- Etapa inicial de mi viaje en la Via Alpina 1: El Weisstannental y mi primer puerto alpino en Suiza
- Etapa 2 de mi viaje en la Via Alpina: del Sernftal a Urner Boden, muchos kilómetros, trabajo duro y un gran puerto alpino
- Etapa 3 de mi viaje en la Via Alpina 1: Klausenpass, un largo descenso y un gran valle plano más la que, probablemente, es mi primera pequeña gran crisis de este viaje
- Día 4 en la Via Alpina: un puerto por la mañana, otro por la tarde y, enmedio, todo lo demás
- Etapa 5 de mi viaje en la Vía Alpina: la travesía Planplatten, paisajes de postal y campamento a la vera del Wetterhorn
- Via Alpina, etapa 6: las dos torres (esto es, el Wetterhorn y el Eiger)
- Día 7 en la Via Alpina: tiempo oscuro, roca oscura y la parte más dura del viaje a pie, cuando el cuerpo no funciona bien
- El octavo es mi último día en la Via Alpina: atrás queda la enfermedad y delante, los últimos puertos con nombres raros
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| Desde | Bundalp |
| Hasta | Adelboden |
| Distancia | 31 km |
| Puertos | Hohturli, Bunderchrinde |
Me levanto preguntándome si estaré parar caminar. Es difícil decir cuando no hay ningún dolor localizado y dado que en posición de descanso me encuentro bien. Me siento débil, desde luego, pero eso es normal. Decido ir a desayunar y ver qué tal me sienta. Resultó así de bien:

Desayuno alp
| Desde | Lauterbrunnen |
| Hasta | Bundalp |
| Distancia | 24 km |
| Puertos | Sefinenfurkke |
Por primera vez en todo el viaje, amanece nublado. Según el pronóstico, hay posibilidad de lluvia durante la mañana, disminuyendo por la tarde. Empiezo la siguiente ascención casi a la puerta del albergue para superar el escarpe glacial con vistas chulas de Lauterbrunnen.

Lauterbrunnen
| Desde | Pie de Wetterhorn |
| Hasta | Lauterbrunnen |
| Distancia | 29 km |
| Puertos | Grosse Scheidegg, Kleine Scheidegg |
Tras la tormenta de la noche previa, la mañana es freca y limpia. Toma topicazo pero es que era así. El Wetterhorn sigue ahí.

Amanecer en el Wetterhorn
| Desde | Engstlensee |
| Hasta | Pie de Wetterhorn |
| Distancia | 33 km |
| Puertos | Ninguno |
Menos mal que acampé bajo árbol, ¡los Alpes son un sitio sorprendentemente húmedo! pero amanezco con el toldo casi seco y sin haber tenido que transigir en panoramas.

Amanecer en el Engstlensee, Jochpass al fondo
| Desde | Brüsti |
| Hasta | Engstlensee |
| Distancia | 36 km |
| Puertos | Surenenpass, Jochpass |
Nueva mañana de cielo despejado con la diferencia de que, esta vez, no tarda tanto en llegarme el sol como en días anteriores, es la primera vez que paso la noche en zonas altas. Por la misma razón, en esta ocasión no he tenido condensación y todas las operaciones de campamento resultan muy cómodas. Surenenpass sigue ahí y es mi próximo hito.

Trailstar en el prado, Surenenpass al fondo
| Desde | Urnerboden |
| Hasta | Brüsti - Attinghausen |
| Distancia | 33 km |
| Puertos | Klausenpass |
Por la mañana, y como era de esperar, todo está empapado y tengo que levantar campamento mucho antes de que empiece a dar el sol así que meto en la mochila un montón de cosas mojadas y una buena excusa para un descanso, más adelante, cuando el sol caliente, para secarlo todo.
La localización no es precisamente idílica, demasiado cercano a zonas habitadas y una pequeña instalación industrial, pero el valle es bonito y merece foto de campamento:

Amanecer en Urner Boden
| Desde | Elm |
| Hasta | Urnerboden |
| Distancia | 42 km |
| Puertos | Richetlipass |
El amanecer es oscuro dentro del bosquete de coníferas en el que he acampado, a las afueras de Elm. Cruzo el pueblo ya de día pero aún mucho antes de que el sol aparezca por encima de las montañas. Tengo las piernas machacadas de los esfuerzos del día anterior, algo muy típico del inicio de ruta, cuando el cuerpo aún no está acostumbrado al nuevo ritmo de vida. Estiré, estiré y estiré para minimizar daños pero hasta ahí pude llegar. Me cuesta ponerme en marcha pero, una vez calentados los músculos, puedo caminar con bastante dignidad.

Amanecer en el bosque
| Desde | Sargans |
| Hasta | Elm |
| Distancia | 36 km |
| Puertos | Foopass |
Un aspecto interesante de una ruta por Suiza es que puedo terminar el trabajo semanal el viernes y empezar a caminar el sábado por la mañana, sin más preámbulos. Un vuelo el viernes noche para llegar a Suiza y el resto queda en manos del excelente transporte público helvético.
El sábado a primera hora el tren me lleva de Zurich a Sargans en poco más de una hora y sólo tengo que hacer una breve parada para comprar una bombona de gas según cruzo el pueblo. Todo cuadra tan bien que para las nueve y media ya estoy en el sendero. Literalmente.
Northumberland and The Cheviots

North Pennines

Yorkshire Dales

South Pennines

Muddy boots are welcome
Breve relato de lo que pasa durante 13+1 días recorriendo el Pennine Way y algo más. Con fotos.

Assynt

Torridon

Knoydart

I feel welcome
El relato a continuación es la historia de un viaje pero, a diferencia del esquema ortodoxo de contar viajes, pretende contar la historia desde un punto de vista particular: el estado de ánimo, los factores que lo modelan, la influencia en los procesos de toma de decisiones y la retroalimentación constante entre todo ello.

Valle del Lago, Somiedo
Hablo de «Leitariegos – Pajares» porque son los dos puntos significativos de la divisoria cantábrica que enmarcaban nuestro viaje pero, técnicamente, lo correcto es decir que comenzamos a caminar en Caboalles de Abajo, a pie de puerto; y terminamos de hacerlo en la urbanización de la estación de esquí de Valgrande, a un par de kilómetros del otro puerto. En medio, pasaron muchas cosas que contamos a continuación.
La cordillera San Juan es el final con estilo de un gran viaje, extensiones infinitas de montañas y valles sin fauna humana. Habrá travesías espectaculares, campamentos altos y hasta un poco de épica antes de llegar al Durango de Colorado.
Entre los montes Sawatch y los San Juan hay una zona de transición con relieves suaves y amplias llanuras a casi tres mil metros. Hay que pasar calor, buscar agua debajo de las piedras y caminar en modo gregario. El viaje a pie es así y sigue siendo bonito.
En esta sección se atraviesan los montes Sawatch, una de las zonas con más densidad de montañas de Colorado. El recorrido oficial bordea la cordillera pero hay uno alternativo que se mete por en medio. Lo tengo claro: iré por ahí.
Primer tramo, en dirección oeste, de una ruta por unas montañas de dirección norte-sur, lo que implica un atracón de subidas y bajadas para atravesar cordilleras de tamaño creciente en búsqueda de la divisoria continental, allí donde las aguas deciden si van a un océano o a otro.
De vuelta en América para otro paseo por la cresta y, esta vez, por la más alta. Por los paisajes más bonitos. Por las montañas.

En el corazón de las montañas Sawatch
El transporte público en Norteamérica no se parece nada al europeo. Las distancias, tampoco. Para volver a Denver, sólo hay un autobús que tarda 12 horas.
El Greyhound es una cosa súper cutre: autobús viejo, oficina decrépita que hace de estación improvisada y pasaje de baja clase social. Nada que me importe, mientras sea decente y me lleve. La asepsia urbana no es algo que me impresione.
Al menos, acerté con el amanecer y pude ver salir el sol y dar color a las nubes. Mereció la pena.

Amanecer en Taylor Lake
Colorado vuelve a la normalidad: mañana de cielo limpio.

Vuelta a la normalidad
No es mal momento. Hoy es mi último día en las alturas y, aunque la altitud media no es especialmente grande, el sendero va casi todo el tiempo por una cresta, un mal sitio en el que estar si el tiempo está violento. Al mismo tiempo, un recorrido espectacular si hay calma. Será una despedida con estilo.
Por la mañana, volvía la incertidumbre: si el tiempo seguía como el día anterior, aún había margen para la miseria. Eché una mirada nerviosa al panorama: seguía gris oscuro pero, al menos, no llovía y se percibía cierta tranquilidad en el ambiente, como si todo fuera a ir bien.
Recojí y volví al sendero.
Por primera vez desde que salí de Leadville, la mañana no está despejada. Muy al contrario, este es el panorama mirando hacia el valle:

Elk Creek en penumbras
Vaya shock. En Colorado, te acostumbras a ese patrón de cielo azul por la mañana, nublado por la tarde. Es tan regular que ni se te pasa por la cabeza que pueda cambiar. Pues sí que puede. Llueve y hace frío.
La tormenta pasó y no dejó bajas. A la mañana siguiente, el cielo no está tan despejado como de costumbre pero todo aparece tranquilo y espectacularmente bonito.
Por la mañana, nunca hay problema, el tiempo está tranquilo, todo está tranquilo, yo estoy tranquilo; el mundo reluce y todo es espectacular. CT y CDT siguen juntos, a un lado u otro de la divisoria, según convenga.
Pub por la noche, café por la mañana para desayunar una pila completa de pancakes antes de volver a las montañas.
El sendero asciende, deja atrás el bosque y cruza la divisoria continental. Fantástica forma de empezar a caminar en otra mañana de cielo limpio.
Cochetopa Creek me devuelve el ambiente emblemático de estas montañas, un valle amplio, rodeado de bosque y cubierto de praderas. Los castores han hecho de las suyas a lo largo del cauce, se aprecian las presas y, especialmente, las madrigueras, que se elevan sobre el estanque y la pradera.
Último día de transición por zonas bajas. Eso, en Colorado, significa alrededor de 3000 metros. Es bonito pero muy seco y enseguida empieza a hacer calor. El sendero toma a menudo pistas a las que llega el sol aunque haya bosque alrededor. Afronto otro día gregario antes de llegar a la siguiente sección de montañas grandes.
Las mañanas luminosas de Colorado invitan a madrugar. Sabes que, después, la cosa se puede poner fea pero las mañanas son de tregua. En pocos sitios como Colorado será más cierta la ortodoxia esta de que, al monte, por la mañana.
Salir de Salida no fue tan fácil como llegar, me llevó un buen rato de autostop bajo un sol que ya quemaba y como, además, no conviene hacer dedo con gorro puesto, me tuve que comer una buena insolación. Es lo que pasa en los pueblos grandes o, casi, ciudades pequeñas como Salida, que todo resulta más impersonal. Al final, me llevó un señor súper-amable que ni siquiera iba para allá pero varió su ruta sólo para llevarme.
Después de los Sawatch, el Colorado Trail parece rutinario en comparación, mucho bosque y poca roca, altitudes modestas (poco más de 3000 m) y mucho calor. Los Catorcemiles quedan demasiado lejos como para hacerles visita y hay que conformarse con verlos de lejos cuando el bosque deja hueco;
El sendero asciende Elkhead Pass de forma directa pero tomo la alternativa que pasa por la cima de Mt. Belford, otro catorcemil. La mañana es el momento ideal para subir picos en el verano de Colorado y, si es tan maravillosa como ésta, mejor.
Repito la escena de la mañana anterior con una luna llena espectacular, sólo cambio el fondo de Mt. Massive por Mt. Elbert:
Después del periodo de tiempo tormentoso, la atmósfera se ha descargado de energía y amanece un día despejado y tranquilo con una luna tan grande que se puede fotografiar hasta con la compacta:
Tennessee Pass tiene un aspecto muy diferente a dos días atrás aunque, probablemente, ayer mismo estaba mucho más nevado. Retomo camino desde aquí.
En mitad de la noche, he oído a los ultramaratonianos levantarse y, esta vez, no les he envidiado nada. De cuando en cuando, se oye rugir el viento y la lluvia caer fuera. Cuando me levanto yo, ya de día, lo de «de día» es casi un decir: está muy oscuro y, justo en ese momento, graniza con fuerza. Creo que no necesito más y es en ese momento cuando decido que estaré feliz de romper mis moldes y quedarme un día entero en Leadville.
La noche ha sido tranquila pero la mañana está lejos del típico patrón de calma chicha y esplendidez; muy al contrario, el cielo está parcialmente nublado pero lo peor no son las nubes sino la sensación de que algo feo va a pasar: viento, frío y ambiente general de inquietud.

El más típico (y confortable) campamento en el bosque
Ahora sí que he hecho las cuentas definitivas y decido intentar llegar a Tennessee Pass el viernes por la tarde, a tiempo de alcanzar Leadville antes de que cierre la oficina postal y no arriesgarme así a llegar el sábado por la mañana y encontrarla ya cerrada hasta el lunes. Kevin opina que debería estar abierta y él debe saberlo porque es de aquí pero tampoco está seguro al 100%.
Por la mañana, hace demasiado frío para los mosquitos y lo mejor es que, aparentemente, me encuentro mejor aunque sé que no podré estar seguro hasta que empiece a caminar así que nada mejor que ponerme en marcha y comprobarlo.
Nueva mañana espléndida aunque a la luz le cuesta alcanzar mi rellano entre los grandes árboles. Hace un frío considerable pero enseguida empieza a calentar el sol.
A la mañana siguiente, la niebla cubría los montes, dándoles un aspecto oscuro y frío muy lejano del calor del mediodía anterior. El Siltoldo, por su parte, tenía un aspecto bastante lamentable debido a la elasticidad del nylon mojado pero no había dejado de cumplir la función de mantenerme protegido aunque es de esperar que, tras la tormenta, no haya llovido nada más (si lo hizo, no me enteré)








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