This entry is parte 8 de 8 in the series Via Alpina 1
DesdeBundalp
HastaAdelboden
Distancia31 km
PuertosHohturli, Bunderchrinde

Me levanto preguntándome si estaré parar caminar. Es difícil decir cuando no hay ningún dolor localizado y dado que en posición de descanso me encuentro bien. Me siento débil, desde luego, pero eso es normal. Decido ir a desayunar y ver qué tal me sienta. Resultó así de bien:

Desayuno alp

Mi cuerpo aceptó bien la comida. Lo tomé como su forma de decirme que se encontraba bien y que adelante. Al mismo tiempo, en el aspecto emocional, agradecí el trato amable y acogedor de la gente del refugio, que se preocuparon de mí como si fueran mi familia. También me sentó muy bien la conversación con el resto de huéspedes. Gracias a todos/as.

Así, con energías renovadas en cuerpo y mente, la prueba final consistía en salir a caminar y eso hice.

Bundalp berghaus

Más me valía sentirme bien porque desde Bundalp es todo cuesta arriba hacia Hohtürli, el puerto más alto de la Via Alpina 1. Voy como con precaución y probablemente no esté al 100% pero no me encuentro mal y voy ganando confianza en que el malestar haya quedado atrás. Me siento bien, física y emocionalmente.

El entorno también ayuda. Hay nubes en el valle, azul en el cielo. Hace fresco, perfecto para una subida empinada. Debe tratarse de una situación de alta presión, visto cómo las nubes se quedan abajo. ¡Es tan bonito!

Camino de Hohtürli

Mar de nubes e islas montaña

El camino a Hohtürli es rocoso y agreste y es una subida espectacular en esta luminosa mañana de septiembre.

En la roca

Ascenso final a Hohtürli

Como de costumbre, el sendero está bien diseñado. Aquí, evita la pedrera que lleva al collado yéndose por el lado vía varias series de escaleras. Supongo que, además de ayudar en la progresión, contribuyen a evitar erosión.

Lo más raro de todo es el banco

El collado Hohtürli me recuerda mucho a Sefinenfurkke pero sin la niebla que había en este último el día anterior. Es curioso que el cambio de formato de los nombres de los puertos ha venido acompañado con un cambio también de sus características físicas. Tanto Hohtürli como Sefinenfurkke son pasos agrestes, estrechos y rocosos, nada que ver con los collados amplios y herbosos de días previos, cuando todos los nombres acababan en –pass. Es como si un nombre más retorcido quisiera reflejar el carácter del puerto.

Hohturli, vista hacia el sur

Si debo tomar las cosas como vienen, me alegro del ambiente luminoso hoy porque las vistas son magníficas en todas direcciones: hacia el sur y justo encima, el macizo del Blümlisalp con sus glaciares, tan cercanos que casi los puedes tocar.

El macizo Blümlisalp

Hacia el norte, el mar de nubes con sus islas-montaña y el toque de color en la camiseta del espectador:

Vista bien ganada

El Blümlisalp aparece como una de las zonas más interesantes a lo largo de la Via Alpina 1: grandes montañas, glaciares de considerable extensión y no tan explotado comercialmente como el emporio turístico del Oberland Bernés. La vista hacia el oeste muestra otro brazo del mar de nubes y aprovecho que hay otra persona disponible para sacar la foto y salir yo:

La región Blumlisalp desde el collado Hohturli

Estoy feliz de estar aquí y la enfermedad parece definitivamente quedarse atrás. Qué guay.

El descenso también es muy chulo, progresivo, a media ladera, enfrente de los glaciares.

Sendero con vistas

Glaciares del Blümlisalp

Es media mañana y empiezo a encontrarme gente que sube con mochilas grandes camino de Hohtürli y, seguro, más allá. En mi caso, se trata de un descenso relativamente largo hasta llegar a la primera majada con bar, en la que hay mucha gente echando un rato, en un descanso de su excursión.

Vista desde Alp Ober Bärgli

Pasada la majada, el sendero se hace más ancho y lleva más tráfico según se acerca al borde del paredón a cuyos pies está el Oeschinensee, un lago de montaña grandote de aguas turquesa flanqueado por grandes montañas y pequeños glaciares. Es una gran escena.

Oeschinensee

Al borde del lago, el sendero es ya una pista amplia y hay mucha gente de aspecto urbano. En el extremo opuesto, un hotel, una carretera para suministros y una telecabina para traer gente. Así, el entorno queda con una pinta de parque poco acorde con su naturaleza aunque aún es bonito.

Oeschinensee, lado concurrido

El resto del camino valle abajo es bonito y con tráfico razonable en esta soleada tarde de sábado. Un último vistazo al lugar de donde viene el agua antes de concentrarme en la escena de la confluencia de valles, Kandersteg y las montañas del más allá.

Aguas del Oschibach

Confluencia de valles y Kandersteg, abajo

Una vez más, Kandersteg es súper turístico. El lugar es bonito, en un valle amplio y luminoso, flanqueado por grandes montañas. Tiene un aire de siesta en esta tarde de sábado.

Kandersteg

Hago un rápido balance de cuánto me costaría hacer una sección más, esto es, subir el siguiente puerto y bajar al valle a continuación. Veo que estoy en condiciones de hacerlo así que no me entretengo mucho en Kandersteg, lo justo para entrar en la estación de tren y reunir información sobre mis opciones de transporte hasta el aeropuerto de Ginebra desde mis posibles puntos de llegada. Éste está destinado a ser mi último día de camino aunque aún podría usar la mañana del domingo para hacer algunos kilómetros más, si hiciera falta.

El sistema de información de transportes en Suiza es muy eficiente. En cuestión de segundos, tengo en la mano una tarjetita impresa con los horarios de todas las combinaciones tren-bus para llegar a Ginebra el domingo por la tarde. Me encanta.

Nada más pasar Kandersteg, el valle se estrecha y la Via Alpina se sube por un costado para llegar a un valle lateral donde ya no hay pueblos pero sí majadas a discreción, siendo una zona de pastos de verano. La masa de nubes que se había ido diluyendo a lo largo del día se ha agarrado a las montañas que cierran el valle por el oeste y el sendero me lleva hacia allí.

Valle de altura

La ruta hacia el puerto Bunderchrinde sube por un punto débil de la pared a base de zigzags. Según asciendo, me meto en la niebla.

De vuelta en la niebla

Parecía poco probable volver a caminar en tinieblas hoy, a la vista de cómo evolucionaba el día, pero estas montañas han detenido el viaje de las nubes y aún no las han dejado ir. Ya es última hora de la tarde y esto significa senderos vacíos, me crucé en los zigzags con el último grupo que bajaba hacia el pueblo. Voy pensando que es un final con glamur, cruzar un último puerto de los grandes con la sensación de soledad que dan la niebla y la ausencia de gente durante tanto rato. Cuento con que el sendero será fácil de seguir a pesar de la escasa visibilidad.

Por ahí

Me agarro al sendero y a las señales

Bunderchrinde es de los de nombre raro y me pregunto si seguirá el patrón de los dos puertos anteriores. ¡Resulta que sí! Una muesca estrecha en cresta rocosa:

Últimos metros en la cara este de Bunderchrinde

La sensación de aislamiento es intensa aunque seguro que sería muy diferente en una mañana soleada con más gente en los senderos. En un momento como éste, sienta bien comenzar el descenso y pensar que avanzo hacia terreno más acogedor. Mi objetivo está puesto en cifras en la señal amarilla:

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Recuerdo la bajada de Sefinenfurkke el día anterior cuando tomé una foto casi idéntica del sendero atravesando una ladera empinada mientras se pierde en la niebla; ésta es de la de hoy:

Sendero en la niebla

Por fin, salgo de la nube y me ayudo de una roca gorda como soporte vertical para una última auto-foto:

De vuelta en los prados

El ambiente es mucho más oscuro en esta cuenca. El sol apenas asoma a través de las nubes para llegar al fondo de valle y Adelboden, que va a ser el punto final de mi viaje en la Via Alpina 1. Lo tengo cerca.

Adelboden, apenas visible

A punto de llegar

El Engtschligetal no tiene un fondo plano y Adelboden está en plena pendiente. Entre esto y lo plomizo de la tarde, me da una impresión menos acogedora que Kandersteg un rato antes. Me lleva un rato localizar el camping, que resulta ser una mini-urbanización de bungalows y caravanas. No hay ninguna tienda pero no hay problema con la mía, me colocan en una esquinita con buen cesped.

Camping en Adelboden

Hay 5 horas de camino para llegar al siguiente valle por la Via Alpina. Podría hacer ese tramo el domingo por la mañana y aún llegar a coger una conexión de tren a Ginebra a tiempo de tomar el vuelo de vuelta a casa pero decido no hacerlo. Sería más épico pero pienso que vale ya de caminar sin tregua. La mañana del domingo será de vacaciones y para reflexionar sobre el viaje. Las celebraciones empiezan ya mismo:

Me lo merezco

Había llegado a Adelboden, unos 3/4 del recorrido de la Via Alpina 1, cuando mi objetivo era hacerla entera. Me sorprende la diferencia entre expectativas y realidad pero no me supone ninguna decepción. Me había gustado mucho el viaje tal cual había salido y había disfrutado mucho de caminar por Suiza y visitar esta parte del mundo que hasta ahora había dejado fuera de mis viajes. No es mi entorno ideal, demasiado humanizado, pero estas montañas son parte de la historia del montañismo y parte de la razón de por qué hago esto así que tenía mucho sentido venir aquí y verlo de primera mano. Estoy muy contento de haberlo hecho.

Via Alpina 1

Via Alpina 1, Etapa 7: Lauterbrunnen a Bundalp