Mi viaje del verano de 2025 terminó en Lysebotn, en el último confín de Lysefjord, el más meridional de los grandes fiordos del oeste de Noruega. He mencionado ya en entradas previas cómo este punto final no era parte del plan inicial y cómo me fue gustando la idea según fui explorando opciones.

Una buena parte del atractivo de llegar a Lysefjord estaba en terminar el viaje en un lugar que tiene un cierto aura de final de algo, un sitio donde seguir adelante a pie ya no es una opción. Otra parte era que salir de allí era una pequeña aventurilla, de las de contemplar y disfrutar, ya sin responsabilidades.

Hoy día hay acceso por carretera a Lysebotn pero es un vía estacional, cerrada en invierno, y que requiere negociar como medio millón de curvas de herradura. El fiordo sigue siendo, probablemente, la principal vía de acceso al valle; desde luego, la única con transporte público y, sin haber transitado la carretera, yo diría que la más espectacular. Me apetecía mucho el viaje en ferry por el fiordo y lo entendí como el colofón perfecto a lo que había sido una ruta maravillosa.

Tomé el primer barco de la mañana, el más lento de los dos que hay, y tomé también un montón de fotos. He aquí algunas.

Embarcando

Vista adelante

Vista atrás a Lysebotn

Vista atrás a un lluvioso Lysebotn

Hacia el exterior

Hacia el interior, la muesca más profunda en el muro derecho (sur) es el emplazamiento de la famosa Kjerag

Hacia el exterior, la súper-famosa Preikestolen está por ahí arriba, en el lado derecho (norte)

Hacia el interior, Preikestolen en lo alto del muro de la izquierda

Fin de viaje en el muelle de Lauvvik