Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Colchoneta

This entry is parte 3 de 15 in the series Filosofia Ultraligera Manual Completo

Es importante recordar que la función primordial de este elemento es servir de aislante. El suelo está frío (al menos, más frío que nuestro cuerpo) y por los puntos de contacto perdemos calor por conducción. Hay que evitar esta pérdida de calor y el aislamiento del saco de dormir, aplastado bajo nuestro cuerpo, no puede cumplir esa función. Necesitamos algo que no se aplaste.

En el fondo, la idea es la misma que con el saco de dormir: atrapar aire, que es nuestro aislante universal, en espacios pequeños y mantenerlo estático.

De lo dicho se desprende que la función de acolchar (para añadir comodidad) es un efecto lateral de este elemento, no su función principal.

Todo esta retahíla tiene su razón de ser aquí: a la hora de elegir la colchoneta aislante desde una filosofía UL, deberemos primar aquellas opciones que maximicen el ratio capacidad aislante/peso; es decir, cuanto más aísle y menos pese, mejor.

Atendiendo a esto, la espuma de alta densidad es, con mucho, la mejor opción. Las colchonetas hinchables presentan varios problemas: o bien no tienen nada dentro salvo aire, en cuyo caso es un aire sujeto a corrientes de convección y pérdida consiguiente de calor (y resultan pobres como aislantes); o bien incluyen algún tipo de aislante adicional (espuma de baja densidad o, incluso, fibra sintética o pluma, como los sacos) en el interior cuya misión es mantener el aire estático en bolsas pequeñas, en cuyo caso el peso del invento se empieza a disparar. Existen también colchonetas hinchables con un sistema de tabiques internos que permiten minimizar las corrientes de convección y consiguen un ratio aislamiento/peso cercano a la espuma de alta densidad.

En general, las colchonetas hinchables, sean del tipo que sean, son más cómodas que las de espuma de alta densidad pero también más pesadas y aíslan peor. Es decir, funcionan mejor en su función secundaria pero peor en su función principal.

La espuma de alta densidad, gracias precisamente a su alta densidad, no se deforma mucho bajo el peso del cuerpo y mantiene pequeñas bolsas llenas de aire que, siguiendo el proceso ya conocido (calentamos con nuestro cuerpo y tal) y resulta un aislante más eficaz y la elección habitual en el mundo UL.

Dicho esto, conviene recordar que lo más importante es dormir bien y esto puede ser algo muy personal. Habrá quien, por su forma de dormir o su construcción física, no consiga dormir bien en algo tan duro como un aislante de espuma de alta densidad. Cuando esto sucede, a la mierda con el peso; habrá que usar algún hinchable, si bien las estrategias UL no nos abandonan: es habitual utilizar una colchoneta hinchable para los puntos de contacto principales, donde más peso descargamos al yacer (hombros y caderas) y espuma de alta densidad para el resto. Este puede ser un buen compromiso. Aún así, si duermes bien sobre espuma pura y (nunca mejor dicho) dura, no le des más vueltas, es lo mejor.

Finalmente, un último y, de nuevo, personal argumento contra los hinchables es el inherente factor de riesgo que introducen. No suelen fallar pero no es nada reconfortante pensar en lo cerca que estamos, con uno de estos, de quedarnos sin aislante de golpe. Y, en un plano más subjetivo y personal, si cabe, siento que dormir en un colchón de aire estropea en cierto modo la sensación de conexión con el mundo natural. Un aislante de espuma de alta densidad no viene a ser más que un remedo portátil de las opciones aislantes que la propia naturaleza nos ofrece; un colchón de aire me suena a cosa compleja y extraña. Sé que es fácil de decir cuando se duerme bien en cualquier sitio.

Las hinchables modernas de tabiques internos se acercan mucho a las prestaciones de la espuma de alta densidad hasta el punto de que son una elección interesante desde el punto de vista UL. Al ser hinchables, tienen la ventaja del almacenamiento compacto.

En cuanto a la espuma de alta densidad, para 3 estaciones, suele bastar con un grosor de 1 cm. También aquí la teoría de las capas es muy útil: como digo, hay zonas más críticas que otras en cuanto a necesidades de aislamiento y resulta más eficiente invertir esos gramos de peso de aislante en mayor medida en dichas zonas a costa de hacer otras partes más finas. Hay colchonetas fabricadas así pero, en cualquier caso, se puede conseguir fácilmente a base de recortar piezas de colchonetas diversas y combinarlas.

Las construcciones a base de canales o protuberancias consiguen un grosor efectivo mayor sin incrementar el grosor físico total de la colchoneta en toda su superficie, ahorrando peso de esta forma sin perder prestaciones, pero es importante que la espuma sea lo suficientemente firme como para no aplastarse enseguida, ya que perdería grosor efectivo y poder aislante.

En el apartado de Estrategias dedico un amplio comentario al uso de los aislantes de espuma de alta densidad sobre cómo maximizar prestaciones y minimizar peso.

Filosofia Ultraligera Manual Completo

Saco de dormir Sistema de acampada

Anterior

Saco de dormir

Siguiente

Sistema de acampada

1 comentario

  1. ISRAEL SÁNCHEZ OSORIO

    Tu blog es, sencillamente, excelente Iñaki.

Di lo que quieras

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén & Contenido por Iñaki Diaz de Etura salvo mención específica