Una vista a gran escala del Continental Divide Trail a través de las principales unidades geográficas a lo largo de la Divisoria Continental, tamizada por mis propios recuerdos tras haber caminado por allí.

No están todos los que son pero casi

Glacier

Un comienzo espectacular para el recorrido de norte a sur. En ningún otro tramo de la Divisoria Continental en EE.UU. tienen las montañas perfiles tan alpinos como en el Parque Nacional Glacier. Si habéis visto las pelis ambientadas en las Rocosas y han aparecido por allí unas montañas gigantes, oscuras y afiladas, eso es Glacier: paredones verticales, neveros estivales, valles profundos y la habitual colección de bosques, lagos, ríos y cascadas, está todo aquí.

Oldman Lake, Flinsch Peak, Glacier National Park

Es un Parque Nacional y eso significa senderos de buena calidad. También significa mucho tráfico montañero, en términos relativos, para lo que es Norteamérica, aunque la ventana hábil del CDT te fuerza a empezar lo antes posible y, si encuentras mucha gente, probablemente es que ya vas tarde. Quizá lo más incómodo sea la obligatoriedad de usar las zonas de acampada designadas previa obtención de permiso, lo que impone al viaje una rigidez que encaja fatal con el día a día del CDT, en el que lo habitual es no planificar tan al detalle, estirar las jornadas hasta donde el cuerpo aguante y acampar donde surja. Al menos, es el principio del viaje. Luego, ya, libertad plena.

The Bob

Me han preguntado muchas veces cuál ha sido mi sección favorita del CDT y, en la mayoría, he mencionado Bob Marshall Wilderness. El resto de ocasiones, no sé qué leches estaba pensando: ésta es la región más especial de la Divisoria Continental.

Imaginad un área sin carreteras ni infraestructuras de 10.000 km cuadrados, el tamaño de Asturias, de los que 6.000 son zona Wilderness, es decir, máxima protección, no se permite ninguna ingerencia humana aparte de pasar por allí por tus propios medios. Todo ello, aquí mismo, en las latitudes medias. El paisaje no es tan de postal como en las zonas alpinas pero la gracia está en pensar que todo lo que ves, a tu alrededor y en la distancia, es naturaleza inalterada, pero inalterada de verdad, se la deja evolucionar a su aire. Luego ves las huellas en el barro o los excrementos y sabes que están ahí, aunque no siempre tengas la ocasión de encontrarte con el oso, el ciervo o la cabra montesa.

Tiempo tormentoso en Bob Marshall

Es aún primavera temprana cuando pasamos por The Bob quienes caminamos hacia el sur. Hace frío, quizá no mucho; llueve, tampoco mucho; todo está húmedo, desapacible y la mochila pesa mucho con 8 días de comida1. En 2019, al menos, la nieve que quedaba no supuso mucho problema más allá de garantizarte mantener los pies mojados todo el tiempo.

Helena y la circunvalación de Butte

En Glacier y la mayor parte de Bob Marshall, el CDT sigue la típica serie de valles y collados. Helena National Forest es una zona de transición en la Divisoria en su camino hacia las cordilleras alpinas del sur de Montana y Idaho y cambia el escenario de la ruta, que recorre caminos apenas marcados sobre crestas herbosas o se mete por bosques con muchos árboles caídos, tras las tormentas del invierno que, a estas alturas del año, aún no han tenido tiempo de despejar. El tiempo va siendo más seco y cálido.

Senderista solitaria en la divisoria

Butte es una ciudad de cierto tamaño y una de las pocas, en todo el viaje, que puedes ver desde el propio sendero, según éste recorre la cresta que bordea el área urbanizada. A fecha de 2019, esta sección tiene camino de nueva construcción que facilita un progreso cómodo y relajado a través del bosque acogedor, además de un par de breves encuentros con la inquietante amplitud de las praderas. El CDT baja al valle para cruzar un par de autopistas por las que pasan zumbando camiones grandes, como si fueran naves de otro planeta. En cierto modo, lo son.

The Pintlers

Uno de los recursos de los que echamos mano frecuentemente durante la primera parte del viaje es el parte de nieve, muy importante durante las primeras semanas en especial pero al que hay que seguir mirando de reojo durante un tiempo más. Hay por ahí una versión gráfica de dicho parte que te pinta la cobertura nivosa sobre mapa, acorde a la altitud. Según me acerco al sur de Montana/Idaho, para mi sorpresa, veo en el mapa un manchón blanco bastante gordo sobre una cordillera cuyo nombre ni conocía, antes de acercarme a la zona. Mola mucho eso de «descubrir» montañas…

Perfiles alpinos en la cordillera Pintler

Y es cuando me aproximo a la cordillera Pintler que me voy dando cuenta de que la Divisoria Continental se va elevando en altitud y me empiezo a preguntar si haber enviado para casa las herramientas de nieve había sido buena idea. Los Pintlers tienen un perfil muy alpino y hay tramos de mucha inclinación pero, por suerte, y a pesar del aparente alarmismo del parte de nieve, cuando pasé por allí ya no quedaba mucha y las montañas tenían un aspecto espléndido. Aquí fue mi único encuentro en todo el viaje con los alerces de montaña (tamarack larch), uno de mis árboles favoritos.

The Bitterroots

Al contrario que con los Pintlers, sí que conocía los Bitterroots previamente, siquiera de nombre; lo que no sabía es que el CDT pasaba por ellos, aunque sólo toca una esquina de la cordillera en la sección en la que la Divisoria forma la frontera entre Montana y Idaho. La ruta a través de los Bitterroots tiene un tramo alpino muy bonito para ir transitando hacia una región más seca en la que la Divisoria cruza un mar de montes herbosos en su camino hacia Wyoming.

Primavera en la cordillera Bitterroot

Yellowstone

Cuando explote el volcán que hay debajo, tendremos una montaña más que atravesar en la Divisoria. Mientras, la ruta, según entra en el Parque Yellowstone, atraviesa la inquietante meseta Madison antes de bajar al río Firehole y encontrarse con las masas.

De no ser por la actividad termal, Yellowstone sería sólo otra zona anónima de la Divisoria Continental donde no iría ni Blas. El turismo lo ha convertido en el punto más masificado de todo el CDT o, por lo menos, para mí, lo fue. Debo decir, también, que el parque es muy grande y la masificación se limita a algunos puntos concretos pero el CDT pasa por el más duro de todos ellos, el géiser Old Faithful y alrededores. Multitudes, coches, atascos y un cierto shock por la falta de costumbre de estar en semejante ambiente que te hace querer salir de allí cuanto antes al mismo tiempo que disfrutas de lo espectacular de los géiseres, las fumarolas y las pozas de agua hirviendo.

Shoshone Basin, zona termal sin multitudes

Todo se tranquiliza en cuanto te alejas de las áreas urbanizadas y Yellowstone resulta un lugar agradable y bonito, con buenos senderos y un paisaje donde dominan el bosque y el agua. Al loro con las ocasiones de bañarse en aguas termales en pleno monte.

Wind River Range

Volvemos a las grandes montañas pero esta vez en una versión muy diferente a todas las anteriores a lo largo de la Divisoria. La cordillera Wind River es de granito y el paisaje recuerda mucho al de la Sierra Nevada de California, con la diferencia importante de que Wind River está en medio de Wyoming y no hay ni una sola ciudad medio-grande en todo el estado.

Wind River es un sitio relativamente remoto aunque tiene un evidente atractivo montañero y eso se refleja en una buena red de senderos. Además, para cuando se pasa por aquí en un recorrido de norte a sur del CDT, es mitad de verano y es época punta, con lo que hay bastante tráfico montañero. ¡Por fin estamos en un sitio en la época ideal!

La cordillera Wind River es un empacho de torreones de granito, lagos, prados alpinos y bosques subalpinos. Si hay un sitio en el que merece la pena salirse de la ruta oficial del CDT y probar una alternativa, es aquí, en el Cirque of the Towers: es lo que el nombre indica.

Cirque of the Towers

Great Divide Basin

Bajar de las montañas Wind River sería un shock si pasaras por allí sin saber lo que viene a continuación: una extensión infinita de pradera desolada conocida como Great Divide Basin, la Cuenca de la Divisoria. Lo llaman así porque allí la divisoria de aguas se divide en dos ramas, dejando en medio una meseta que es una cuenca cerrada. Como siempre que no hay montañas, la Divisoria se torna un sitio extremadamente seco y semi-desértico y, aquí, tal configuración parece no tener fin.

La Gran Cuenca, llamémosla así, es un lugar duro. A ritmo CDT, se tarda 4 días en cruzar y es quizá la extensión y la sensación de vacío lo que la hace especial y, a su manera, espectacular. La clave aquí es que, a pesar de su aparente sosez, el sitio es extremadamente silvestre, por no decir salvaje. Está cruzado por pistas hábiles para vehículos de rueda gorda pero lo más probable es que no veas ninguno; por supuesto, nadie caminando por allí salvo que sea alguien más del CDT. Esto último es relativamente habitual en otras zonas de transición que carecen de especial atractivo montañero pero quizá se nota más aquí, en la Gran Cuenca, siquiera por lo abierto y vacío del entorno que te hace sentirte más solo y aislado que nunca.

La sección menos sosa

Para que os hagáis una idea de lo que significa la Gran Cuenca, allí hay caballos salvajes y antílopes y es relativamente fácil verlos. El lugar es muy ventoso. En 2019, a mitad de verano, los manantiales tenían agua aunque están bastante lejos unos de otros: hay que ir con atención y, habitualmente, cargar mucha.

Mt. Zirkel Wilderness

Según el CDT deja atrás la Gran Cuenca camino de Colorado, pasa por algunas zonas de montaña estupendas, de vuelta en un entorno de bosques, ríos y lagos pero no es hasta Mt. Zirkel Wilderness que vuelve a la alta montaña, subiendo por encima del límite del bosque y recorriendo crestas de esas que hay que abandonar antes de que se monten las tormentas vespertinas.

Lost Ranger Peak

Mt. Zirkel Wilderness es una introducción a lo que va a ser casi rutina en Colorado: largas secciones de cresta expuesta con vistas espectaculares, viento perpetuo del oeste y la amenaza fantasma casi diaria de las nubes de tormenta. Las dos últimas cosas son opcionales; las vistas, no: esas están garantizadas.

Rocky Mountain National Park

Es un recorrido relativamente corto el que hace el CDT a través del parque. La mayoría lo hacemos en un solo día, evitando acampar en el parque para evitar el sistema de reservas para las zonas de acampada, que es un incordio logístico. La parte guay de que sea Parque Nacional es que los senderos son estupendos y pasan por algunas zonas de alta montaña muy chulas. El resto, valles de acceso con mucho bosque y mucha agua, cosas ambas muy apreciadas en medio del verano de Colorado, que puede llegar a ser muy tórrido en medio de un día soleado.

En el Parque Nacional, sólo está permitido ir a pie o a caballo

The Front Range

Lo llaman Front Range porque es la primera sierra grande que se ve desde las grandes áreas urbanas de Denver y alrededores; probablemente, la única gran área urbana que hay cerca de la Divisoria. De alguna forma, se siente la presencia de las ciudades, aunque no las puedas ver. El ambiente montañero es algo más parecido a lo que podemos encontrar en Europa, donde te tienes que ir a lo más profundo de las montañas para no ver nada humano. En las Front Ranges, el relieve es relativamente suave y el CDT va habitualmente por las crestas, mientras en los valles puedes ver pistas de tierra por donde pueden ir vehículos. Es un recorrido muy panorámico pero no tan evocador como todo lo que ha sucedido hasta llegar aquí.

Crestas suaves, nubes de tormenta y excursionistas al fondo

Hay áreas Wilderness por el camino pero suelen ser de tamaño pequeño, en términos relativos. Quizá el aspecto más destacado es la exposición: te pasas tantas horas recorriendo crestas que es prácticamente imposible restringirlas a las horas de la mañana, que es cuando la meteo es estable, y acabas jugándotela a ver si hoy hay tormenta fuerte o no. Esto resultó estresante, en algunas ocasiones.

Grays

Es sólo un pico, uno más de los muchos que hay a lo largo de la Divisoria y uno de tantos por los que pasa el CDT pero tiene el valor simbólico de ser el punto más elevado de la ruta a 4352 metros o 14278 pies. Mención importante también la de los pies, aunque en Europa nos resulte algo ajena, porque Grays es uno de los populares catorcemiles, Fourteeners, de Colorado, esa colección de montañas de altitud por encima de los catorcemil, y es, probablemente, uno de los más populares, su vía normal arranca a pie de la autopista que viene de Denver. Tuve la mala suerte de estar allí en un sábado en un finde festivo, aquello era una romería y un caos de coches en la pista de acceso. Una vez en el sendero, ya sólo había mucha gente, algo a lo que estoy más acostumbrado aunque no en Norteamérica. Habría sido mucho más agradable en un día cualquiera entre semana.

El monte Grays a la izquierda, punto más alto del CDT

Curiosamente, una vez pasado el pico, el CDT baja por una arista aérea en la que hay que usar las manos, el tramo más delicado, orográficamente, de todo el viaje, y de repente te quedas solo, en fuerte contraste con el tráfico de la subida. Una arista para ir despacito y disfrutar de la travesía, mientras la meteo no se ponga fea.

The Sawatch Range

Es aquí donde las Rocosas de Colorado y, con ellas, el CDT están en su apogeo, tanto en altitud como en amplitud. El panorama de mar de montañas en todas direcciones se convierte en una visión habitual, cada vez que el sendero asciende lo suficiente, cosa que hace de continuo, aunque hay menos tramos de cresta que en las cordilleras frontales y se recupera la dinámica de subir a los collados y bajar por el otro lado, no al revés.

Ésta es, también, el área donde el CDT comparte senderos con el ahora popular Colorado Trail y hay mucho más tráfico senderista de largo recorrido que en cualquier otra sección de la Divisoria. Resultaba divertido intentar discriminar a la tropa mochilera entre CT y CDT, según sus pintas; a veces aciertas y a veces no pero verificas que hay looks específicos según el sendero y el viaje de cada cual. Los Sawatch están en pleno epicentro de la tradición montañera de Colorado y te encuentras allí con todo tipo de excursionistas, caminantes y montañeros. En un viaje de norte a sur, llegas allí en plena temporada de caza con arco (la temporada de armas de fuego se abre algo más tarde) y es común también cruzarte con cazadores. Estos suelen ser sencillos de discriminar por las apariencias.

Collegiate Peaks, parte de la Cordillera Sawatch, desde Hope Pass

Tengo sentimientos encontrados respecto a los Sawatch: los paisajes son espectaculares, los senderos suelen ser de buena calidad y las presencia de pistas hábiles para vehículos es más discreta que en las cordilleras frontales pero la relativa abundancia de gente hace que el lugar no parezca tan especial.

Si las noches y las mañanas acostumbraban a ser frías siempre, es aquí, en el centro de Colorado, donde empiezan a ser ya incómodas. El verano se acaba.

Cochetopa Hills

Ésta es un área de transición entre los Sawatch, al norte, y los San Juan, al sur. Como es habitual a lo largo de toda la Divisoria, cuando las montañas son menos prominentes, el ambiente es más seco y, aunque el bosque sigue siendo mayoritario, se encuentran también algunos tramos de pradera polvorienta donde pastan las vacas.

Transición entre cordilleras

La disponibilidad de agua puede empezar a ser un problema, además de un buen ensayo para lo que vendrá después. En 2019, que tuvo una primavera de mucha precipitación, casi todos los arroyos tenían agua aún a mediados de septiembre. Las temperaturas seguían bajando y fue aquí donde registré la más fría de todo el viaje, una mañana a -5ºC, en una zona relativamente baja y acampando entre árboles. El verano se acababa.

San Juan Range

Esta cordillera es una de las secciones más atractivas del CDT, ahí arriba con Glacier o Bob Marshall en todos los aspectos: es remota, silvestre, paisajísticamente sobresaliente y es el punto clave del CDT, tanto para quienes vamos de norte a sur como para quienes lo recorren al revés, hasta el punto de que da forma a los tiempos del viaje. De sur a norte, tienes cierta manga ancha desde México hasta aquí y el problema es que no puedes llegar a los San Juan demasiado pronto, no antes de finales de mayo / principios de junio si no te quieres meter en un lío gordo de montañismo invernal. Luego, ya, el viaje se convierte en una carrera contra el tiempo para llegar a Canadá antes que el invierno. De norte a sur, la carrera es la misma pero al revés: partes de Canadá lo antes posible para poder cruzar los San Juan antes de que empiece a nevar. Luego, ya, si eso, te puedes relajar un poco.

Para quienes caminamos de norte a sur, la cordillera San Juan es el lugar donde Colorado se vuelve, por fin, y permítaseme el palabro, salvaje y esto, junto con lo avanzado de la estación, hizo para mí de la travesía por esta región algo tan intimidante como estimulante. Ambas cosas a la vez. En el arco norte de los San Juan, la ruta es elevada y expuesta y fue allí donde pasé por el único episodio invernal de todo el viaje. Por suerte, allí los senderos son aún compartidos con el Colorado Trail y están bastante bien marcados. El arco sur, a través de Weminuche Wilderness, resultó mucho más seductor, también más difícil, con senderos de peor calidad aunque menor exposición.

Weminuche Wilderness, Cordillera San Juan

Hacía un frío de narices en los San Juan en septiembre. Fue uno de los tramos más memorables de todo el viaje y sentí un gran alivio cuando lo di por terminado.

San Pedro Parks Wilderness

Poco después de entrar en Nuevo México, el CDT baja de la cota 11.000 (pies; 3300 m. aprox) por última vez. Las montañas se van haciendo más modestas y la ruta emerge por primera vez en territorio de mesas, esas mesetas arboladas que emergen de terreno árido. El cambio repentino de panorama resulta un shock, como también lo es el calor del mediodía y el sol constante: la vegetación no da para mucha sombra mientras caminas.

Parecería que ya va a ser todo «cuesta abajo» y que, de aquí a México, será todo desértico y es entonces cuando empiezas a subir de nuevo y te metes en bosque profundo de coníferas apretadas. Te reencuentras con el agua corriente e incluso prados alpinos semi-cenagosos y parece que estás de vuelta en Montana, con una diferencia importante: la berrea de los ciervos. Es la época.

De vuelta al bosque profundo

Mesa Country, Cabezon & Taylor

Si las montañas a lo largo de toda la Divisoria tienen habitualmente la pinta de isla de verdor, las mesas de Nuevo México llevan esa sensación a nuevas alturas, valga la paradoja, a pesar de su escasa prominencia. Se trata de mesetas amplias y prácticamente planas con bordes abruptos. Las mesas están cubiertas de bosque estilo mediterráneo, pinos y enebros, en contraste con el terreno árido del más allá. Es una vista habitual, según el CDT recorre el borde escarpado de alguna de estas mesas.

Una de esas vistas incluye el icónico monte Cabezon, un monolito rocoso de cima plana que se une a la tendencia ya habitual, a estas alturas, de nombres en castellano. Se mantuvo en el horizonte visible durante muchas horas mientras yo empezaba a cogerle el gusto a caminar por estos sitios que me recordaban mucho a las zonas secas de la Península Ibérica, con una diferencia: esto está fascinantemente vacío.

El Pico Cabezon, fondo izquierda, desde la Mesa de las Viejas

El CDT vuelve a encontrarse montañas y, según subes, presencias en directo el cambio gradual de vegetación, de arbustos a enebros y luego pinares y así se mantiene durante el flanqueo de Mt. Taylor, la montaña solitaria. A estas alturas, el sol empieza a ser un buen amigo; cuando no está, hace mucho frío.

El Malpais & Chain of Craters

Más nombres en castellano. El Malpais se lo debe a los exploradores de la época y a que es una gran colada de lava solidificada, a escala geológica, anteayer. Esto hace que la roca esté aún apenas erosionada y llena de aristas que cortan como cuchillos, entre otras lindezas que hacen que caminar por aquí sea muy complicado. Puedes percibir claramente cómo todo esto fue líquido en algún momento de su historia.

Los campos de lava

La travesía del campo de lava principal lleva sólo unas pocas horas pero el conjunto de El Malpais, con categoría de National Monument, es mucho mayor e incluye un recorrido periférico a lo largo de la línea de cráteres de donde debió salir toda la lava. Hoy día son colinas boscosas de perfecta forma cónica, no muy prominentes ni espectaculares salvo que pienses en lo que significan.

Chain of Craters es parte de la traza oficial del CDT pero la mayor parte de la gente suele optar por una variante diferente y fue aquí donde mi CDT empezó a ser extremadamente solitario. No había nadie más.

The Black Range

En la mitad sur de Nuevo México, el CDT es una maraña de opciones. La ruta oficial se mantiene alrededor de o, directamente, sobre la Divisoria Continental, tan cerca como permitan la propiedad pública del terreno o las servidumbres de paso, y es, aparentemente, la opción menos popular.

Esto es particularmente cierto para la Cordillera Oscura, que tiene un competidor muy potente en el Cañón del Gila. El río Gila, además de un nombre molón, ofrece una ruta fantástica por un cañón de ensueño con agua corriente garantizada. Creo que es esto último lo que termina de inclinar la balanza y hace que prácticamente todo el mundo vaya por ahí. Es comprensible: a estas alturas, nos hemos pasado semanas sin ver un arroyo.

Black Range, la Cordillera Oscura, también tiene nombre chulo pero allí la ruta sigue la cresta de las montanas y el agua es un problema. Que yo haya sabido, en 2019, he sido el único que ha ido por ahí en otoño. En primavera, cuando pasan por allí quienes caminan de sur a norte, sí que hay algunos/as más, aunque muy pocos/as. Si me guío por la App y los comentarios de usuario sobre disponibilidad de agua, parece que nadie ha ido por la Cordillera Oscura en otoño desde que la App existe (2015).

Es una cordillera remota, no hay poblaciones alrededor y ninguna ciudad mínimamente cerca. No hay apenas gente caminando por allí, yo no me encontré a nadie durante días. Se trata de montañas de ambiente mediterráneo, con bosque de secano en el que dominan los pinos silvestres, o su variedad americana, y los álamos de montaña que, para la época, están ya cambiando de color. El CDT se mantiene en la cresta salvo en una sección en la que desciende y luego sube por estrechos valles conectados y allí el ambiente es mucho más frondoso: robles, encinas y ¡agua corriente! Siquiera un par de arroyos pequeñitos que me salvaron el culo.

Valles frondosos en la Cordillera Oscura

Fue para mí la sección más dura y difícil de todo el viaje, siquiera por la incertidumbre. También, por eso, quizá, la más especial; tanto que he dedicado una entrada para contar esa historia.

The Bootheel

El nombre, «El Tacón», hace referencia a la forma de la frontera entre México, Nuevo México y Arizona, una de estas fronteras rectilíneas trazadas con regla y que, aquí, en los últimos metros del CDT, tiene una angulosa protuberancia. Hay que verlo en el mapa.

La característica principal de esta región es el desierto: no es un desierto estricto, tipo Sahara o Gobi, porque siempre hay algo de vegetación y hay mucha fauna. Tampoco es la primera zona desértica que cruza el CDT pero aquí hay una gran extensión y un punto de inflexión: según cruzas una línea de colinas, se acaba el chaparral y emerges en una llanura árida, vacía, acojonantemente vacía, que va a ser el escenario de los últimos días de viaje.

El desierto es austero y difícil, con senderos muy poco marcados o inexistentes y muy pocas ocasiones de encontrar una sombra pero, para finales de octubre, el calor del día ya no era un gran problema. Sí lo era el frío de las mañanas. Caminar por este entorno era físicamente duro pero casi más lo era psicológicamente, con una sensación de progreso muy limitada por lo vasto de los panoramas. Parecía que nunca llegabas o, más bien, que no había ningún sitio al que llegar. Por otro lado, el sitio tiene mucho encanto: es salvaje como pocas montañas, la luz del principio o final del día era maravillosa y el agua ya no era un problema: hay depósitos específicos para senderistas mantenidos con regularidad; ya no hace falta recurrir a los del ganado.

El vacío del desierto

Recuerdo mi cierto punto de decepción, casi enfado, con el desierto por un tema de expectativas no cumplidas: yo pensaba que iba a ser un paseo y, qué va, nada más lejos. En retrospectiva, creo que así moló más: el CDT se mantuvo fiel a su caracter austero hasta el final. Para terminar el viaje con estilo.

  1. Sería posible dividirlo en dos etapas de 6+2