Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Alta Ruta Cantábrica: sinopsis

Un viaje de dos semanas a lo largo de la espina dorsal de la Cordillera Cantábrica, esas montañas al norte de la Península Ibérica.

Meteorología

Empiezo por la meteo porque es un factor crítico en estas montañas y más en una ruta tan expuesta como la de la divisoria. Disfrutamos de una ventana razonablemente buena de altas presiones sostenidas que mantuvieron un mar de nubes casi perpetuo en la vertiente norte, normalmente por debajo de las cimas, ¡muy bonito! Por las tardes, sin embargo, era habitual que la gran nube blanca ascendiera y cubriera las crestas, dando lugar a condiciones de mucha humedad y navegación delicada. Hubo episodios de lluvia, uno particularmente intenso que, seguido de un par de días de viento fuerte y constante, puso las cosas difíciles. No hay relax meteorológico en Cantábrica.

Nubes sobre la cresta

Nunca hizo mucho calor. En condiciones de viento y lluvia, hizo falta abrigarse.

Terreno

Mundo calizo con cobertura vegetal arbustiva (malo para caminar) o herbosa (bueno para caminar) y breves incursiones en el bosque de hayas. Tratándose de una alta ruta, en la que la intención es seguir la línea más próxima posible a la divisoria, los desniveles continuos no eran muy grandes, rara vez más de 500 metros, pero el perfil podía llegar a ser muy empinado y abrupto. Algunas travesías aéreas pero casi nunca hizo falta usar las manos. Esto, por supuesto, depende mucho de opciones puntuales, habría incontables ocasiones para escalar a lo largo de la divisoria pero, si no es esa la idea, es fácilmente evitable.

El principal obstáculo resultó ser la vegetación. En crestas, solía ser herbosa pero, en laderas, normalmente, arbustos, a veces densos y casi impenetrables. La vegetación acababa siendo un factor principal a la hora de elegir itinerario y puntos de paso y, en ocasiones, la cosa se puso fea.

Nuestro senderito crestero típico

La Alta Ruta es dura y exigente. Los senderos suelen ser poco definidos y hay largos tramos en los que no se diferencian mucho con el campo a través. También recorrimos tramos de campo a través estricto y, de estos, algunos resultaron muy difíciles y de progreso extremadamente lento. A título personal, tengo pendiente encontrar una ruta mejor en al menos un par de tramos.

Caminar

Recién pasado el solsticio de verano, los días son muy largos y en eso basamos nuestra estrategia para cubrir distancias. Jornadas de 12 horas o más fueron habituales. No caminábamos deprisa ni escatimábamos descansos, cuando apetecía; tampoco teníamos ningún objetivo concreto de recorrido diario más allá de seguir caminando y llegar hasta donde llegáramos. Mi viaje completo resultó en un total de 433 km en 15 días, de los que dos fueron medio-días. Sale una media de 29 km/día.

Acampar

Es fácil encontrar un sitio discreto para pasar la noche porque, salvo en puntos concretos, no va a haber nadie alrededor. También es relativamente fácil encontrar terreno llano y herboso. Si se necesita protección de los elementos, hay que buscar un poco más y conviene prever, vía mapa, zonas por debajo de la cresta donde la orografía proteja del viento dominante. Hay muy pocas oportunidades de acampar en bosque salvo que se hagan desvíos específicos que pueden ser largos.

Nuestro prado típico

Pasar la noche en el sendero, en sitios preciosos, ha sido uno de los aspectos con más encanto de este viaje.

Entorno

En la Cordillera Cantábrica se da una interesante mezcla de entorno humanizado y silvestre; de alguna manera, ambas cosas a la vez. Por un lado, estas montañas no cuentan con grandes áreas que hayan quedado fuera de los límites del aprovechamiento humano tradicional: agricultura y, sobre todo, ganadería, factores que han modificado el entorno a lo largo de la historia, con lo que el impacto es generalizado y profundo. Por otro, la densidad de población humana ha sido y sigue siendo relativamente baja y no hay grandes urbes en las regiones colindantes. Así, la sensación general que me queda es de un medio ambiente muy alterado y, al mismo tiempo, relativamente auto-recuperado hacia una situación probablemente muy distinta de su estado original pero relativamente natural.

Me resultaba difícil percibir esa sensación de inaccesibilidad de las grandes cordilleras pero, al mismo tiempo, el viaje resultó extremadamente solitario. Grosso modo, el 90% de montañeros/as que me crucé se concentraron en una estrecha ventana de unas pocas horas el último día de ruta.

La parte silvestre

Mucho ganado en los pastos de altura, principalmente vacas, había zonas donde era un rebaño detrás de otro, habitualmente acompañados de mastines. Ningún problema con ellos. Por lo que respecta a fauna silvestre y mamíferos grandes, sólo nos cruzamos con las habituales cabras y cérvidos pequeños. Habrá osos y lobos pero son difíciles de ver.

Ruta final

Ésta es la ruta tal cual se desarrolló a la postre1

En este viaje, cubrí la extensión extraoficial de la cordillera. Sería sencillo extender la ruta en ambos extremos aunque el terreno se vuelve menos interesante. Hacia el oeste, el grueso de la cordillera gira hacia el sur y la divisoria, hacia el norte a lo largo de montañas menos prominentes. Hacia el este, la divisoria continúa, separando ya cantábrico y mediterráneo, hasta finalmente alcanzar los Pirineos. Resultaría perfectamente posible y muy interesante juntar una gran ruta de Atlántico a Mediterráneo que, a ritmo típico, llevaría un par de meses. Numerosos caminantes lo han hecho ya.

En equipo

Inusualmente para mí, compartí este viaje con un compañero, mi buen amigo Nico, a quien tengo ahí arriba como un modelo y una inspiración, por sus propias aventuras y su filosofía viajera. Caminamos juntos aproximadamente la mitad del recorrido hasta que él tuvo que finalizar. Caminar en compañía es una experiencia muy diferente a hacerlo en solitario y disfruté mucho de ambas versiones.

Por lo que respecta al relato, hablaré indistintamente de «mi» o de «nosotros». Como bienvenida adición a mis historias habituales, en ésta, muchas de las fotos tendrán «muñeco».

A título personal

Éste ha sido un gran viaje, física y mentalmente muy duro, en un marco fantástico. Un viaje que me ha dejado una gran sensación de logro y otra sensación, aún más grande, de pertenencia, de saber que estaba donde quería estar, haciendo lo que más me gusta.

  1. Por alguna razón que desconozco, el mapa aparece vacío. Si es el caso, puedes pulsar el botón de capas, abajo a la derecha, y eligir una: se mostrará el mapa al efecto

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2 comentarios

  1. MATIAS

    Hola Iñaki, muy buenas! Llevaba tiempo esperando que subas alguna actualización respecto a este peazo de ruta! El año pasado, gracias a tu blog hice el gr74. Muy lindo las primeras 3 noches pero luego, por las condiciones climáticas adversas, decidí suspenderlo. No tenia mucho sentido andar por allí arriba con una niebla del copón que no se veía ni a 5 metros. Ahora bien, estoy preparando mis vacaciones de verano…a ver si este año tengo mejor suerte. Tengo la ARC en la mira…te quería consultar, si tuvieses 4 o 5 días….que tramo escogerías? No importan tanto el esfuerzo, sino más bien la belleza del entorno y la facilidad para encontrar sitio donde montar la tienda. Espero me leas y te animes a responderme! Un saludo, Gracias!

    • Viajarapie

      Hola, recordaba haberte respondido por correo y no me había dado cuenta de que también habías puesto un comentario. Para que no quede sin responder, que queda feo, y por si la información le sirve a alguien más, copio aquí la respuesta que te envié:

      La meteorología siempre puede ser un obstáculo en esa región, nunca sabes qué te va tocar. Para 4 ó 5 días, te puedo sugerir un par de tramos: uno, desde el puerto de Somiedo (km 33 de mi ruta final) hacia el este, podrías llegar hasta el puerto de Pajares, son unos 70 km. Pasarías por Somiedo y el macizo de Peña Ubiña. Otra opción que puede estar muy bien es desde el puerto de San Isidro (km 149 de mi ruta final), también hacia el este, pasando por el puerto de Tarna y quizá ascendiendo Peña Ten (yo no lo hice) por el camino, podrías ir hasta el puerto del Pontón (casi 50 km) o seguir hasta Pandetrave (unos 20 km adicionales). Por supuesto que puedes dejar la ruta en muchísimos puntos intermedios también.

      Por montar la tienda, no creo que haya gran diferencia entre tramos, siempre hay algún sitio a mano, a veces en camino y otras con un pequeño desvío, sobre todo si vas por cresta y quieres evitar acampar en sitio expuesto, pero no suele hacer falta desviarse mucho.

      Un saludo

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