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Material para el CDT, parte 2: La Ropa

This entry is parte 2 de 5 in the series Material para el CDT

Cacharrear con la ropa es la parte más entretenida de reunir tu equipo perfecto y recordad: más allá de tejidos y diseños, lo más importante es que los colores combinen bien. El sendero es nuestra pasarela.

Torso

Torso

Muchas capas especializadas

A la teoría de las capas para el torso la he llamado Sistema de Capas Integral, descrita con detalle en el enlace, para quien quiera profundizar. Aquí estamos con el CDT así que me centraré en las piezas que me llevé y en qué tal lo hicieron aunque la teoría revoloteará por el ambiente todo el tiempo.

Base

Camiseta de poliéster

Para esta ocasión, volví a la típica camiseta sintética, después de varios veranos llevándome las de lana, a las que no veía lo suficientemente versátiles para el amplio rango de ambientes en una ruta tan larga; en algún momento, haría demasiado calor. Además, una camiseta de lana de poco gramaje sería, probablemente, demasiado frágil para durar el viaje entero, obligándome a una operación de sustitución que prefería ahorrarme. Clásico poliéster para esta ocasión, con las prestaciones ya conocidas: tacto aceptable, buena gestión de la humedad y robustez suficiente para llegar al final.

El modelo elegido sigue al pie de la letra la idea del Sistema de Capas Integral: una camiseta fina y de color claro para que funcione bien en tiempo cálido, con manga larga para proteger los brazos del sol y con cremallera corta y cuello envolvente para poder regular temperatura sobre la marcha. De entre las que que ya tengo en el armario y cumplen todos estos criterios, elegí una del Decathlon porque era la que más me gustaba, tenía un corte que me hacía tipín.

Camiseta

Funcionó muy bien en todos los aspectos salvo en robustez: ya desde el principio, empezaron a aparecer agujerillos sin razón aparente y, aunque la camiseta lo consiguió, para final de viaje estaba cerca de la desintegración en algunos puntos. Esto no me parece aceptable ni es inevitable, he tenido camisetas similares que han durado mucho más.

Manga derecha tras la batalla

Aislamiento activo

Polar fino Haglofs Solo Top

A este forro polar lo tengo entre algodones porque creo que me costará encontrarle sustituto cuando se haga viejo. Irónicamente, es una prenda muy simple, Polartec 100 con cremallera corta y ningún extra más. El problema con el forro polar es el peso y el volumen y el truco que apliqué, en este caso, consistió en comprar una talla pequeña (S, en lugar de la M que suelo usar para casi todo), verificando antes que me valía y combinaba bien sobre una capa base normal. La prenda pesa sólo 187 gr, es decir, poco más que una camiseta y, de hecho, tiene la pinta de una camiseta gruesa.

Polar simple

Su uso como aislamiento durante la actividad fue limitado, a pesar de que la divisoria es un sitio frío pero las temperaturas bajas se daban especialmente por la noche y principio de la mañana y durante el día solía hacer calor y con la capa base solía bastar. El uso típico en condiciones activas se daba durante el primer rato de la mañana, cuando aún no había empezado a dar el sol y el cuerpo aún no había calentado. Luego, eso sí, era lo primero que me ponía nada más acampar, cuando la temperatura empezaba a caer en picado. En resumen, que usé el forro polar más como aislamiento estático que activo.

Con todo, lo volvería a llevar, lo considero una pieza básica.

Aislamiento estático

Nunatak Skaha down pullover

Ésta es una prenda especializada y que no veréis mucho por ahí: una chaqueta (pulóver, en realidad) de pluma, ligera y con tabiques internos, la construcción típica de los sacos de dormir que, en chaquetas, sólo se suele usar para las prendas con mucha carga de pluma. En prendas ligeras, con poca carga de pluma, se suele usar más la construcción muñeco-michelín, cosiendo entre sí las dos capas de tela. Es debatible si usar tabiques merece pena en prendas ligeras, por la complejidad extra y el peso de los propios tabiques, a costa de un reparto más homogéneo de la pluma. Mi impresión es que el estilo Michelín se usa más porque la construcción es más simple y sale más barato. Este pulóver pesa 270 gr. y es así de gordito:

Pluma sin michelines

Esta prenda tiene ya muchos años y nunca ha sido lavada. Me la llevo a todos los viajes en los que espero temperaturas frías en campamento pero, como el tiempo de uso es relativamente limitado, está aún en muy buen estado. En el CDT, la utilicé prácticamente a diario durante el primer y los dos últimos meses de viaje, más esporádicamente en el resto. En muchas ocasiones, la mantuve puesta durante la noche para complementar el saco y aprovecharme del calorcillo guardado para que levantarse por la mañana no fuera tan traumático.

Exterior

ZPacks Ventum

Otra prenda especializada para el uso en larga distancia: diseño súper simple y material textil extremadamente ligero para un peso final de 50 gr. en una chaqueta con cremallera completa y capucha, ningún otro extra. El borde de la capucha, mangas y cintura están rematados con elástico como medio de ajuste; yo prefiero cordón y tanca para capucha y cintura, velcro para las mangas pero entiendo que el elástico es más ligero y funciona razonablemente bien. El material es nylon de muy bajo denier, satinado para hacerlo resistente al viento. Esta prenda era nueva, recién comprada antes del viaje, y estaba por ver cómo se comportaría en dos aspectos clave: su rol principal como cortaviento y su robustez, tema siempre delicado cuando se trata de material tan ligero.

Mucho viento y mucho frío en Colorado

Acabó siendo una de mis piezas favoritas de material durante el viaje. Me suele pasar con los cortaviento que, para mí, son una pieza clave en el sistema de capas pero es que, además, éste funcionó muy bien. Es del tipo más-cortaviento/menos-transpirable, que es como a mí me gustan este tipo de prendas; me molesta mucho sentir el frío a su través cuando el viento sopla fuerte, como sucede con las prendas más permeables, dentro de este rol. La robustez, que era quizá la mayor incógnita, resultó más que adecuada; la chaqueta ha completado el viaje en muy buen estado, a pesar de que la usé mucho, ¡hace mucho viento en la divisoria! El único desperfecto fue un pequeño siete, al engancharse con una rama en un tramo fuera de sendero; en parte, mi culpa por no haber ido con más cuidado. El desgarro no se propagó.

Un enganchón

Usé mucho el cortaviento. Era lo primero que me ponía cuando la capa base, por sí sola, no era suficiente, fuera por frío o por viento. Normalmente, era todo lo que necesitaba para seguir confortable. También me lo ponía como barrera anti-insectos cuando no había más remedio; era un mal menor porque los mosquitos eran más abundantes en días cálidos y sin brisa y, en esas condiciones, me cocía con el cortaviento puesto pero era preferible eso a que me acribillaran. Los mosquitos atraviesan el trenzado de una camiseta pero no el más denso de un cortaviento.

No hay viento; hay mosquitos

Esta chaqueta tiene un extra de longitud en el torso que no termino de entender, creo que podría haber sido un poco más corta y habría funcionado igual. De todas formas, es tan ligera que no me voy a quejar.

Piernas

Una sola pieza que lo hace todo

En las piernas, no uso capas. Para este viaje, busqué un par de pantalones robustos, dado que es una pieza que se lleva mucho trote. También los busqué en material bi-componente, con un micro-forro en el interior que hace agradable el contacto con la piel, incluso con el pantalón mojado. También intenté encontrar un modelo sin elasticidad; esto costó mucho, la tendencia actual es hacerlos elásticos, en una o dos direcciones (y porque no hay más), para facilitar el movimiento. Quizá para terreno muy escarpado sea mejor pero a mí, en general, no me gusta nada sentir el pantalón abrazado a la pierna y prefiero que corra el aire, lo que ayuda, además, con hacer la prenda más todo-terreno, utilizable en un rango mayor de temperaturas. Otra condición importante era tener bolsillos seguros: que se puedan cerrar de forma que no se caiga nada.

Finalmente, los quería desmontables. Esto último, especialmente, acotaba mucho la búsqueda y hacía muy complicado encontrar el par perfecto. Al final, el único que se acercó fue un modelo de Decathlon.

Desmontables y montañeros

Lo de los desmontables es algo como muy turista y cuesta encontrar pantalones de este tipo que cumplan todo lo que necesitas en montaña. A veces, Decathlon tiene esa cosa que no encuentras en las marcas más elaboradas.

Los pantalones eran de uso continuo, sólo me los quitaba para dormir. Funcionaron muy bien y acabaron siendo otro de mis mejores amigos en el sendero. Inesperadamente, los usé muy poco en formato corto, sin las piernas; al final, casi siempre hacía demasiado viento, demasiado frío, demasiado sol o había demasiados mosquitos. Lo que sí hacía mucho es llevarlos en formato pirata, remangándolos por encima de la pantorrilla; era una operación fácil de hacer y deshacer sobre la marcha y el elástico con tanca del borde inferior hacía fácil el ajuste bajo la rodilla.

Terminado el viaje, se les nota usados pero aún están en buen estado. Les hice un siete considerable en un enganchón con una rama al atravesar un caos de árboles caídos; no lo reparé, seguí adelante tal cual, el desgarrón no se propagó.

Otro enganchón

Hubo dos puntos débiles que sí me dieron problemas, ambos perfectamente evitables. Uno era en los bolsillos, que estaban hechos de una rejilla bastante robusta pero que acabó cediendo en las costuras hasta el punto de que uno de los bolsillos se quedó inutilizable.

Bolsillo con demasiados agujeros

No veo ninguna ventaja en usar redecilla para los bolsillos; una tela sólida habría funcionado igual y no habría tenido este problema.

El otro punto débil era un error de diseño evidente del que fui consciente desde que me los compré pero no los encontré sin cremallera lateral en la parte desmontable de las piernas. Esta cremallera está ahí para poder quitar y poner sin quitarse el calzado. Quizá tenga algo de sentido si llevas botarras pero, con zapatillas, cuesta, literalmente, menos quitarse el calzado que cacharrear con las dichosas cremalleras. El problema, de todas formas, no es tanto la dudosa utilidad o el pequeño peso extra sino que esas cremalleras, al ir tan cerca del suelo, están muy expuestas al maltrato y la suciedad y es cuestión de tiempo que fallen. A mí se me estropeó una ¡a pesar de que no la estaba usando! Tendía a abrirse desde abajo a causa de la tensión del elástico del borde y acabaron dañándose algunos dientes. Tuve que te cancelarla para que no se abriera más.

Cremallera dañada

Como reflexión pos-viaje, podría haber llevado pantalones normales, no desmontables, dado lo poco que los usé en formato corto, pero me gustaba tener la opción y que no me pasara como en algún otro viaje en el que la eché de menos, cocido bajo sol excesivo. Apenas pasó en la divisoria pero seguro que, si no tengo la opción, habría sucedido mucho más; es Ley de Murcia.

Impermeables

Un lío…

El de la ropa impermeable es, probablemente, el rol más difícil de implementar y el caso de uso más común en el que la teoría, que queda muy bien sobre el papel, se va por el desagüe, nunca mejor dicho, dado que es cuestión de agua.

Y esto es lo que me pasó en el CDT. Partí con un set muy minimalista de chaqueta y pantalón; tan pronto como pude, pedí que me mandaran desde casa una chaqueta nueva de las que tengo por el armario. En realidad, una capa que, con la longitud extra, hacía un pelín redundantes los pantalones pero, una vez en el sendero y libre de la tiranía de las hojas de cálculo, decidí quedármelos. Éste fue el equipo final:

Impermeables

La capa es un modelo muy básico de Decathlon, que acabó siendo mi tercera prenda de esa casa para la ocasión. Normalmente, vamos a Decathlon por los precios pero os podréis imaginar que, para un viaje como el CDT, no iba a escatimar en pasta, dentro de un orden, y mi prioridad era llevar el mejor material posible o con el que yo me sintiera más a gusto. El caso es que Decathlon, a veces, tiene material básico y simple que se adapta muy bien al caso de uso de la larga distancia.

Para ser justo, debo mencionar que podría haber pedido que me mandaran un anorak largo que también tengo por casa y que he usado con éxito en el pasado; tiene un diseño más depurado, mejores materiales y pesa un poco menos pero también es más caro y preferí arriesgar el material barato en el envío por correo. Para decir toda la verdad, tenía ganas de usar la capa del Decathlon en un viaje de alto compromiso como el CDT.

Capa impermeable

Quizá no sea la prenda más estética pero funciona muy bien. Me gusta particularmente la sensación de protección que da la amplia cobertura y que el goteo caiga a la altura de las rodillas, donde no tiene tanta importancia. Ténganme en cuenta que esta prenda, para ser una capa, es bastante corta, más como una chaqueta larga, lo que supone, para mí, un equilibrio muy bueno entre cobertura y facilidad de movimientos. Las capas clásicas, más largas, lo mismo que los ponchos, me parecen incómodos en cualquier terreno que no sea un sendero de buena calidad y no me gustan para uso general. Quiero poder verme los pies mientras camino.

La idea es buena, la prenda concreta quizá no tanto. Es una capa pensada para cubrir a la persona y una mochila de día, es decir, no está pensada para la larga distancia. No es un factor eliminatorio porque, de hecho, en mi idea de esta prenda, prefiero vestirla sobre el cuerpo, sin cubrir la mochila, pero supongo que el corte podría haber sido un poco más ajustado y habría funcionado igual. La impermeabilización tampoco es de alta tecnología, una impregnación en la cara interior (probablemente, el típico poliuretano) que seguramente tenga mala vejez y con una capacidad de transpirar muy limitada aunque, en ese aspecto, tampoco espero mucho de las técnicas más modernas.

La prenda pesa 300 gr. Me gustaría encontrar un modelo específicamente pensado para la larga distancia aunque no creo que el peso fuera mucho menor.

Respecto a los pantalones impermeables, desde que recibí la capa, no los volví a usar en la lluvia. Aún me alegré de llevarlos, siquiera por la seguridad percibida, pero sí que los usé para dormir en algunas de las noches más frías, con muy buen resultado, por cierto. Por 84 gr, era fácil decidir seguir llevándolos. Son un modelo específico para larga distancia, de una marca local que aprecio mucho, As Tucas, de Sabiñánigo, Huesca.

Dormir

Traición al paradigma

El objetivo de este set es mantener mi piel grasienta separada de la tela interior del saco de dormir. Igual que en casa usas pijama y/o sábanas para evitar ensuciar las mantas o el edredón, que son más costosas de lavar. Es muy importante que estas prendas sean muy ligeras porque van a estar todo el tiempo en la mochila y hay que cargarlas; tampoco hace falta ningún gran rendimiento, sólo es un pijama. Aquí se plantea un interesante compromiso: un saco sábana pesaría casi la mitad que un set de dos piezas pero sólo serviría para dormir y la ocasional carrera de sacos; un conjunto camiseta-pantalón se puede vestir en otras circunstancias. Para este caso de uso, suelo preferir esto último.

Ni marcas ni modelos deberían importar mucho. Busco ropa cómoda que pese lo menos posible, ese es todo el criterio. En este caso, unas mallas North Face de polipropileno por 87 gr. y una camiseta Patagonia Capilene por 90 gr.

Pijama

Aparte de para dormir, usaba habitualmente estas prendas para vestir mientras hacía la colada en los pueblos. Según el sitio, la logística del lavado de la ropa podía ser un pelín compleja así que venía bien tener ropa viable para el mientras-tanto. Las mallas estaban ahí-ahí en cuestión estética.

Para dormir, las mallas eran un fijo, las usé cada noche. La camiseta, por el contrario, no. La habría usado en cuanto hubiera habido una noche lo suficientemente cálida como para dormir sólo con camiseta y no habría usado para eso la que llevaba durante el día, que estaba demasiado pringosa pero ¿podéis creer que, en 5 meses, no hubo ni una noche lo suficientemente templada? La combinación de noches frías, saco fino y cansancio acumulado del trabajo del día hizo que siempre me pusiera por lo menos el forro polar y, una vez que hacía eso, evitaba el siempre doloroso cambio de camiseta, especialmente por las mañanas.

La cuestión inmediata es ¿no podría, entonces, haber prescindido de la camiseta de dormir, ya que no la usaba para dormir? Pues, en teoría, sí. En la práctica, da cosa salir de casa para 5 meses con una sola camiseta, la que llevas puesta. La volvería a llevar.


El CDT puede ser duro, remoto y un viaje muy largo pero, al final, se trata de caminar y casi cualquier ropa sirve si la haces funcionar. Puedes teorizar infinito sobre el tema pero eso no ocultará el hecho de que habrá caminantes con pantalones cortos del baratillo, camisa hawaiana o sombrero de paja. Es de esperar que no le dediquen casi 3000 palabras a escribir sobre ello.

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4 comentarios

  1. Fernando Ferrer

    Muchas gracias por este análisis detallado de la ropa. Me parece muy interesante debido al tute que han llevado!
    Curiosamente yo también tengo los mismos pantalones desde hace 2 años y me funcionan bastante bien. Aún no he tenido problemas con ellos, pero claro, no los he usado tantísimo como tu. Me apunto tus comentarios sobre ellos.

    Quería comentar que como aislamiento activo, yo también tenía problemas en encontrar prendas ligeras y sin florituras (cremalleras, bolsillos, costuras por todos lados con distintos colores) que añaden peso. Al final encontré un polar básico en Decathlon (Quechua MH20) que, además de cumplir todos mis requisitos (polar 100 estilo camiseta, sin cremalleras ni bolsillos y color oscuro), pesa en talla M 176g. Como extra, al ser tan simple y básico cuesta la friolera de 4 euros!!. Por ahora me ha funcionado bien, eso sí, con el poco tute que le doy comparado contigo.

    • Viajarapie

      Son unos pantalones populares, ya se los he visto a más gente. Están muy bien. Antes de empezar el CDT, hice un barrido por todas las tiendas especializadas que tengo cerca y dejé Decathlon para el final, estos pantalones fueron lo mejor que encontré para lo que buscaba.
      Tengo también un forro polar de Decathlon muy parecido a lo que describes, no sé el modelo pero el mío pesa un poco más, 215 gr en talla S, posiblemente sea algo más grueso, tiene un exterior algo más denso, quizá satinado y está muy bien, lo uso mucho cuando hago cosas más de batalla. En definitiva, sí, Decathlon tiene a veces cosas que están muy bien para este tipo de uso del que hablamos, más allá de que, además, el precio sea bajo.

  2. Fernando Ferrer

    Quería preguntar por el tema calcetines. ¿Usaste los Smartwool que sueles usar en otros viajes? ¿Y para dormir? ¿Cuanto te duraron de media? Yo suelo usar los PhD Run y me funcionan bastante bien, pero es cierto que la durabilidad es menor que en el caso de calcetines sintéticos.

    Y ya puestos, no sé si el tema zapatillas lo vas a comentar en otro post, pero por si acaso, ¿Cuales llevaste y cuanto duraron?

    • Viajarapie

      Calcetines y zapatillas irán en la siguiente entrega, parte 3, en la que estoy trabajando ahora, estará lista para finales de semana o principio de la siguiente. De todas formas, te comento: en calcetines, empecé con unos CEP de lana y unos sintéticos finos que fui alternando. Para dormir, los de siempre, unos Bridgedale de lana que, como sólo uso para dormir, me están durando muchos años. Acabé usando más los sintéticos y los tuve que sustituir pasado Yellowstone, algo más de 1/3 de viaje. Compré local y no encontré sintéticos hasta llegar a Colorado así que durante un tiempo fui con los pares de lana, el que compré sobre la marcha era Darn Tough, que son calcetines muy populares en EEUU, me gustaron mucho. Si buscas calcetines de lana que duren, estos son de los mejores que he usado. Es parte de la idea de la marca, de hecho.

      En Colorado volví a usar sintéticos pero acabé poniéndome más los de lana porque hacía ya demasiado frío en la última parte del viaje. En resumen, llevé siempre dos pares, más los de dormir, y fui alternando lana/sintético según condiciones.

      En calzado, llevé unas zapatillas normalitas, ligeras y ventiladas, unas Merrell. Las usé hasta que estaban casi destrozadas, las cambié a mitad de viaje por otras iguales que compré online y con ese par ya llegué hasta el final.

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