresponde a la Colorado Trail Foundation, la organización que cuida del sendero; en este caso, en labor de promoción. El señor que lo atendía era muy simpático y tengo ocasión de comentarle mis impresiones y agradecerle la labor.
Quedan 8 km hasta Durango y se ofrece a llevarme pero yo no tengo prisa; cogeré el autobús de vuelta a Denver pasado mañana así que el día siguiente lo puedo dedicar a lo que me dé la gana; por ejemplo, y para empezar, caminar hasta el propio pueblo. Así, además, puedo acampar una noche más. Aquí mismo.
Para lo que sí le agradezco la ayuda es para conseguir una foto conmemorativa decente; al menos, en distancia y encuadre. Del resto, ya, no me pronuncio.

Southern terminus
Me apetece acampar una última noche. Una despedida con estilo.

Último campamento en el Colorado Trail
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