| Desde | Brüsti |
| Hasta | Engstlensee |
| Distancia | 36 km |
| Puertos | Surenenpass, Jochpass |
Nueva mañana de cielo despejado con la diferencia de que, esta vez, no tarda tanto en llegarme el sol como en días anteriores, es la primera vez que paso la noche en zonas altas. Por la misma razón, en esta ocasión no he tenido condensación y todas las operaciones de campamento resultan muy cómodas. Surenenpass sigue ahí y es mi próximo hito.

Trailstar en el prado, Surenenpass al fondo

El silnylon resbalando en el cesped, mi funda de vivac asomando por la puerta
Un puerto alpino en una mañana fresca y luminosa es un plan casi ideal y salgo a caminar con buen ánimo. La Via Alpina sigue una ruta un tanto antinatural en la aproximación al paso, a lo largo de una cresta secundaria, en lugar de seguir el valle. Tiene pinta de que, así, van uniendo puntos de interés como la estación superior del tele-cabina y un refugio guardado que hay más adelante.
El último tramo antes del collado es el de más ambiente montañero de toda la ruta, hasta el momento, al cruzar una pedrera.

Surenenpass, cara este
Surenenpass es muy vistoso, con grandes panoramas montañeros a ambos lados. En el lado nuevo, en el primer plano, una cuenca herbosa y, al fondo, la torre oscura del monte Titlis y sus glaciares colgantes.

Vista al oeste desde Surenenpass, el monte Titlis al fondo
Similarmente a puertos anteriores, la sensación de ambiente montañero no dura mucho; enseguida, la ruta alcanza una majada y el camino se convierte en una pista. Blackenalp es un sitio acogedor al sol de media mañana y, antes de meterme en el gregarismo estricto de descender por la pista y hacer muchos kilómetros, paro un rato para una ronda de Koffe und Kuchen. En la mesa de al lado, un par de señores mayores de barba blanca espesa charlan mientras se fuman una pipa (cada uno, la suya). No puede haber nada más suizo que esto.

Blackenalp
Pasado Blackenalp, el terreno ya no deja ver el puerto y es momento de olvidar Surenenpass y mirar hacia adelante. El paisaje es muy atractivo, un valle estrecho y profundo, flanqueado por paredones de roca, con el monte Titlis cerrando el panorama por el oeste, cada vez más cerca. Un poco más abajo, en Alp Stäfeli, venden queso y, a estas alturas de viaje, ya puedo justificar comprar un trozo. Si esto es parte de la experiencia de caminar por Suiza, estupendo: me voy sintiendo integrado en el ambiente.

Stäfeli

Stäfeli alpkäse
Un último estrechamiento del valle antes de que se amplíe y abra hacia la confluencia con la siguiente cuenca norte-sur, donde aguarda Engelberg.

Vista atrás, valle arriba

Valle abajo hacia Engelberg
Engelberg es agradable, aunque muy turístico (todo es muy turístico aquí), animado, con todos los servicios básicos pero no demasiado grande. Tampoco está como para echar mucho rato: refresco los pies en el pilón de una fuente, como algo y sigo adelante.

Engelberg
He conseguido llegar a la base de la siguiente ascención más temprano y en mejor estado que en días anteriores aunque sé que salir del valle al calor de la tarde me va a costar una sudada de las de escurrir camiseta. Tras un primer escarpe, llego a un «primer piso» llano, amplio y con vistas.

A falta de trípode, poste de valla
Revivo la experiencia del día anterior cuando llego a la base de otra telecabina. En esta ocasión, estoy de mejor humor y no tengo dudas de que mi sitio está en el sendero, aunque el trazado no deje de recordarme lo fácil que hubiera sido evitar esfuerzo y sudor a base de zig-zags en los voy pasando una y otra vez por debajo del remonte.

Cabinas y cables; yo, por el suelo
La estación superior de la telecabina marca el final de esta sección de ascensión. Según llego al borde del escarpe, el sendero me deposita en una amplia plataforma a mitad de pared, con el lago Trübsee a un lado. El lugar debió ser precioso antes de que lo urbanizaran. A última hora de la tarde de un día entre semana en septiembre, tiene un aspecto desangelado y un tanto tétrico. Sigo adelante sin mirar.
La cuenca del Trübsee era sólo un respiro en la pared, queda otra subida, la última ya, antes de llegar a Jochpass. Asciendo bajo la cumbre secundaria del monte Titlis:

Monte Titlis, glaciares y edificios en la cima
Jochpass es una versión suavizada del episodio del Trübsee. La zona del collado es parte de un dominio esquiable, tiene remontes a ambos lados y está ocupada por dos grandes edificios. Cuando paso por aquí, aún da el sol y, aunque sólo sea por esto, tiene un aspecto más alegre que el sombrío Trübsee de más abajo aunque la escena es igualmente rara, con el lugar totalmente vacío de gente. Paso por allí sin saber si está ocupado o no.

Jochpass
Inicio el descenso desde Jochpass hacia Engstlensee en dirección oeste, a lo largo de una telesilla inmóvil y tratando de integrar el sol en las fotos, ya que está ahí y no hay manera de esquivarlo.

Engstlensee y remontes mecánicos

Engstlensee, vista más cercana y más limpia
El Engstlensee es, según la guía, un área protegida, aunque un poco más allá hay una mini-urbanización hasta la que llega una pista-carretera. Tengo mis dudas sobre dónde acampar, entre no quedarme muy cerca del lago, por un lado, ni de los edificios, por el otro. En estas estoy cuando, al acercarme a la cola del lago, veo un grupito de tiendas plantadas; entre ellas, una pirámide de 6 lados que me hace mucha ilusión. Me encantan las pirámides y las de 6 lados son mis favoritas. Cosas mías…
El resto de tiendas son aburridos iglús de una familia con peques; la pirámide, de una chica inglesa que también está recorriendo la Via Alpina 1 completa. Me cuenta que no debería haber problema por acampar en la zona mientras sea sólo para pasar la noche, según le han contado en el hotel que hay al otro lado de la colina. Por si acaso, y también para evitar condensación, me alejo del agua para instalar el Trailstar.

Acampando en compañía
Me hizo mucha ilusión encontrarme con otra persona con el mismo plan que yo. Sería la única que identificaría en todo el viaje.
RSS: Entradas
Sergio Tomás
Como he hecho con todos tus viajes espero con ansias cada publicación. Comentar que este viaje por la Via Alpina, a la que siempre le he tenido muchas ganas por el paisaje y quizás por su cercanía que ha hecho que encuentre más factible realizarla alguna vez, me esta desilusionando debido al continuo encuentro con zonas urbanizadas, remontes …
Gracias por compartir tu «diario de viaje», es siempre genial.
Viajarapie
Desde luego, si buscas naturaleza sin mucho alterar y poca presencia urbana, esta ruta no es la mejor. Por otra parte, el lugar físico es maravilloso y a mí me ha resultado un viaje agradable. Creo que la clave, en mi caso, al menos, está en saber qué esperar y qué no. Nunca estás muy lejos de zonas urbanizadas pero las montañas son preciosas. Todo es muy turístico pero a la vez muy civilizado, lo que lo hace más digerible. En cualquier caso, yo sabía a lo que iba, lo tenía asumido y era algo que quería hacer, a pesar de no ser quizá mi plan ideal.
Seguro que se pueden hacer rutas más asilvestradas en los Alpes Suizos.
Gracias a ti por los comentarios, un saludo!