Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Norge Midt Notas sobre Material

Todo lo que me parece destacable en cuanto a técnica y material utilizado en Noruega en el verano de 2023.

Shelter – Locus Gear Khufu

La Khufu es una tienda piramidal de una plaza. Es un diseño modular en material DCF y que se puede montar sustentada en bastones de caminar. En este viaje, la utilicé con una tienda interior con paredes de rejilla y cobertura en planta de 2/3 y llevé también la pieza extra para un montaje con dos bastones en forma de V invertida.

Locus Gear Khufu

Viento

Por defecto y costumbre, utilizaba siempre los 12 puntos de anclaje, aunque el viento no fuera fuerte en el momento del montaje pero nunca se sabe qué va a pasar a lo largo de la noche y las localizaciones eran casi siempre expuestas. Por suerte, nunca tuve episodios de viento intenso en campamento y, al mismo tiempo, por desgracia, no tengo experiencia que comentar al respecto. La Khufu, bien montada y anclada, tiene un aspecto muy sólido pero habrá que esperar a otro viaje para un test serio.

Vista frontal con todos los anclajes

Lluvia

Pasé por varios episodios de lluvia fuerte y la Khufu los soportó muy bien. El factor en el que noté una mejora más importante respecto a mi anterior tienda por defecto para la larga distancia, un Trailstar de MLD en Silnylon, fue que la Khufu mantuvo, de media, un ambiente interior menos húmedo. Tuve condensación pero nunca precipitación desde las paredes, que recuerdo como un problema notable con el Trailstar.

Los factores más probables de esta diferencia importante entre ambas tiendas son la mayor inclinación de las paredes en la Khufu y el hecho de que la usaba con tienda interior, aunque fuera de paredes de micro-red. Se suele argumentar que el DCF condensa menos que el Silnylon aunque no veo ninguna razón convincente que sustente tal cosa.

Soy consciente de que las comparaciones pueden ser injustas porque las condiciones nunca son idénticas pero sí creo que he usado ambas tiendas, Khufu y Trailstar, lo suficiente como para concluir que la Khufu me mantiene más seco. Esto es importante siempre pero especialmente en sitios húmedos como Noruega donde, más allá de la incomodidad, un ambiente saturado de forma reiterada puede llegar a comprometer la función de las prendas aislantes, especialmente las de pluma.

Lado corto

Impermeable Torso – Houdini The Shelter Anorak

Recordaba bien lo vulnerable que me había llegado a sentir en Noruega en tiempo lluvioso con mis prendas impermeables ligeras habituales y tenía claro que necesitaba hacer algo al respecto así que, por primera vez en décadas, me compré un top impermeable de 3 capas, esperando mejor protección. No estoy seguro de hasta qué punto funcionó.

Este anorak es un diseño que me gusta, estilo pulóver, con corte amplio y lo suficientemente largo como para cubrir el torso bien pasada la cintura. A principio de viaje, era prácticamente nuevo.

Houdini The Shelter Anorak

Mis reservas son respecto a la impermeabilidad. Yo habría esperado que una prenda nueva, de 3 capas y una columna de 20.000 mm sería seriamente impermeable, sea lo que sea lo que eso signifique, que eso es otra. Me quedé con la impresión de que quizá no tanto.

El primer problema que noté, desde la primera prueba, es que la capa textil exterior no hacía de primera barrera, las gotas impregnaban el material inmediatamente y se difundían en superficie y hacia el interior de las fibras. Esto me sorprendió mucho. Cualquier corta-viento barato que he tenido, que ni era impermeable ni lo pretendía, gestionaba mejor esta parte. Ya sabemos que lo impermeable es la membrana pero un textil exterior saturado de humedad no es un buen comienzo.

En términos prácticos, el anorak me mantuvo razonablemente seco. Cuando me lo quité tras algún episodio serio de lluvia, tenía zonas húmedas en la prenda que llevara debajo, principalmente en la zona de los codos, pero nada catastrófico. Funcionó mejor que las prendas ligeras que venía usando. Al mismo tiempo, no cumplió expectativas.

Admito mi escasa experiencia con prendas de 3 capas y asumo que quizá esto sea lo que hay.

Impermeable Pantalón – Rab Downpour Eco

Igual que con la prenda para el torso, mi impresión era que las versiones ligeras no eran suficientes para las condiciones de Noruega y que, para tener autonomía en la larga distancia, necesitaría algo más, siempre consciente de que las piernas son menos críticas que el torso, máxime cuando el anorak cubría bien por debajo de la cintura. Dicho esto, quería sentir que podría caminar bajo la lluvia durante horas, si hacía falta, sin dar una caladura completa por garantizada.

Tampoco me compliqué mucho con la búsqueda de unos pantalones y me quedé satisfecho con un modelo con buenas críticas que pude encontrar localmente. Los pantalones Downpour Eco de Rab no son ultraligeros pero tampoco muy pesados, son un diseño simple y sin sobrecargas. El único extra que incluyen es una cremallera en la parte baja de cada pierna para poder poner y quitar por encima del calzado. Es lo único que no me gustaba, a priori, y tampoco lo hace a posteriori. Reconozco la mayor comodidad del quita-y-pon pero es algo de lo que podría prescindir. Esas cremalleras no sólo son un poco de peso extra, sucede también que están en un sitio muy propenso a ensuciarse, cosa muy mala para las cremalleras y que las puede estropear a la larga.

La solapa ayuda pero no es suficiente

Entiendo que unos pantalones impermeables no son una prenda que vaya a estar en uso continuo, con lo que, por muy mala vida que se dé a esas cremalleras, probablemente no sea por ahí por donde la prenda empiece a fallar, con lo que este aspecto negativo puede tener poca importancia real. De todas formas, de ponerles una abertura ahí, yo usaría velcro.

Doble capa impermeable

La idea aquí era llevar no una sino dos prendas impermeables para el torso, algo que pudiera usar por debajo o por encima del anorak cuando la lluvia fuera especialmente fuerte o de larga duración. Puede parecer exagerado y poco práctico pero tenía muy presente la sensación de desprotección y de estar a merced de los elementos en viajes anteriores por la zona y sentía que tenía que hacer algo más que comprar prendas convencionales de calidad. Se me ocurrió esto.

La lógica es la siguiente: todas las prendas impermeables que he usado, sin excepción, han acabado siendo superadas tarde o temprano y no esperaba que las nuevas que llevaba para este viaje fueran a ser una excepción; como mucho, esperaba que aguantaran más tiempo. Al usar una segunda pieza impermeable en el torso, que es la parte más crítica, esperaba no sólo posponer más la caladura generalizada sino quizá también buscar algún tipo de valor añadido o sinergia entre prendas.

Era un experimento del que sacar conclusiones. Soy consciente de que un viaje de alto compromiso no es el mejor escenario para hacer experimentos pero es que las condiciones del test son difíciles de reproducir fuera del contexto de un viaje de alto compromiso. La lluvia puede ser la misma y hasta puedes reproducir el tamaño de la mochila pero no la necesidad de autonomía y la dependencia de tus propios medios y eso lo cambiaría todo. En cualquier caso, se trataba de sumar, ¿qué podía salir mal?

Era un experimento interesante. Me preguntaba si la suma de las dos capas mantendría el resto seco más tiempo de lo que lo haría cada una de las capas por separado. En el menos bueno de los casos, esperaba sentirme mejor protegido, con más recursos para soportar lluvia prolongada y con la impresión de que el peso extra había merecido la pena.

Valoré diferentes opciones para la segunda pieza impermeable y me decidí por un poncho con una lógica que me parecía sólida: siendo diferente del anorak, había potencial para sinergias porque ambas prendas tienen fortalezas y debilidades diferentes. El poncho iría colocado por encima de la mochila, con lo que se la protege mejor que con cualquier cubre-mochila y, al haber mucho espacio entre poncho y persona, se potencia la ventilación. Esto último puede llegar a ser un problema en según qué condiciones si el poncho es el único impermeable pero quizá no tanto cuando es sólo la primera de dos barreras.

Elegí un poncho Frogg Toggs que tenía por ahí. El material del que está hecho es frágil pero muy ligero. El roce con vegetación que podría destruir rápidamente un poncho como éste no suele ser un problema en Noruega.

La lógica me parecía sólida. Aparte del peso adicional, ¿qué podía salir mal?

Varias cosas salieron mal. Achacables a la puesta en práctica más que a la idea.

Primera, y es una muy tonta pero importante, ponerse un poncho por encima de una mochila a plena carga puede ser ridículamente difícil para una operación tan aparentemente simple. Puede tener que ver con el alcance de mis brazos. El caso es que siempre me costaba varios intentos y una buena dosis de frustración. Es un problema que ya conocía de ocasiones anteriores usando un poncho sobre mochila grande pero es que, además, en este caso, la naturaleza del material del Frogg Toggs lo hizo peor: no es un tejido sino un material monolítico con apariencia de papel. Pesa muy poco y desliza mal, con lo que era difícil conseguir que la parte de atrás cayera por gravedad por detrás de la mochila. Con un poncho de nylon habría sido más fácil.

Segunda, el poncho que usé no era lo suficientemente grande. No tanto en longitud, que no es algo crítico, siendo que llevaba también anorak y pantalones, como en volumen, que me resultó escaso. Esto me lleva de vuelta al factor del tamaño de una mochila de larga distancia y de cabeza a la siguiente cosa mal.

Tercera, los corchetes que permitían cerrar los laterales del poncho no aguantaban mucho tirón. Esto, unido al limitado volumen de la prenda, provocaba que esos laterales se abrieran frecuentemente, dejando mis costados expuestos y, a menudo, el frente y espalda del poncho a merced del aire. Cerraba los corchetes una vez más y sólo me quedaba respirar bajito y cruzar dedos.

Todos estos problemas se manifestaban especialmente cuando la mochila estaba llena. En esas condiciones, acabé por usar el poncho como cubre-mochila sobredimensionado, dejando de lado la doble capa impermeable y sintiéndome profundamente estúpido.

Mi mochila, con el disfraz de ET

Cuando el volumen de la mochila bajaba, volvía a la idea original y mi impresión es que entonces funcionó bastante bien pero no la pude probar el tiempo suficiente como para sacar conclusiones claras sobre la validez del plan.

Selfie fantasma con ropa de lluvia

Espero volver a probar la idea la próxima vez que viaje por Noruega o un lugar/periodo con condiciones similares pero, sin duda, cambiaría el Frogg Toggs por un poncho de material tejido, con amplitud suficiente para cubrir una mochila grande y con un sistema de cierre lateral más robusto. Alternativamente, podría elegir una segunda pieza impermeable que cubriera sólo el torso, es decir, renunciar a que tape también la mochila, algo que parece una buena idea pero puede empezar a no serlo cuando la mochila es de gran tamaño.

Pantalones – Ternua Ward PT

La marca y modelo son lo de menos pero quería comentar sobre el diseño porque tenía mis dudas sobre si irían bien para caminar en verano por Noruega.

Estos pantalones son soft-shell, de doble capa, con elasticidad en todas direcciones y de color negro. A pesar de lo poco que me gustan los pantalones elásticos, estos me sentaron bien desde el primer momento en que me los probé. Aparte de eso, son de buena calidad en materiales, patronaje y construcción y son lo más cercano que puedes encontrar en ropa de montaña a una estética de estrella del rock. Mis reservas venían por la combinación del tejido de doble capa, el color negro y la falta de posibilidad de desmontar las piernas. Podían dar demasiado calor. Incluso en Noruega.

El material de doble capa y elástico, además, tarda más en secar cuando se moja que uno más fino y rígido, que es lo que ya había usado el verano anterior en la misma Noruega sin que en ningún momento sintiera que iba desprotegido.

El caso es que estos pantalones me gustaban demasiado como para no darles una oportunidad. Aparte de los problemas potenciales comentados, el resto de elementos de diseño me parecían perfectos.

Lo de estrella del rock era esto

Funcionaron muy bien y nunca me hicieron pasar calor. Cuando se mojaron, efectivamente, tardaron en secar más de lo imprescindible pero también es cierto y conocido que el material de doble capa tiene un tacto más agradable y cálido cuando está húmedo que un tejido simple.

La cuestión más importante sobre los pantalones es si los materiales de doble capa son lo mejor para el verano noruego. No tengo una conclusión clara. Quizá lo mejor es no tenerla, en el sentido de que la zona de las piernas no es muy exigente y cualquier opción razonable va a funcionar bien.

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2 comentarios

  1. Interesantes reflexiones. Me quedo con la idea de duplicar la capa impermeable. Yo soy de usar impermeables baratos y desecharlos pronto, en cuanto pierden impermeabilidad.

    Con desecharlos me refiero a darles otros uso: rutas de 1 día, cortavientos, caminatas urbanas…

    Gracias por tu publicación.

    • Viajarapie

      Viva el reciclaje/reuso, yo también hago esto de ir retirando material de viajes grandes y dedicarlo a usos menos comprometidos donde aún hace un servicio.

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