Si te importa el problema de la basura en la naturaleza, te serán familiares sentimientos como enfado, asco, perplejidad, tristeza o frustración, a la vista de lo que te vayas encontrando. Es muy probable que te hayas preguntado qué puedes hacer para que esto no pase y que, en algún momento, hayas tomado acción, sea a pequeña o gran escala.

Peladura de plátano, un clásico atemporal
Este texto es un análisis del problema junto a algunas posibles acciones.
Recoger

Recogida improvisada
Éste es, probablemente, el primer impulso que sentirá quien tenga una sensibilidad al respecto pero ¿es lo mejor o incluso lo correcto? ¿Siempre, algunas veces?
Parecería que no tiene muchas vueltas si ponemos a la naturaleza por delante pero no es tan sencillo; corremos el riesgo de proyectar un mensaje problemático: habrá un servicio de limpieza detrás de quienes ensucian, liberando a estos últimos de su responsabilidad y cargándola en otras personas.
Preocúpate de ti mismo/a
Primero: por mucho que recojas, no vas a poder acabar con todo. Segundo: estás en la naturaleza para disfrutar de ella y, si te preocupa cuidarla, debes, antes de nada, preocuparte de ti mismo/a. No es que una cosa excluya la otra pero, para que todo siga teniendo sentido, es importante no olvidar para qué vamos allí. Tened una cosa clara: tarde o temprano, pasaréis delante de algún desperdicio que dejaréis sin recoger y no debéis sentiros mal por ello.
Hacerlo público
Recoger basura tiene un beneficio intrínseco obvio. También resulta evidente que puedes multiplicar tu impacto positivo haciendo público tu trabajo pero presta atención a cómo lo haces y cuida de no meterte en un charco. La negatividad no vende nada. Echar sermones a la gente no sirve para nada más que hacerla sentirse culpable, provocar que se ponga a la defensiva y acabar resultando contraproducente.
Si llevas tu postura al dominio público, hazlo en positivo. Haz algo que ayude al medio ambiente, hazlo por nada y hazlo de forma que otra gente te vea con las manos en la masa. La positividad vende mucho mejor y tiene un efecto infinitamente mayor.
Por qué
Esa es la gran pregunta. Si quieres resolver un problema, necesitas entender sus causas. La gente tira basura, ¿por qué lo hacen? El problema es complejo y lo que sigue es mi intento de comprenderlo y la parte clave de este texto.
Pertenencia
Puedo imaginar que quienes tiran basura no lo hacen en todos los sitios por los que pasean o posan sus culos y entonces la pregunta es inmediata: ¿dónde está su línea roja? También puedo imaginar que no ensuciarán el lugar en el que viven. En algún punto entre su casa y la naturaleza, algo cambia. Puede ser algo tan trivial como el aspecto físico de no tener que convivir con la basura que tires, cosa que sucedería en tu piso de 40 metros cuadrados y no tanto en el monte, pero también creo que hay un aspecto psicológico en el hecho de no ensuciar aquel sitio al que sientes que perteneces, ese sitio que es tu hogar.
Si tu hogar es donde tu corazón se siente en casa, parece que el corazón de alguna gente está lejos de la naturaleza.
Responsabilidad
Esto va de la mano con el sentimiento de pertenencia. En tu casa, no sólo tendrías que convivir con tu basura, si tiraras alguna, es que sabes que estaría allí para siempre si no la recoges. La gente que ensucia la naturaleza abdica de su responsabilidad de mantenerla decente.
Las personas capaces de identificar y asumir sus responsabilidades ensucian menos.
Valor intrínseco
Tendemos a cuidar de las cosas que percibimos como valiosas. Quienes ensucian un lugar, probablemente, no ven mucho valor en él.
En la naturaleza, las infraestructuras están en la raíz del problema de la percepción del valor. Las infraestructuras hacen de la naturaleza un objeto de mercadeo, la desposeen de su valor intrínseco. Cuando entras en coche hasta la cocina, subes a la cima en teleférico, te tomas una cerveza en el bar y pasas la noche en el refugio-hotel a pie de terminal, no percibes el valor intrínseco del lugar, que está en función directa de lo que cuesta llegar allí, pasar la noche allí y de la experiencia de hacerlo todo por tus propios medios.
Es fácil obviar el cuidado de aquello de cuyo valor ni siquiera eres consciente.

Vertedero de facto junto al apacamiento en una zona popular
Si quieres ver menos basura en la naturaleza, aboga por un medio ambiente libre de infraestructuras. Hagamos que la naturaleza sea naturaleza y contribuyamos así a que la gente que la visita pueda percibir su valor intrínseco. La gente no es tan obtusa como a veces parece; si se les explica bien, lo entenderán. Si les damos la oportunidad de entender el valor de la naturaleza, lo entenderán.
Escena social
La basura abandonada es un signo de disfunción a nivel social. Cuanto mejor equilibrada está una sociedad, menos porquería se ve tirada por ahí. Cuando la sociedad se ocupa de su gente, la gente responde de la misma manera: ocupándose de su comunidad, de su entorno. Cuando la gente percibe que su sociedad les ha abandonado o decepcionado de alguna forma, se lo hará pagar en algún modo. Es la teoría del karma, que funciona muy bien para explicar las conductas humanas y que está en el fondo de todos los problemas de suciedades y basuras.
Podéis tomar la cantidad de porquería abandonada en vuestro entorno como un termómetro de la salud de vuestro país o región.
La gente que ensucia la naturaleza tiene un problema subyacente. La mejor forma de ayudar a la naturaleza a estar limpia es ayudar a las personas. Si quieres vivir en un entorno pulcro, trabaja por una sociedad justa y equitativa. La gente responderá.
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