This entry is parte 5 de 8 in the series Via Alpina 1
DesdeEngstlensee
HastaPie de Wetterhorn
Distancia33 km
PuertosNinguno

Menos mal que acampé bajo árbol, ¡los Alpes son un sitio sorprendentemente húmedo! pero amanezco con el toldo casi seco y sin haber tenido que transigir en panoramas.

Amanecer en el Engstlensee, Jochpass al fondo

Debería haber estado caminando con las primeras luces del día. En realidad, debería haber estado haciendo justamente eso desde el día 2 y no lo he hecho. Es sólo ahora, al amanecer del día 5, cuando me doy cuenta de lo que esto significa: no voy a llegar a fin de ruta en Montreaux.

He estado caminando sin apenas descanso, sin apenas concesiones, sin apenas nada más que caminar y, aún así, voy con bastante retraso respecto al promedio necesario. Camino hasta el anochecer, aunque no más allá, que es algo que podría hacer como extra pero no quiero convertir en costumbre. Si hay algo que entra en mi esquema pero no estoy haciendo es madrugar más. Es como si me costara tanto que no pudiera con ello y, de alguna forma, siento que me da igual.

Seguiré caminando de la misma forma, siquiera porque eso es lo que hago, pero esa cierta indiferencia, unido a que voy con retraso, sólo puede significar una cosa: no voy a llegar al punto final.

Entre el relax y la resignación, ambas, que me producen estas reflexiones, parto hacia la que aparece como una de las secciones más vistosas de la Via Alpina 1, la cresta Planplatten. En lugar de seguir bajando hacia el valle, la ruta se sube por la ladera sur hasta llegar a la dicha cresta y hacer una alta travesía, por la misma línea de cimas o cerca de ella. Es un recorrido espectacular.

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Desde Planplatten, y por primera vez en el viaje, tengo una vista hacia el norte en la que se aprecia el pie de sierra y las llanuras de más allá. Lo siento como algo raro, es como si los Alpes fueran tan grandes que nunca se vería el final y, sí, lo tienen y se ve.

La parte del Planplatten que no mola es la telecabina al final de la sección de cresta. Sube mucha gente, alguna de la cual me cruzo por el camino; la mayoría me la encuentro echando el rato en los alrededores de la estación superior. Menos mal que es en septiembre y entre semana.

La cresta Planplatten se acaba de repente, en una empinada ladera que cae hacia el siguiente valle. La vista desde este punto es magnífica, con el valle de fondo plano, el Brienzersee al fondo y el macizo del Wetterhorn hacia el oeste.

Fin de la cresta

Asomando por detrás del Wetterhorn, se puede empezar a ver también la cara norte del Eiger.

Grosse Scheidegg, el Wetterhorn y, detrás, el Eiger

El descenso se transforma rápidamente en trabajo de rutina, con el resultado habitual: para cuando llego al fondo del valle, estoy hecho polvo; físicamente cansado y emocionalmente harto. Esto es parte del día a día del viaje a pie y sólo tiene una solución que, por fortuna, funciona muy bien: descansar un rato. Eso es lo que hago en cuanto llego a las afueras de Meiringen y me encuentro con un parquecito con cesped en el que sentarme, árboles grandes en los que coger sombra, agua potable para beber y un arroyo al lado para refrescar los pies.

Aquí, en Meiringen, inicio la sección más espectacular y más echada a perder de la Via Alpina 1.

Meiringen en el valle

Meiringen es bastante grande y súper turístico. Es bonito en el sentido de que es como estar en el escenario de una peli contemporánea de los Alpes Suizos. No tiene nada más que yo necesite o me interese en esta ocasión así que me limito a mirar mientras cruzo y paso directamente a la siguiente subida por el otro lado del valle, con buenas vistas del pueblo y las laderas por las que había bajado un rato antes.

Meiringen desde el otro lado

Tras la subida inicial desde el fondo de valle, el sendero pierde pendiente según entra en un valle lateral, cosa que me agrada. Me resulta mucho más cómoda la subida progresiva y mayormente a la sombra del sol plomizo de la tarde, en lugar de la más habitual ascensión brusca, empinada y sudorosa. El valle es muy bonito. Lleva una carretera pero apenas se la nota porque es minúscula, casi no hay tráfico y el sendero suele mantenerse en la margen opuesta del río. Vamos hacia el macizo del Wetterhorn.

Hacia las montañas a lo largo del Reichenbach

Hay varios asentamientos a lo largo del valle. El sendero pasa por entre los edificios de Alp Rosenlaui, que vende queso alpino en modo auto-servicio, con la nevera en la calle:

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El valle es sombrío y la temperatura baja mucho en cuanto deja de dar el sol. Esto está muy bien: unido a que la subida es suave, me permite caminar a buen ritmo sin acabar empapado en sudor. Mi idea es llegar lo más cerca posible del Grosse Scheidegg, el próximo puerto, y buscar un hueco para acampar antes de que se acaben los árboles. La carreterilla que viene por el valle atraviesa el collado, es muy secundaria pero mejor buscar un sitio discreto que, fuera del bosque, sería más difícil. En estas, el sendero pasa por esta bonita pradera a los pies del paredón norte del Wetterhorn:

La cara norte del Wetterhorn

Me queda aún media hora de luz pero por una vez decido anteponer la calidad del lugar de pernocta a los kilómetros. Me quedo aquí.

Luces de atardecer y el abrigo de los abetos en mi mejor campamento del viaje

Trailstar junto al sendero

Hay mucho que hacer en esa media hora extra. Si no era suficiente con admirar la pared del Wetterhorn, echo el rato con las setas. Son súper bonicas.

Seta colorida

Pueblo pitufo

Cuando ya estaba en el saco, oí algo inédito hasta ahora, en este viaje, e inesperado: ¡un trueno! Había algunas nubes a última hora de la tarde pero no tenía pinta de tormenta. A eso de las diez, empezó a llover, dando a paso a un diluvio de 10 minutos con toda la parafernalia: rayos, truenos y viento fuerte. Me alegré un montón de haber acampado en un tan sitio protegido y de haber tenido cuidado de situar la zona de dormir en una ligera elevación, cosa fundamental para que no se te forme charco cuando llueve tan fuerte. Me mantuve despierto, viendo el agua formar regueros a mi alrededor (y no a mi través) y admirando el espectáculo.

La tormenta duró un rato y acabó marchándose, dando paso a una noche reparadora en el que resultó ser el mejor campamento de todo el viaje.

Via Alpina 1

Via Alpina 1, Etapa 4: Brüsti a Engstlensee Via Alpina 1, Etapa 6: Pie de Wetterhorn a Lauterbrunnen