Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Categoría: Alpes

Viajes por los Alpes

St. Moritz a Zermatt

LugarSuiza/Italia
ÉpocaSeptiembre
Distancia425 km
Duración15 días

El Matterhorn/Cervino

Este viaje ha sido sólo mi tercera ruta de larga distancia en los Alpes. A estas alturas, soy consciente de que no he hecho más que rascar la superficie de una cordillera tan grande y diversa, algo que interpreto en positivo, en el sentido de que tengo todavía mucho por explorar.

En la última parte del verano de 2024, he caminado por la región fronteriza entre Suiza e Italia, uniendo en una ruta continua dos puntos emblemáticos como St. Moritz y Zermatt. Muchas montañas por el camino y algunas lecciones adquiridas. Como mínimo, soy consciente de haber ampliado mi bagaje alpino.

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St. Moritz-Zermatt, parte 3: Tour de Monte Rosa

En la parte final del verano de 2024, caminé de St. Moritz a Zermatt a lo largo de los Alpes suizos/italianos. El contenido a continuación es una crónica de los tres últimos días de viaje, en los que mi ruta coincidió con la mitad norte del bucle conocido como Tour de Monte Rosa.

Tour de Monte Rosa

Desde el confort de mi litera en el refugio Oberto-Maroli, oía el viento aullar y me podía imaginar que el ambiente en el exterior no era acogedor pero lo que no esperaba es la escena invernal que me encontré al asomarme fuera:

El invierno en ciernes

Había nevado ligeramente durante la noche, la niebla era aún más densa que en la tarde anterior y el viento terminaba de redondear el panorama invernal. No era lo que esperaba, partiendo de un pronóstico meteo mayormente favorable que advertía de temperaturas frías pero cielos despejados y ningún evento importante. Será un fenómeno local en las cimas, pensé entonces, pero sólo eso podía ser suficiente para hacerme reconsiderar mis planes.

En capítulos previos, he comentado repetidamente cuánto me importaba completar ruta llegando a Zermatt y todo lo que había trabajado para, según progresaba el viaje, mantener ese objetivo dentro de lo posible. En el punto en el que estaba, en Monte Moro, y con tres días de camino por delante, Zermatt estaba a tiro. A la vista del terreno que me quedaba por recorrer, necesitaría una ventana de tiempo razonablemente bueno. Mi idea era recorrer la mitad sur de la ruta conocida como Tour de Monte Rosa y llegar a Zermatt vía la divisoria alpina a través del paso Teodulo, de 3295 m de altitud.

Nunca me había gustado la idea de dejar para las últimas horas de ruta el punto más elevado y, potencialmente, más delicado de todo el viaje, teniendo en cuenta que, a continuación, había que volver a casa, pero no preveía problemas mientras la meteo no fuera muy rigurosa. Lo malo era que, en caso de problemas, corría serio riesgo de quedarme atascado sin ninguna alternativa viable para llegar a Zurich a tiempo de coger mi vuelo de vuelta.

La buena noticia es que la alternativa más viable estaba en el paso del Monte Moro, a 10 minutos de mi refugio. En lugar de bajar hacia el lado italiano y recorrer la mitad sur del Tour de Monte Rosa en sentido horario, podía desandar el último tramo del día anterior, bajar hacia Suiza y llegar a Zermatt por la mitad norte del bucle sin necesidad de cruzar ningún otro paso elevado. El propio guarda del refugio me recomienda esta opción mientras monta la mesa para el que será, por gran diferencia, el mejor desayuno de todo el viaje.

No sobró nada

El cambio de planes no es catastrófico pero me disgusta. La nueva opción es una distancia similar y, según me comenta el guarda del refugio, de mejor calidad paisajística pero no es lo que yo quería hacer y soy consciente de que me estoy echando atrás por precaución. Es lo mejor, me digo, pero no lo más emocionante.

Volveré al lado suizo, bajaré al Saastal y llegaré a Zermatt sin salir del que para mí en aquel momento era el lado bueno de las montañas.

Saliendo de Oberto-Maroli

El cambio de planes incluye también dificultades extra nada más empezar en la vuelta atrás por Monte Moro. Las condiciones son similares a las de la tarde anterior pero con más frío, visibilidad más baja y, lo peor de todo, roca resbaladiza. Los escalones metálicos de los últimos metros que me habían parecido un poco exagerados con la roca seca, ahora me vienen muy bien.

Desandando camino

Menos mal que, por lo menos, el viento no es excesivo en la cresta y, aunque lo que me pide el cuerpo es salir de aquí cuanto antes, puedo permitirme tomarlo con calma. Con una ligera harinada, la montaña se ha convertido en una pista de patinaje y no es momento para prisas. Sería muy fácil darse una torta con alto potencial para liarla parda. La ruta es fácil de seguir a pesar de la niebla, está la señalización permanente, que es bastante densa, y la señalización temporal de una carrera pasada que aún no ha sido retirada.

Orientación asequible

Me lleva una hora salir de la roca, la nieve y la niebla, prácticamente todo al mismo tiempo. Me alegro de poder volver a caminar sobre suelo uniforme.

Ya sólo es caminar

Una vez de vuelta en un sendero, no me lleva mucho tiempo llegar a la vegetación y al Mattmark, el lago glacial represado en la cabecera del Saastal, con el típico color lechoso en unas dimensiones a las que no estoy acostumbrado.

Mattmark

En el extremo opuesto del Mattmark y desde la presa, tengo una primera vista del fondo del Saastal que llega hasta el primer pueblo del valle, Saas-Almagell. De la nada, se abren algunos claros en unas nubes que parecían inamovibles.

El Saastal

Pasada la presa, el TMR1 desciende a la par que la carretera, atravesando bosques de coníferas, y acaba desembocando en la propia carretera para entrar en Saas-Almagell. El pueblo es turístico-modernillo y tiene muy poca actividad en lo que parece la temporada baja de septiembre.

Subiendo hacia un valle lateral, el TMR visita el más conocido y de extraño nombre Saas-Fee, flanqueado por glaciares y picos de cuatro mil metros que no puedo ver porque las nubes se han hecho fuertes de nuevo.

Saas-Fee

No parece que haya temporada baja, o no del todo, en Saas-Fee. Hay mucha gente por las calles, entre montañeros, visitantes urbanos y profesionales del esquí preparando la temporada. Esto último encaja bien en el frío que hace.

Aquí me reúno con la ruta número 6 del sistema suizo, la Alpenpässe-Weg que seguí durante la primera semana del viaje y de nuevo ahora durante unos kms según comparte sendero con el TMR a lo largo del flanco del Saastal. Se abren claros de nuevo mientras las nubes gordas se agarran a las cumbres.

El día anterior caminaba al otro lado de esa cresta

El TMR flanquea el valle manteniéndose cerca de la cota 2000 recorriendo laderas empinadas pero el sendero está bien trazado, como sería de esperar en una ruta tan popular.

Ingeniería de caminos en el TMR

Seguiré caminando hacia el norte hasta la confluencia del Saas y el Mattertal pero ese punto concreto será para el día siguiente. No hay muchos sitios en los que sea obvio plantar una tienda en el TMR y he identificado sobre mapa uno que me medio-obliga a parar relativamente pronto, para lo que venía siendo estándar en el viaje. Estoy acampado para las 19:30 h y puedo ver los colores del ocaso mientras ceno.

Acampar antes de que se haga de noche, para variar

Por la mañana, hace mucho frío. No esperaba menos pero sí me sorprende ver temperaturas negativas de dos dígitos en el termómetro.

A las 9 h a 2100 m

Dudo de que la temperatura fuera tan baja y me imagino que el aparato estaba dando una lectura incorrecta, por lo que fuera, aunque luego pasé junto a arroyos congelados con hielo grueso. Fuera cual fuera la temperatura, hacía frío.

Arroyos congelados

Siento el aire frío, veo las nubes condensadas en torno a las cumbres y me alegro de saber que no tengo que hacer ningún puerto más. El resto del cielo visible está despejado y la luz de la mañana es muy bonita. Saliendo de la relativa reclusión de la vaguada donde había acampado, puedo ver lo que tenía monte arriba.

El hielo Balfrin

El TMR es un flanqueo sin fin; a menudo, sobre laderas empinadas. Por ejemplo, ésta:

Terreno típico del TMR

A última hora de la mañana, llego a la confluencia del Saastal y el Mattertal. Aquí, giro hacia el sur y enfilo la última parte del viaje.

El Mattertal por fin

Ha caído nieve nueva en las zonas altas y las nubes son gruesas en torno a las cimas. Es la típica situación consecuencia de una masa de aire frío instalada en la región y, una vez más, me alegro de no tener que subir más a zonas expuestas. Veo Zermatt al alcance.

Ya queda poco

La sección del TMR sobre el Mattertal está identificada como Europaweg. Sigue el mismo patrón que en el Saastal pero con un sendero tan sobre-construido que a veces ya ni parece un sendero.

Pasarelas, pasamanos y escaleras

Pensé que sería una excepción para salvar un tramo difícil sin alternativa clara pero hubo varios casos a lo largo de la tarde, hasta el punto de que empecé a pensar que, si todo esto era necesario, quizá esta ruta no debería ir por ahí.

El caso es que, ya que estoy, no me queda más que apreciar la calidad panorámica, empezando por las estupendas vistas a los glaciares en el lado opuesto del valle:

Lengua inferior del Bisgletscher

Están también los alerces de montaña, preciosos, cuyo límite superior la ruta bordea:

Alerce

Y las formaciones de hielo, que no se están fundiendo durante el día.

Hierba congelada

Poco antes del final de la jornada, puedo llegar a ver la cabecera del Mattertal, con Zermatt parcialmente visible en el fondo de valle y el trasfondo de la divisoria alpina. En algún punto de aquella cresta está el paso Teodulo, que tendría que haber cruzado desde el sur en el plan original.

Cabecera del Mattertal

A continuación, Europahutte, donde había previsto pasar la noche, a la vista del frío que hace y las limitadas opciones para acampar en Europaweg. Vista la última experiencia en refugio, había llamado por teléfono el día anterior para verificar que éste seguía abierto y el caso es que estaba ya casi lleno y pillé sitio por poco.

Europahutte

No era consciente de que este tramo no tenía nada que ver con nada de lo que había recorrido durante las dos semanas de viaje, en las que, salvo excepciones puntuales, apenas me había cruzado con gente y podía presentarme en los refugios sin avisar y contar con encontrar sitio. Esta zona parece extremadamente popular e incluso con la temporada ya casi terminada el refugio está lleno.

Es viernes noche y, según me dicen, es el último fin de semana de apertura.

Casa para la última noche

Y así me presento en el último día de camino con apenas 22 km para llegar a Zermatt. Es el día 15 de viaje. Por primera vez desde que salí de St. Moritz, me siento relajado.

Nada más salir de Europahutte, veo en el mapa otra línea extrañamente recta, no tan larga como los 3,5 km del túnel de hace unos días pero igualmente impropia del trazado de un sendero. Es un puente colgante. Según la literatura, el más largo del mundo de su categoría con una longitud entre soportes de casi 500 m.

Longitud: 494 m. Altura: 85 m. Altitud: 2080 m

El puente salva una amplia canal de purga cuyo ángulo no es excesivo pero debe estar tan expuesto a desprendimientos que justifica la infraestructura mastodóntica. Está bien primar la seguridad pero igual había que repensar la localización de la ruta si el terreno es tan poco propicio.

La meteo sigue con el mismo patrón de los dos días previos, nublado y frío. El cielo encapotado hace la luz más uniforme que en la tarde previa y facilita las imágenes de los glaciares:

Bisgletscher y Weisshorn

Valle arriba, el panorama dominante vira hacia el Hohlichtgletscher y el Zinalrothorn.

Más hielo

Las laderas por las que va el sendero no son particularmente empinadas pero, por alguna razón, parece que sí propensas a desprendimientos. Hay tramos acotados por señalización que avisa del peligro y pide a la gente que pase sin pararse. Hay otros trozos protegidos con techado o incluso tunelados.

Protecciones contra desprendimientos

Definitivamente, no parece un buen sitio para un sendero.

Es una tarde nublada y fría de mediados de septiembre cuando por fin puedo ver en directo la icónica silueta del Matterhorn/Cervino:

Zermatt y Matterhorn

Matterhorn / Cervino

Es su prominencia y relativo aislamiento de otros picos lo que lo hace tan especial. En clave ombliguista, pienso en todo lo que me ha costado llegar aquí.

Como símbolo de lo intenso que ha sido este viaje, este último día es el primero en el que echo algún rato para auto-fotos. Hasta ahora, no había tenido tiempo de hacer nada más que caminar.

Muñeco estropeando el paisaje

Aunque el Matterhorn es la estrella, hay muchas otras montañas a la vista. Es un lugar espectacular.

Gabelhorn y sus glaciares

Contra todo pronóstico, las nubes se rompen y el ambiente cambia radicalmente. Me puedo quitar los guantes y caminar en camiseta de nuevo, además de contemplar el gran pico bajo una luz diferente.

Cielo azul

Todo lo que queda desde este punto es bajar a Zermatt, donde llego a media tarde. Cruzar la localidad es un shock. Hay muchísima gente y casi nadie tiene aspecto montañero. No parece que Zermatt tenga temporada baja o, si la tiene y es ésta, prefiero no pensar cómo será la alta.

Zermatt centro

El camping está en el extremo opuesto de la localidad y en el extremo opuesto del glamur pero es probablemente el único sitio donde pernoctar cuyo precio no es de tres cifras. Es muy básico pero hace el apaño.

Camping en Zermatt

Me costó hasta encontrar un sitio donde cenar. Que no es tanto por la comida propiamente dicha como por el simbolismo. Me lo había ganado.

St. Moritz-Zermatt, parte 2: Grande Traversata delle Alpi

En la parte final del verano de 2024, caminé de St. Moritz a Zermatt a lo largo de los Alpes suizos/italianos. El contenido a continuación es una crónica de la segunda semana de viaje, en la que coincidí con una sección de la ruta conocida como Grande Traversata delle Alpi.

Grande Traversatta delle Alpi

Es el día 8 de viaje y amanezco bajo cielos oscuros otra vez. Ya ni recuerdo cuál era el pronóstico del tiempo en aquel momento pero es como si ya diera igual, parecía que la nube siempre estaba ahí. Para cuando recojo campamento, me rodea la niebla.

Otra mañana nublada

Tengo unos pocos kms de flanqueo por una amplia pista de grava hasta el cruce donde dejaré la ruta Alpenpässe-Weg que he estado siguiendo durante una semana. Por el camino, cruzo lo que parece el escenario de un alud de nieve. Te puedes imaginar la fuerza que tiene esa cosa a la vista de los árboles caídos.

Alud

La Alpenpässe-Weg, ruta número 6 en el sistema suizo, sigue adelante pero, a la hora de planificar, me pareció que lo que venía a continuación era menos interesante que si me mantenía más cerca de la divisoria alpina así que pinté mi ruta por senderos que la seguían de cerca. Éste es mi cruce:

Abandonar la Alpenpässe-Weg

Dejo atrás el flanqueo para subir hacia las montañas y hacia la niebla. El sendero es bueno y la señalización, también.

Buen sendero, buena señalización, buena niebla

La niebla se hace más espesa según subo hacia el Passo di Cristallina, que no es mucho más alto que los varios collados herbosos que he cruzado en días anteriores pero éste, por lo que sea, es casi todo roca desde bastante lejos. Hay un refugio en el mismo collado. En las condiciones presentes, tengo claro que la parada para comer será mucho más agradable si la hago dentro.

Capanna Cristallina

Hice la subida en camiseta pero, para cuando salgo del refugio, claramente necesito añadir capas. Está oscuro y hace frío. No se ve ni torta pero el sendero sigue siendo bueno.

Descenso desde Passo di Cristallina

La niebla añade el habitual toque dramático pero es una pena no poder ver los panoramas en la que es, como a lo largo de toda la ruta, mi primera visita a la región. Una vez fuera de la zona del collado, el ambiente es más tranquilo y no tan frío. El avance es relativamente lento en un descenso con mucho tramo rocoso y la roca mojada.

A mitad de descenso, el sendero desemboca y comparte brevemente una carretera de grava, parte de la infraestructura de explotación hidraúlica de la zona. Podría seguir la carretera, iría más rápido, pero decido continuar por el sendero. El premio es una ronda de café y tarta en Capanna Basodino, por donde no habría pasado de haber tomado la carretera. Teniendo ocasión, es buena idea hacer una pausa dentro porque las condiciones afuera son de las que te dejan pasmado en minutos.

Capanna Basodino

Desde el refugio Basodino, hay que ascender de nuevo en lo que serán los últimos kilómetros en territorio suizo por el momento. Tras un talud inicial y niebla densa, llego a un impresionante valle de altura que tengo que recorrer hasta su salida por la Boccheta di Val Maggia y la frontera con Italia.

Bocchetta di Val Maggia

Suiza | Italia

La niebla viene y va según desciendo del paso con algún antiguo nevero por donde se camina casi mejor que sobre la roca mojada.

Nevero antiguo

El mundo roca da paso a una zona de praderas con vacas pastando y cabañas de pastores algo más abajo, luego infraestructuras hidráulicas y un refugio del Club Alpino Italiano en el que no habría estado mal pasar la noche pero, aunque el ambiente sigue sin ser apacible, no llueve así que sigo adelante con un descenso final al valle principal donde voy a parar a una carretera asfaltada y la aldea de Riale.

Riale, 1729 m

Hay un hotelito alpino con pinta acogedora junto al sendero y es uno de esos días en los que cuesta dejarlo atrás. Casi me gustaría que se pusiera a llover para tener la excusa perfecta pero no lo hace.

Me queda un rato de luz, mortecina, pero luz, para salir del fondo de valle por la ladera de enfrente y buscar un hueco llano para plantar la pirámide. Cena con vistas al valle.

Buen campamento

El día 9 amanece nublado otra vez y el pronóstico es de lluvia fuerte y persistente a partir de media mañana. No parece un buen día para pasárselo fuera, mucho menos para dormir fuera tras una buena calada así que veo qué opciones tengo. Tras un paso de montaña, bajo a un refugio. Después, hay que subir otro puerto, seguido de un largo descenso a una zona edificada, accesible por carretera, donde hay otro refugio. Me pongo este último como objetivo y reanudo con no muchas ganas el camino en ruta hacia el Paso Nefelgiu.

Vista atrás hacia Vallone di Nefelgiu

Es un corto descenso desde Passo Nefelgiu hacia el represado Lago Vannino, que aparece a la vista enseguida.

Lago Vannino

Empieza a llover literalmente 200 m antes de llegar al refugio Margaroli, que se encuentra junto al desagüe del lago. Es lo que faltaba para dejarme claro que lo mejor era ir para adentro y valorar opciones delante de un café y un trozo de tarta.

Rifugio Margaroli

A mitad de camino entre un enfoque ambicioso y conservador, mi plan inicial para el día era seguir adelante desde Margaroli, hacer el siguiente puerto y bajar a Alpe Devero, donde encontraría otro refugio donde estar seco y pasar la noche. Eran sólo 13 km más, no suena demasiado difícil pero, cuando miro afuera a lo que ya es lluvia intensa, parece la peor de las ideas. El guarda del refugio Margaroli confirma que va a estar lloviendo así todo el día.

Cambio de opinión varias veces mientras mantengo vigilado el grado de oscuridad que hay afuera. Por una parte, quedarme en Margaroli sería desastroso para mi objetivo de llegar a Zermatt al final del viaje. Por otra parte, aún tengo reciente lo duro que fue seguir adelante en condiciones similares unos días antes y me digo a mí mismo que no quiero pasar por eso de nuevo.

Es sólo media mañana y ya hay un goteo, valga el doble sentido, de senderistas mojados que van llegando al refugio. Le digo al guarda que me quedo.

Sala principal en Margaroli al atardecer, chimenea encendida y mucha ropa húmeda

Llovió como estaba previsto. Es difícil decir cómo de complicado habría sido continuar hasta el siguiente refugio y si quedarme fue una buena decisión. Me sentía mal por ello pero llegó un momento en que tomé la decisión consciente de dejar de darle vueltas. No valía para nada.

Fue un día animado en el refugio Margaroli, con un flujo continuo de montañeros buscando abrigo de la lluvia. Tuve tiempo de hacer planes para lo que quedaba de viaje, relajarme y disfrutar de una buena cena. Lo pasé bien.

A la mañana siguiente, no llovía y el pronóstico decía que lo peor de la tormenta ya había pasado pero el ambiente estaba de todo menos tranquilo. Había momentos de luz pero el cielo estaba mayormente cubierto. De camino hacia Scatta Minoia, puerto a 2599 m, empezó a soplar viento fuerte y hacía mucho frío. Mirando atrás, buena vista del lago Vannino y el refugio Margaroli. La distancia ayuda a camuflar la infraestructura hidráulica.

Lago Vannino desde el sur

Scatta Minoia es lo suficientemente alto como para ser mayormente roca. El ambiente en el collado es invernal, con nube baja y un viento gélido que me hacen apreciar el refugio de emergencia que hay en el mismo puerto. Sólo ha pasado hora y media desde que salí y aún no necesito ni descansar ni comer pero me meto dentro, siquiera para protegerme del viento mientras me abrigo. El refugio está en buen estado pero las paredes de hormigón no lo hacen acogedor.

Alguien se quiso asegurar de que no te lo pasas de largo en condiciones de visibilidad baja

Llueve de nuevo según bajo hacia el otro lado pero es sólo un chaparrón. Para recordar quién manda aquí y que nadie se relaje. El tiempo sigue con patrón inestable. Por otro lado, el paisaje es muy bonito, con un lago y prados alpinos antes de llegar a los primeros árboles.

Hubo momentos de luz. Éste no es uno de ellos

Más abajo, la ruta se mete en el bosque y esto significa una tregua para el montañero cansado de tanta batalla. Lago di Devero es la referencia inequívoca.

Lago di Devero

Pasado el gran lago, llego a Alpe Devero, un praderío llano de forma circular flanqueado por montañas. Da la impresión de haber sido un lago en el pasado pero, si lo fue, ya hace mucho que no. El lugar es ahora accesible por una carreterilla de montaña y está parcialmente urbanizado en estilo alpino. Es un sitio muy bonito, a pesar de las construcciones modernas. Junto con un rato de nubes más finas que dejan pasar algo de sol, me levanta el ánimo.

Alpe Devero

Saliendo de Alpe Devero, la ruta sube a un valle de altura súper-bonito, el típico cuadro de prado alpino flanqueado por bosque con el fondo de los picos de la divisoria. Los rebaños que pastan disfrutan de la hierba; yo, del camino.

Alpe Buscagna

La ruta lleva a Scatta d’Orogna, un collado secundario que da paso a la cabecera de un valle paralelo con un flanqueo hasta otro collado, Passo di Valtendra.

Passo di Valtendra

Desde la hora feliz en Alpe Devero, las nubes habían ido ganando terreno pero el ambiente se mantenía tranquilo. Cruzar Valtendra fue como viajar en el tiempo: de golpe y sin aviso, me encuentro con una masa de nube oscura y viento frío. Fin de la tregua. Para cuando bajo a la cabecera de valle, ya está lloviendo.

Pian du Scricc

No me esperaba este nuevo episodio de lluvia pero me molesta menos de lo que hubiera esperado, quizá porque ya me estoy acostumbrando pero seguro que ayuda saber que, en caso de necesidad, puedo encontrar abrigo un poco más abajo, en Alpe Veglia.

Me paso un rato guarecido de la lluvia junto a la puerta del refugio Citta di Arona valorando mis opciones. Alpe Veglia es un sitio muy bonito, cabecera de valle con el fondo de los tresmiles de la divisoria alpina. Quedan un par de horas de luz, he caminado 27 km y tendría sentido ir a lo fácil y pasar la noche allí. Por otra parte, después del día corto de la jornada anterior, he acumulado déficit y necesito ese par de horas para avanzar todo lo que pueda. Soy consciente de que quedarme en el refugio es, en este caso, algo más que ir a lo fácil: significaría renunciar al objetivo de llegar a Zermatt, ese por el que me había esforzado tanto.

La lluvia había amainado. Decidí seguir adelante.

Alpe Veglia

Es todo cuesta abajo desde Alpe Veglia sobre una pista apta para coches pero empinadísima que salva el escalón entre el alpe y el valle. Subir al alpe debía ser mucho más complicado para montañeros, animales y pastores antes de que la construyeran.

Intento sacar el mayor partido posible a la decisión de seguir adelante bajando al trote cuando la pendiente es favorable y sólo hace falta trabajo de cuádriceps pero no esfuerzo aeróbico. No es la primera vez que hago esto en este viaje ni será la última.

Para cuando llego al primer pueblo del valle, está lloviendo otra vez y estoy tentado de buscar alojamiento allí pero es un sitio turístico; en septiembre, casi desértico, y no parece que fuera fácil o siquiera posible así que sigo adelante.

Una vez en zonas pobladas, el problema para acampar está en encontrar un sitio discreto y, en este caso, algo que sea llano porque el sendero se mete en un flanqueo de muchos kilómetros. En el mapa se ve un rellano prometedor y, cuando llego allí, ya casi de noche, resulta perfecto aunque la foto buena la tuve que sacar a la mañana siguiente.

Bosques de Val Divedro

Mantener el objetivo a tiro es motivante pero también exigente, me obliga a seguir trabajando duro. Había estado revisando mapas antes de dormir y vi una posibilidad de ahorrar algo de tiempo en la bajada a la localidad de Varzo. Mi ruta original va por senderos haciendo un flanqueo. La carretera hace un recorridog paralelo, cerca del fondo de valle. Es más o menos la misma distancia pero en la carretera es más fácil bajar al trote. Sería más largo si hiciera los zig-zags pero los puedo atrochar así que voy por ello. Son 9 km desde campamento y llego a Varzo antes de las 9 h.

Varzo, Italia

Varzo que, por cierto, sería, con mucho, el punto más bajo del viaje a poco más de 500 m de altitud en el puente sobre el Torrente Diveria. Es, también, mi último punto de reaprovisionamiento planeado y recargo con lo que pudiera necesitar para los últimos cinco días de ruta en una de las dos pequeñas tiendas locales.

Sin mucho glamur pero funcional

Tras el punto más bajo viene la subida más larga, 1700 metros verticales de una vez hasta los 2235 m del Passo di Variola en un tramo de 8 km que es consistentemente empinado. Salir del fondo de valle es lo que necesita más esfuerzo y me lo tomo con paciencia. A cota 2000, una última vista de Varzo y su periferia, extendiéndose por la ladera.

Val Divedro, 1500 m más abajo

Llevaba todo el día demasiado ocupado intentando hacer kms y ahorrar tiempo en cada tarea como para tomar nota de algo importante que se hace evidente cuando vuelvo a las alturas alpinas: la meteo está tranquila y estable por primera vez desde ni-me-acuerdo. No voy a renegar de lo entretenido que es el tiempo revuelto pero me alegro tanto por la tregua que no se me ocurre con qué compararlo para que se note que quiero exagerar. Está muy bien poderse relajar y despreocuparse de casi todo lo que no sea caminar.

El paso de Variola cruza una sierra secundaria y me deja la impresión de haberme quedado en el mismo sitio, geográficamente. Da paso a un largo flanqueo sobre el Valle d’Ossola, cuyo fondo está a sólo 250 m de altitud. Allá donde la topografía lo permite, la vista es muy interesante.

Valle d’Ossola

En un progresivo descenso, la ruta entra en un hayedo con esa atmósfera única que sólo tienen los hayedos.

Luz del hayedo

Prosiguiendo con el flanqueo, el sendero asciende para volver a la zona alpina. El cielo sigue despejado pero la tranquilidad parece haber terminado cuando se levanta viento y se siente el frío. Asciendo deprisa, intentando compensar con sobrecalentamiento para poder seguir en camiseta cuando las condiciones están para el plumas.

Paso junto a un prado perfecto, resguardado por el relieve y los últimos árboles, que sería el sitio perfecto para pernoctar en un contexto senderista pero necesito avanzar más. Más arriba, hay varios lagos alpinos con sus zonas llanas que serían el campamento perfecto en un contexto montañero. A mitad de camino entre ambos, el refugio Alpe Laghetto, donde paro para rellenar botellas en la fuente.

Con el sol ya oculto y el viento frío dejándome tieso, me tomo unos minutos para decidir lo que realmente quiero hacer y opto de nuevo por la alta traición. Voy para adentro.

Rifugio Alpe Laghetto

Debo añadir que el refugio es muy agradable, uno de esos pequeñitos y familiares con muy poca gente y ambiente relajado. Lo meto en la carpeta de los placeres culpables.

A la mañana siguiente, me tomo el desayuno lo más pronto que me lo sirven mientras aún está oscuro afuera porque tengo un día muy largo por delante. Para cuando salgo, sale el sol también y es una mañana luminosa y fría. He recuperado energías y la meteo tranquila me levanta el ánimo. Salgo a caminar con ganas de comerme el sendero quizá por primera vez en todo el viaje.

La ruta asciende en flanco varios kms antes del siguiente collado importante. Por el camino, paso junto a esos lagos alpinos que habrían sido, desde luego, un lugar maravillo donde pasar la noche.

Laghi di Campo

El Passo di Pontimia me devuelve a Suiza, siquiera brevemente, y el valle de orientación norte me hace pensar que es mi primer contacto con la cuenca del Ródano pero un vistazo al mapa revela que no, que sigo en la vertiente sur, con la divisoria marcada por los picos de enfrente:

La divisoria alpina en la cabecera del Zwischbergental

Son menos de 5 km por este lado antes de volver a Italia por el Passo d’Andolla, visible en la foto anterior como uno de los puntos bajos de la cresta de la izquierda. Una travesía panorámica.

Pizzo d’Andolla enfrente, collado del mismo nombre a la izquierda

El paso de Andolla es caminable en ambos lados a pesar de lo empinado de las paredes que cruza. Me lleva de vuelta a Italia.

Passo d’Andolla

La vista al otro lado es muy reveladora de lo que viene a continuación, puedo ver toda la cabecera que tendré que cruzar así como el siguiente puerto, en algún lugar de la cresta de enfrente.

De Andolla a Coronette

Reutilizando nombres, está el refugio de Andolla ahí abajo. El descenso no tiene problemas. Las señales van advirtiendo de la dificultad del Passo di Coronette, que viene a continuación, cuya cara sur es una canal estrecha equipada con cadenas. El texto dice que sólo para expertos. Ya veré si me puedo considerar experto para estándares senderistas italianos.

Lo que no mencionan las señales es la incómoda sección en la aproximación al paso, donde la ruta cambia de lado del valle. El sendero poco definido y la vegetación densa hacen que el progreso sea desesperantemente lento pero hago un esfuerzo consciente por no que no cunda la prisa. El final de la ascensión es mucho más agradable y la luz acompaña.

Punto multi-nombre de camino al Passo delle Coronette

El paso no es siquiera un collado, sólo el punto de acceso a la canal del otro lado, y ofrece vistas al represado Lago di Camposecco.

Lago di Camposecco

Con la roca seca, la canal no sería mayor problema si fuera en ascenso. Bajarla es un poco más delicado al llevar una mochila grande, con el riesgo de que se golpee contra la pared y te eche para fuera. Uso la cadena en algunos puntos.

Descenso del Passo delle Coronette

Una vez fuera de la canal, la diversión aún no ha terminado. Una extensa pedrera que llega hasta la orilla del lago hace el avance lento y empiezo a pensar que una jornada de más de 30 km en este terreno va a ser un reto pero tengo claro que, si hay algún momento para avanzar deprisa, no es éste.

Muchas piedras

Para cuando llego al nivel del lago, es media tarde y me queda más de la mitad de la distancia prevista para el día. Las nubes ya no hacen bonito, ahora cubren todo el cielo. Después de una mañana efusiva, me encuentro de vuelta en la cruda realidad del trabajo gregario.

Lago di Camposecco

Las infraestructuras hidráulicas, al menos, me permiten avanzar deprisa, siquiera por un rato. La ladera es empinada pero hay una plataformilla lisa, probablemente lleve alguna tubería debajo.

Sendero improvisado

Sin conocer la zona previamente, había notado en el mapa una sección de ruta extrañamente rectilínea que no se correspondía con lo que haría un sendero en el flanqueo de una ladera empinada y supuse que sólo podía ser un túnel. Una búsqueda rápida en la red confirmó que, efectivamente, era un túnel, de casi 3 km.

Ni idea de qué hacía un túnel ahí, tampoco lo investigué. Sí que leí que había un interruptor de luz en cada entrada con una temporización que debería bastar para llegar al otro lado. El resto, lo vería in-situ.

Las señales dejan claro que es por ahí

El túnel resulta ser parte de la infraestructura hidráulica asociada a los lagos represados de Camposecco y Cingino. Lleva dentro una tubería gorda que deja el sitio justo para caminar a su lado. La altura del techo era suficiente para mis 1.70 m pero tan justita que, instintivamente, caminaba un poco inclinado. Mal sitio para alguien que padezca claustrofobia.

El túnel

Un sitio oscuro y húmedo. El suelo estaba encharcado casi de continuo; a veces, el charco dejaba un hueco seco sobre el que pisar pero otras cubría el ancho completo y había que meter el pie dentro. Podía ser profundo. Sólo algunas secciones tenían una rejilla metálica sobre el charco. Era inevitable salir de allí con los pies mojados. La iluminación ayudaba en el sentido de que era mejor que no tenerla pero no era continua, los puntos de luz estaban alejados lo suficiente para dejar espacio oscuro entre ellos. Me habría venido bien un frontal más potente que el pequeñito que llevaba.

En el lado de Camposecco, por donde entré, el interruptor de luz estaba varios metros en el interior. Me pasé un buen rato tonto buscándolo junto a la puerta.

Crucé el túnel lo más rápido que pude y fue un alivio salir. No fue mal pero tampoco una experiencia agradable.

Una gran alegría volver a la luz aunque el ambiente está lejos de ser luminoso. Las nubes son gruesas, empieza a llover y me alegro de tener opciones a cubierto para el final del día. Mi objetivo es el refugio Oberto-Maroli, del que aún me separan dos puertos. Necesitaría llegar como mínimo hasta allí si quisiera mantener Zermatt al alcance. Sólo quedan tres días más y ya no hay colchón.

Apenas he parado para descansar en todo el día pero no me ha servido para ir sobrado, bien al contrario, el resto de la jornada va a ser una carrera contra el tiempo si quiero pasar el último collado antes de que se haga de noche así que no pierdo un minuto para celebrar la vuelta a la superficie y voy directo hacia el Passo di Antigine.

Passo di Antigine, cara sur

También identificado como Ofentalpass. Éste es, por fin, un collado transalpino que me devuelve a la vertiente suiza. Cuando lo cruzo, piso la cuenca del Ródano por primera vez en el viaje.

Cabecera del Saastal

Me alegra ver que he hecho un buen tiempo en la subida y que, en condiciones normales, debería poder llegar a Oberto-Maroli antes del anochecer pero sólo si no paro ni para estornudar. La ruta desciende por el lado suizo lo justo para encontrar terreno favorable para rodear el Pizzo di Antigine, después vuelve a subir hacia los 2845 m del Passo del Moro. Se echa la niebla y se hace tarde, no estoy seguro de cuál de los dos factores pesa más en la oscuridad general pero, como sea, me alegro de que la señalización sea muy buena en este tramo.

Ascenso al Passo del Moro

Llego al paso en condiciones de visibilidad escasa, de vuelta a Italia y la cuenca del Po pero sin tiempo para valorar esos hitos. Sin ser catastróficas, las condiciones ahí arriba eran delicadas: humedad, viento y frío. No se ve nada pero sólo debería haber que descender unos minutos para llegar a la estación superior de varios remontes de esquí y el refugio.

Bajo deprisa y la niebla se levanta brevemente para mostrar una escena de pinta desolada. Más edificios de los que me gustaría ver cerca de la cima de una montaña y ningún signo de actividad.

Escalones metálicos para bajar del paso

Me alegré infinito de haber llamado por teléfono la noche anterior para verificar que Oberto-Maroli estaba aún abierto y atendido porque, según me acerco, no lo parece.

Rifugio Oberto-Maroli

Son las 20 h de mediados de septiembre y no molaría nada encontrar un refugio cerrado estando a 2800 m así que es un alivio cuando por fin veo una luz a través de la puerta y ésta se abre cuando la empujo. Es como entrar en otra dimensión.

Notable contraste

Seré el único huesped esa noche. El guarda confirma que ya no hay mucha gente por las montañas y que el refugio cerrará en unos días.

Sólo han sido 32 km pero qué largos 32 km. Me han llevado más de 12 horas, en las que sólo me he tomado un descanso de media. A estas alturas de viaje, cuando tengo ya tanta hambre que podría estar comiendo todo el día, he estado sin comer nada por más de 8 horas. No sé ni cómo hice eso pero supongo que la motivación tuvo más peso que el hambre o el cansancio.

No sé si era algo estándar o un extra por ser el único cliente pero, desde luego, no me quejé de la cena copiosa de tres platos. El guarda no hacía más que sacar otro más y yo me los comía todos. Para mi propia sorpresa, sin pestañear, me entraron solos. Me acabé hasta el cesto de pan. Parece claro que tenía mucho hueco.

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En este punto, estaba a tres días y menos de 80 km del objetivo. Había conseguido hacerlo posible. El pronóstico del tiempo no era del todo malo, con una masa de aire frío instalada en la región que iba a traer temperaturas bajas e inestabilidad general pero sin apenas lluvia. Quedaba mucho trabajo por delante pero sentía que ya nada podía salir mal.

St. Moritz-Zermatt, parte 1: Alpenpässe Weg

En la parte final del verano de 2024, caminé de St. Moritz a Zermatt a lo largo de los Alpes suizos/italianos. El contenido a continuación es una crónica de la primera semana de viaje, en la que seguí la ruta Alpenpässe-Weg (no completa)

Alpenpässe Weg

El viaje en tren a primera hora entre Zurich y St. Moritz es agradable y relajante pero, para cuando me acerco al destino, me voy impacientando, lo que quiero es empezar a caminar ya. Lo hago desde la misma estación de tren, con la sensación extraña de cargar un mochilón a lo largo de los hoteles de lujo y alguna limusina y con parada obligatoria en una tienda de montaña para comprar gas. Con eso, ya lo tengo todo.

St. Moritz

La ruta a través de la zona urbana está bien señalizada y emerge de entre el bosque a laderas herbosas cosidas a infraestructuras de esquí. La desconexión tendrá que ser gradual.

Laderas sobre St. Moritz

La línea que voy a seguir durante la primera semana va dibujada sobre la Ruta 6 del sistema suizo, identificada también como la Alpenpässe-Weg. Tiene su propia pegatina en la mayoría de postes de señales.

Señalización suiza

Pasados los remontes de esquí y sus edificios mamotreto, la ruta enfila un valle de altura de camino hacia el primer puerto del viaje. El paisaje se pone alpino.

Hacia lo alpino

Fuorcla Schlattain es un paso elevado, 2873 m, pero nada remoto, accesible por pista y frecuentado por ciclistas. Tengo que esperar un poco más para entrar en terreno que sólo se puede recorrer a pie en la subida a Fuorcla Suvretta. La vista adelante desde el paso a 2966 m ya no muestra ninguna infraestructura más que el sendero.

Desde Fuorcla Suvretta

A partir de aquí, la ruta ya se mete en las profundidades del macizo al oeste de St. Moritz, descendiendo lo justo para rodear un pico secundario y vuelta para arriba en un ascenso gradual a la Fuorcla d’Agnel en una cabecera con restos glaciales.

Fuorcla d’Agnel en el centro-izquierda

El collado se queda a sólo 7 m de los tres mil pero no tengo ni la tentación de subir un poco más para redondear la cifra porque se hace tarde y todavía tengo que bajar lo suficiente como para encontrar terreno acampable.

Vista al sur desde Fuorcla d’Agnel

Unos dos km horizontales más allá y 400 m verticales más abajo, la vegetación empieza a ganar a la roca y puedo instalarme antes de que oscurezca. Será el campamento más alto del viaje.

Cabecera del Val d’Agnel

A la mañana siguiente, el ambiente es tranquilo y luminoso. La pirámide es como una versión abstracta de los picos de alrededor.

Pirámide pequeña entre otras mucho más grandes

Hay una ruta valle abajo pero la mía sale por otro lado, en ascenso hacia un puerto secundario para salir del macizo a los flancos de Val Surses, el siguiente valle troncal hacia el oeste.

Fuorcla digl Leget

El camino se mantiene elevado sobre el fondo de valle, descendiendo lo justo para llegar a praderíos y un balcón llano con acceso por pista, Alp Flix.

Camino a Alp Flix

La mayoría de los edificios en la zona son de uso ganadero pero también hay un alojamiento con bar. No suelo comer dulces pero cuando estoy de ruta es el momento para expandir horizontes alimenticios. En una terraza con vistas.

Me lo había ganado

Me comí dos trozos de tarta y no sería la última vez.

Desde Alp Flix, sería posible seguir ladera adelante sin apenas ganar altura pero el Alpenpässe-Weg toma una ruta más elevada e interesante antes de bajar al valle. Por el camino, aparecen de la nada nubes suficientes para que me caiga el primer chubasco del viaje pero vuelve a salir el sol a continuación. Atravieso bosque durante un rato.

Un rato de bosque

La ruta baja al valle y lo cruza a la altura de la localidad de Savognin. Llego allí con un par de horas de luz restantes y con la idea de usarlas para alejarme de las zonas habitadas pero es entonces cuando vuelve la lluvia y esta vez se pone muy tormentosa. Busco un techo y valoro mis opciones mientras me hago consciente de lo difícil que es salir voluntariamente a mojarse cuando ya queda muy poco para acabar la jornada.

Lluvioso Savognin

Esperar a que amainara acabó provocando que decidiera quedarme para pasar la noche en el pueblo. No era mi plan ideal pero me cuadra. Al menos, es temporada baja y el lugar está muy tranquilo.

No tuve que irme muy lejos para cenar en Savognin

A la mañana siguiente, el cielo está parcialmente velado pero no llueve. Cruzo el puente sobre el Gelgia, una de las ramas cabeceras del Rin.

Aguas arriba en el Gelgia

Me lleva un par de horas salir del valle y llegar a la zona alpina en ruta hacia el Paso Schmorras, un ascenso agradable una vez que las pistas ganaderas quedan atrás.

De camino al Paso Schmorras

Hace sol cuando cruzo el collado pero lo más claro de todo no es el cielo sino que el patrón tormentoso sigue activo y que en algún momento va a llover otra vez. Efectivamente, se cubre rápidamente según bajo hacia Val Ferrera y acabo haciendo al trote, para evitar mojarme mucho, el último kilómetro antes de llegar a Ausserferrera, un pueblo pequeñín en el fondo de valle. Por suerte, encuentro un sitio techado donde puedo descansar y comer a cubierto.

Ausserferrera

Me gusta este mix de alemán e italiano en los nombres de lugares, es muy curioso. Nótese que hay también un Innerferrera aguas arriba en el mismo valle.

Llueve bastante fuerte durante un buen rato pero el pronóstico dice que va a parar así que termino de comer y sigo adelante con confianza. Bajar a un valle profundo implica subir mucho para salir de ahí y, como en este caso, en terreno muy empinado por el bosque. Con el ambiente húmedo tras la lluvia, me gano una buena sudada. Pasado el límite del bosque, vistas del modesto tresmil Piz Grisch al otro lado del valle.

Piz Grisch, otro tresmil del que no había oído nunca

En esta ocasión, no hay un puerto que cruzar sino un flanqueo para volver a bajar a otro valle de la misma cuenca. Esperaba progreso fácil en este tramo y me resultó frustrante ver que no, al contrario, el sendero era consistentemente rocoso e irregular y el avance, lento. Fue un alivio llegar a senderos de mejor calidad en el descenso hacia Rheinwald que, a vista de mapa, parece el valle principal de todos los que alimentan al Rin en esta zona. Buena vista aguas arriba a pesar del bajo ángulo del sol poniente:

Rheinwald al atardecer

Una vez abajo, la ruta me lleva hasta la localidad de Splügen. Técnicamente, podría pasar de largo, iniciar el ascenso por la ladera de enfrente y acampar en zona alpina antes de que se hiciera de noche pero me siento tan cansado que ni valoro la opción. Hay un camping en el pueblo y con eso me va bien. De hecho, estoy tan sumamente cansado que le hago ojillos al hotel estilo suizo que veo al pasar por el centro, entre que ir hasta el camping es casi 1 km extra y que me siento demasiado fundido para estar al aire libre, aunque no llueve y ni siquiera hace frío.

Splügen

Que no cunda el pánico, tengo claro cuál es mi sitio en el mundo, en esta ocasión. Los hotelitos no están descartados pero los considero un lujo que hay que ganarse. Hoy pondré la tienda.

Splügen camping

La mañana del día 4 es plomiza una vez más y así está también mi estado de ánimo. Me concentro en caminar, que es algo fácil de hacer, sólo hay que dar pasos. Ladera empinada para salir del valle con vistas atrás a Splügen y el Rheinwald.

Vista al sur, Italia al otro lado de los picos más altos

Pasada la última majada ganadera, es una subida corta y sencilla hasta el Safierberg, un collado que da acceso al Safiental, un valle de orientación norte. Roca vertical flanqueando el puerto.

Safierberg

Una vez abajo, la ruta toma una pista de grava que da acceso a varios chalets y el ambiente torna suburbano durante un buen tramo que incluye una casa de comidas donde entro a tomarme una sopa. Lo tomo como parte de la experiencia alpina.

Parte integral de la experiencia alpina

A continuación, el Alpenpässe-Weg inicia un larguísimo flanqueo en ascenso gradual, con estupendas vistas atrás hacia el alto Safiental:

Safiental

Es todo terreno herboso en ruta al Güner Lückli, un punto débil en la divisoria entre Safiental y Val Lumnezia, de germánico a latino en un solo collado sin salir de Suiza. Aparecen claros entre las nubes por primera vez en todo el día según paso junto al primer alpe en el descenso. Saludo a las vacas y al pastor.

Alp Gregt

Doy por terminado el día en un balcón sobre el valle principal, poco antes de llegar al primer pueblo, en un hueco discreto. A estas alturas, aún no sé de la tolerancia en esta región hacia la acampada libre fuera de las zonas alpinas.

Mejor luz por la mañana, Val Lumnezia

El día 5 arranca nublado una vez más. La sección a continuación es aguas arriba a lo largo de Val Lumnezia, a lo largo de zonas habitadas aunque incluye un tramo largo sobre la cresta que cierra el valle por el norte. El ambiente es húmedo y pesado, el paisaje es agradable pero nada épico y no me siento motivado. Buenas vistas del valle según bajo.

Aguas arriba Val Lumnezia

El fondo de valle tiene sitio para el Glogn, otra de las ramas cabeceras del Rin, una carretera y nada más, todos los pueblos están en las plataformas más o menos planas de las laderas. Tengo que cruzar al lado opuesto y subir 1200 m verticales hasta la cresta. Sería tentador seguir una ruta paralela a menor altitud, de pueblo a pueblo, y ahorrarme así algo de distancia y mil metros de desnivel. En mi estado precario de moral, necesito leerme a mí mismo la cartilla sobre la importancia de cumplir los planes.

Durante la subida, paso por Vella, un pueblo lo suficientemente grande como para tener un supermercado y que debía ser mi primer punto de reaprovisionamiento. Está muy bien que siempre haya algún sitio cubierto en las zonas públicas porque empieza a llover otra vez mientras re-empaqueto las compras.

Volg Vella

Vella tiene aire turístico y, siendo principios de septiembre, está bastante muerto. Continúo el ascenso con más resignación que entusiasmo.

Vella en Val Lumnezia

Hay algo que sí es un aliciente en el tramo que viene por delante: será el punto más al norte de este viaje y lo más cerca que estaré de la ruta de mi primer viaje en esta región así que llegar a la cresta será algo más que acceder a una buena vista porque un par de valles más al norte, detrás de los picos nublados al fondo, está la sección de la Via Alpina 1 que recorrí hace unos años.

Vista al norte sobre Surselva y la rama principal de la cabecera del Rin

Recuerdo haber echado la vista sobre la otra cara de esas mismas montañas y preguntarme qué había detrás. Me encanta esto de unir puntos geográficos.

Mirando adelante, tengo la única sección sobre cresta de todo el viaje. El punto más alto será el aquí modesto Piz Sezner, de 2309 m.

El sendero a Piz Sezner

Pasado el pico, la Ruta Número 6 desciende de vuelta a la altura de las zonas habitadas de Val Lumnezia. El pronóstico anuncia lluvia pero, para cuando llego a las útimas aldeas del valle, estoy en el rato más luminoso del día.

Val Lumnezia, aguas abajo

El sendero desemboca en la carretera a la entrada de Vrin, el último pueblo de cierto tamaño en Val Lumnezia, con una arquitectura muy interesante y un ambiente mucho más rural que turístico.

Vrin

Pasado Vrin, sólo quedan unas pocas aldeas pequeñas de nombres que, una vez más, mezclan alemán e italiano: Cons, Ligiazun, Sogn Giusep y Puzzatsch. Podría pasar de largo y esperar encontrar algo llano donde acampar de camino a la cabecera del valle pero va a llover y mis niveles de energía están molestamente bajos así que no dejo pasar la opción de una casa de huéspedes que ya había identificado en el mapa y que se había convertido en mi faro a lo largo de un día atravesado. Di la jornada por terminada a las 5 y media tras sólo 32 km y pasé una noche más bajo techo.

Casita para esta noche

Según escribo esto, no puedo evitar pensar en la línea de «era muy pronto, ¿por qué no continué un par de horas más?» y me siento un poco calzonazos. Recuerdo que, en aquel momento, me pareció que parar tenía mucho sentido. Es lo que necesitaba hacer.

Llovió al final del día, probablemente también durante la noche y la mañana era de todo menos acogedora: cubierto con llovizna y un pronóstico sombrío para la tarde. Ayudó mucho a la moral empezar la subida al paso Diesrut desde un entorno seco. Empezar de cero.

A la izquierda

La ruta continúa por la carretera, que es ya de un solo carril y llega hasta la última aldea del valle y desemboca en sendero de montaña prototípico en curso hacia la cabecera del valle y el puerto.

Puzzatsch, a 1667 m

Es un ascenso sin dificultades al paso Diesrut. Al otro lado, magnífico panorama del Pianno della Greina, típico caso de valle de altura de fondo plano con prados y arroyo serpenteante. Es muy bienvenido que, para variar, después de un puerto, la ruta se mantenga en altura y no baje directamente a zonas urbanas. La meteo no lo pone fácil pero disfruto mucho de este rato.

Pianno della Greina desde el paso Diesrut

Este área es muy interesante, geográficamente, además de un hito importante. El Pianno della Greina drena al norte hacia el Rin pero la divisoria está a, literalmente, un tiro de piedra, si tienes un buen brazo. Una pequeña elevación en el flanco sur del valle es todo lo que separa la cuenca del Rin de la del Po. El arroyo que llevo al lado discurre tranquilo, llevando el agua al Mar del Norte, no sé si se da cuenta de lo cerca que ha estado de acabar en el Adriático.

Pianno della Greina, vista atrás hacia el norte con el paso Diesrut oculto al fondo derecha

La ruta sigue hacia el oeste y eso me lleva, inevitablemente, a cambiar de cuenca. Sólo un par de km más allá, a 2355 m, atravieso el Passo della Greina, otro punto divisorio, todavía en territorio político de Suiza. Vuelve a llover y esta vez ya con intensidad así que avanzo lo más rápido que puedo para llegar cuanto antes a Capanna Scaletta. Está genial esto de que haya ahí un refugio cuando más lo necesitas.

Capanna Scaletta

Es hora de comer así que el refugio me hace múltiple servicio: descansar a cubierto y doble ronda de sopa mientras hago planes para lo que queda del día.

Sopa caliente, no podría imaginar nada mejor

Para cuando toca salir, la lluvia es constante aunque no muy fuerte pero el pronóstico es de que no pare en todo el día y pueda llegar a ser fuerte. Lo fácil sería dar la jornada por terminada y echar la tarde en el refugio. En esta ocasión, decido seguir adelante. Es un salto con red porque lo siguiente es bajar al valle y allí hay un pueblo. Ni idea de si allí hay algún sitio en el que meterse pero en la siguiente subida encontraría otro refugio sin tener que pasar por ningún tramo expuesto. En esas condiciones, acepto mojarme.

No hay fotos de las siguientes 3 h. Durante el descenso, la lluvia se intensificó. Me concentré en seguir caminando y mantener secas las piezas sensibles. Para cuando llegué a Campo Blenio, un pequeño pueblo en el valle, estaba empapado de pies a cabeza, incómodo, bajo de moral y algo enfadado conmigo mismo por el pobre desempeño. Me sentí derrotado por la lluvia una vez más, una derrota rápida y completa.

Me puse a cubierto en el pueblo para descansar un poco y entrar en calor pero sólo conseguí entrar en aún más frío al estar parado y no estaba la cosa como para abrir la mochila y buscar ropa así que limité la parada a aliviar el cuerpo del peso de la mochila por unos minutos. Aunque valoré intentar encontrar alojamiento en el pueblo, no estaba claro si lo habría y no parecía fácil de averiguar, todo parecía cerrado y apenas se veía a nadie. De todas formas, sólo eran 5 km más a la Capanna Bovarina. Todo lo que quería era terminar el día cuanto antes. Salí de nuevo.

Llegué al refugio a media tarde. De entre todas mis cosas, sólo el contenido de la mochila estaba seco. Por lo menos, el contenido de la mochila estaba seco.

Capanna Bovarina es un refugio pequeño y familiar en el límite del bosque. No hace falta ni mencionar que, dadas las circunstancias, cualquier cosa a cubierto habría sido un palacio pero los refugios grandes suelen ser impersonales y me alegro de que éste no lo sea. Hay una habitación de secado de buen tamaño que está hasta arriba con las cosas mojadas de otros huéspedes del día y echo un buen rato encajando todo lo mío.

Mal día para estar en la terraza en Capanna Bovarina

Es maravilloso estar dentro cuando el ambiente fuera es tan poco acogedor.

La mañana siguiente comienza cubierta con sirimiri ocasional pero el pronóstico es que las nubes se irán retirando y no va a llover durante el resto del día. Es lo que necesitaba oír. Salgo del refugio en medio de la niebla hacia el paso de Gana Negra.

Sigue la oscuridad

Efectivamente, se empiezan a abrir claros según asciendo. Esto es alentador.

Vuelve la luz

El collado da paso a un panorama de nubes rotas agarrándose a los picos y aún ocupando el fondo de valle.

Luz, nubes, de todo

Me entusiasmé demasiado rápido con la perspectiva de un día seco. Podría serlo desde arriba pero el problema ahora venía de abajo. Según desciendo hacia Valle Santa Maria, entro de nuevo en la nube y, con ello, en un entorno saturado donde todo está chorreando. La vegetación es capaz de contener una cantidad enorme de agua. De cintura para abajo, acabo más mojado que si hubiera seguido lloviendo.

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La calada máxima es sólo de rodilla para abajo y, en realidad, sería poco más que una anécdota de no ser porque tenía otras expectativas.

De camino al siguiente puerto, Passo delle Columbe, salgo de la nube y el sol luce de nuevo.

Luz otra vez

Es un paso fácil, sobre terreno herboso y con un descenso largo y tendido sobre un camino amplio que da para avanzar a buen ritmo por Val Piora hasta el lago Ritóm. Allí, el camino da paso a una pista de grava, aún más fácil.

Val Piora

Lago Ritóm

Me viene genial sumar kilómetros pero el ambiente no es muy silvestre. En retrospectiva, veo que habría sido mejor recorrer esta zona por Val Cadlimo, un valle paralelo más elevado y remoto pero durante la planificación no me di cuenta del potencial de Val Piora para dejarme frío.

Pasado el Lago Ritóm, afronto el tramo menos atractivo de todo el viaje. Éste sí lo vi venir pero no había solución sencilla. Tengo que bajar a Valle Leventina y cruzar Airolo, la población más grande por la que pasaré. El valle es la principal vía de comunicación norte-sur en la región y es un infierno de vías de tren y carreteras, incluyendo una autopista de dos carriles por sentido. Airolo es el punto de acceso al Passo del San Gottardo, que atraviesa la divisoria alpina. El ruido del tráfico es notorio durante todo el flanqueo que lleva a Airolo.

Airolo, fábricas y atascos

Paso de largo lo más rápido posible y es un alivio cuando subo por la ladera opuesta y Valle Leventina pasa a ser sólo una vista que pronto dejaré atrás.

Valle Leventina

No me queda tiempo para subir a la zona alpina pero el bosque me servirá para plantar la tienda al final del que sería el día más largo del viaje.

A descansar, por fin

A primera hora de la mañana siguiente, abandonaré el Alpenpässe-Weg para torcer al sur hacia la alta montaña y, a continuación, la frontera con Italia.

St. Moritz-Zermatt, Impresiones de Fondo

En el verano de 2024, caminé de St. Moritz a Zermatt a lo largo de la frontera entre Suiza e Italia. Ahora que los recuerdos han tenido tiempo para reposar, los que quedan han de ser necesariamente los más importantes.

Es difícil promediar 30 km al día en septiembre

Puede ser fácil hacerlo un día, incluso con una mochila grande a la espalda y cifras de desnivel en los 4 dígitos, pero promediarlo es otra cosa. En septiembre, a diferencia de la primavera o el inicio del verano, hay poco colchón para cubrir la posibilidad de que haya algún día corto. Un sólo evento meteorológico que fuerce un retraso puede arruinar la media y la escasez de horas de luz complica recuperarla.

St. Moritz-Zermatt, sinopsis

En el verano de 2024, caminé de St. Moritz a Zermatt a lo largo de la frontera entre Suiza e Italia. Muchas montañas.

Plan

La idea era recorrer la franja sur de los alpes suizos en una ruta lineal con sentido que pudiera encajar en dos semanas. No faltan posibilidades, gracias a la densa red de senderos.

Pinté mi recorrido a lo largo de la ruta número 6 del sistema suizo, Alpenpasse-Weg, durante aproximadamente la primera semana. Cuando el Alpenpasse-Weg, a vista de mapa, parecía meterse en terreno menos interesante, seguí pintando por senderos transfronterizos y, durante la segunda semana, seguir mayormente la Grande Travesata delle Alpi / Via Alpina Blu, en el lado italiano.

En los días finales, el diseño original era para recorrer la mitad sur del Tour de Monte Rosa en sentido anti-horario y llegar a Zermatt desde el sur. Éste fue el único tramo en el que cambié el plan y fue por problemas meteorológicos. El tiempo se había puesto invernal y me pareció poco prudente tener que cruzar un paso elevado para volver al lado suizo en el último día, vi riesgo de quedarme atascado en el lado equivocado de las montañas en un momento en el que no me lo podría haber permitido así que decidí mantenerme en el lado suizo durante los últimos tres días, recorriendo la mitad norte del Tour de Monte Rosa.

De St. Moritz a Zermatt en el contexto del arco alpino

Via Alpina 1 Relato Completo

Via Alpina 1

LugarSuiza
ÉpocaSeptiembre
Distancia268 km
Duración8 días

La región Blümlisalp desde el collado Hohtürli

Via Alpina 1, Etapa 8: Bundalp a Adelboden

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DesdeBundalp
HastaAdelboden
Distancia31 km
PuertosHohturli, Bunderchrinde

Me levanto preguntándome si estaré parar caminar. Es difícil decir cuando no hay ningún dolor localizado y dado que en posición de descanso me encuentro bien. Me siento débil, desde luego, pero eso es normal. Decido ir a desayunar y ver qué tal me sienta. Resultó así de bien:

Desayuno alp

Via Alpina 1, Etapa 7: Lauterbrunnen a Bundalp

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DesdeLauterbrunnen
HastaBundalp
Distancia24 km
PuertosSefinenfurkke

Por primera vez en todo el viaje, amanece nublado. Según el pronóstico, hay posibilidad de lluvia durante la mañana, disminuyendo por la tarde. Empiezo la siguiente ascención casi a la puerta del albergue para superar el escarpe glacial con vistas chulas de Lauterbrunnen.

Lauterbrunnen

Via Alpina 1, Etapa 6: Pie de Wetterhorn a Lauterbrunnen

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DesdePie de Wetterhorn
HastaLauterbrunnen
Distancia29 km
PuertosGrosse Scheidegg, Kleine Scheidegg

Tras la tormenta de la noche previa, la mañana es freca y limpia. Toma topicazo pero es que era así. El Wetterhorn sigue ahí.

Amanecer en el Wetterhorn

Via Alpina 1, Etapa 5: Engstlensee a pie de Wetterhorn

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DesdeEngstlensee
HastaPie de Wetterhorn
Distancia33 km
PuertosNinguno

Menos mal que acampé bajo árbol, ¡los Alpes son un sitio sorprendentemente húmedo! pero amanezco con el toldo casi seco y sin haber tenido que transigir en panoramas.

Amanecer en el Engstlensee, Jochpass al fondo

Via Alpina 1, Etapa 4: Brüsti a Engstlensee

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DesdeBrüsti
HastaEngstlensee
Distancia36 km
PuertosSurenenpass, Jochpass

Nueva mañana de cielo despejado con la diferencia de que, esta vez, no tarda tanto en llegarme el sol como en días anteriores, es la primera vez que paso la noche en zonas altas. Por la misma razón, en esta ocasión no he tenido condensación y todas las operaciones de campamento resultan muy cómodas. Surenenpass sigue ahí y es mi próximo hito.

Trailstar en el prado, Surenenpass al fondo

Via Alpina 1, Etapa 3: Urnerboden a Attinghausen y más allá

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DesdeUrnerboden
HastaBrüsti - Attinghausen
Distancia33 km
PuertosKlausenpass

Por la mañana, y como era de esperar, todo está empapado y tengo que levantar campamento mucho antes de que empiece a dar el sol así que meto en la mochila un montón de cosas mojadas y una buena excusa para un descanso, más adelante, cuando el sol caliente, para secarlo todo.

La localización no es precisamente idílica, demasiado cercano a zonas habitadas y una pequeña instalación industrial, pero el valle es bonito y merece foto de campamento:

Amanecer en Urner Boden

Via Alpina 1, Etapa 2: Elm a Urnerboden

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DesdeElm
HastaUrnerboden
Distancia42 km
PuertosRichetlipass

El amanecer es oscuro dentro del bosquete de coníferas en el que he acampado, a las afueras de Elm. Cruzo el pueblo ya de día pero aún mucho antes de que el sol aparezca por encima de las montañas. Tengo las piernas machacadas de los esfuerzos del día anterior, algo muy típico del inicio de ruta, cuando el cuerpo aún no está acostumbrado al nuevo ritmo de vida. Estiré, estiré y estiré para minimizar daños pero hasta ahí pude llegar. Me cuesta ponerme en marcha pero, una vez calentados los músculos, puedo caminar con bastante dignidad.

Amanecer en el bosque

Via Alpina 1, Etapa 1: Sargans a Elm

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DesdeSargans
HastaElm
Distancia36 km
PuertosFoopass

Un aspecto interesante de una ruta por Suiza es que puedo terminar el trabajo semanal el viernes y empezar a caminar el sábado por la mañana, sin más preámbulos. Un vuelo el viernes noche para llegar a Suiza y el resto queda en manos del excelente transporte público helvético.

El sábado a primera hora el tren me lleva de Zurich a Sargans en poco más de una hora y sólo tengo que hacer una breve parada para comprar una bombona de gas según cruzo el pueblo. Todo cuadra tan bien que para las nueve y media ya estoy en el sendero. Literalmente.

Via Alpina 1, los puertos

Para una ruta cuyo antiguo nombre era2 the Alpine Pass Route (Ruta de los Puertos Alpinos), puedes imaginar que esos puertos significaban algo importante. Es normal que así sea, ¡es lo que pasa en terreno de montaña! Los puertos te ayudan a dividir la ruta en etapas con sentido, son los miradores de doble cara, son los que deciden si el agua va a una cuenca o a la otra. Son los puntos más importantes y este texto va para ellos. Para los de la Via Alpina 1.

Via Alpina 1, Descripción

Via Alpina 1 es la denominación más reciente para la ruta antiguamente conocida (en inglés, al menos) como Alpine Pass Route3. Discurre de este a oeste, a lo largo del borde septentrional de los Alpes suizos, desde Liechtenstein al lago Leman y con una longitud de unos 360 km, poco más o menos según opciones.

Via Alpina 1, Primeras Impresiones

La Via Alpina 1, también conocida como Alpine Pass Route, recorre de este a oeste las regiones Glarner y Berner de los Alpes suizos a lo largo de aproximadamente 360 km, algo más o algo menos dependiendo del punto de partida y la elección de ruta, allá donde hay opciones. Caminé por ahí en septiembre de 2018 con la difusa y ambiciosa idea de completar el recorrido en una semana.

Via Alpina 1 Preliminar

A partir de mediados de septiembre, caminaré por la Via Alpina 1 que cruza Suiza de lado a lado. A continuación, algunas notas sobre la historia, la motivación y el plan a grandes rasgos para este viaje.

GR5 Travesía Alpina

Haciendo amigos en la Combe de Crousette

LugarAlpes occidentales
ÉpocaAgosto/Septiembre
Distancia852 km
Duración24 días

El GR 5 forma parte de uno de los principales itinerarios pedestres transeuropeos, el E2, que comienza en los Países Bajos y atraviesa Europa occidental de norte a sur hasta llegar al Mediterráneo. La denominación GR 5 sigue la nomenclatura francesa y es propia del tramo francés, que constituye buena parte de la longitud total y la totalidad de la que aquí nos ocupa: la travesía alpina.

Conflictos con la fauna

En los Alpes (por desgracia) no hay osos ni otros animales de estos poderosos que, sólo con su presencia invisible, contribuyen a ponernos en nuestro sitio pero esto son las montañas y, por definición, necesidad y no más remedio, los animales no humanos están por ahí y, tarde o temprano, interaccionamos con ellos. Chamois, bouquetinet marmottes!!!

Mapas y guías

Hay mucha documentación y varias posibilidades, tanto para planificar como para usar in situ. El juego completo es el siguiente:

Material

Crítica despiadada de algunos elementos clave en la travesía alpina. Puedes también consultar la lista completa de material final.

Poblaciones

En un viaje con tanta interacción urbana, parece inmediato hacer un poco de historia al respecto. A título totalmente subjetivo y en unas pocas líneas:

Información

Me cuesta encontrar motivación para escribir sobre los Alpes… ¿qué puedo decir sobre los Alpes que no sepa todo el mundo ya?

El GR5 no ha sido el más memorable de mis viajes. Los Alpes no son el mejor lugar para lo que yo busco en un viaje o, por lo menos, no la parte de la cordillera que he recorrido. Demasiada humanización.

Previa

Este viaje trata de recorrer el GR5 francés, una travesía clásica a lo largo del arco occidental de los Alpes. Entre 700 y 800 kilómetros, según opciones.

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